Es alucinante lo de este mundo. Por Javier Ygartua

Es alucinante lo de este mundo.

«En cada siglo, los enemigos de la Iglesia anuncian su inminente desaparición. Sin embargo, ella los entierra a todos. Han pasado 2.000 años»

Meterse con la Iglesia católica como muro de contención ante las barbaridades que ocurren es el objetivo.

Pero ¿saben ustedes que el número de miembros de la Iglesia católica va creciendo?

¿Sabía usted que cada día hay en el mundo 50.000 nuevos católicos? Cada mes hay un millón y medio más que el mes anterior. Cada año hay 18 millones de católicos más que el año anterior.

Durante el gobierno del papa Pablo VI, la Iglesia católica pasó de 600 millones a 750 millones de fieles.

Durante el gobierno del papa Juan Pablo II, el número de católicos pasó de 750 millones a 1.086 millones en 2003.

Esto, a pesar de un esfuerzo intenso por parte del mundo para desprestigiarla y destruirla, como comentaba antes.

Es cierto que hay escándalos en la Iglesia. Ya Jesús lo advirtió. Pero también hay cientos de miles de mártires que han derramado su sangre por Cristo en cada siglo, incluso en el nuestro.

Millones y millones viven su fe inspirados por el Evangelio.

Sé bien que la Iglesia está formada por seres humanos pecadores. Pero Jesús quiso reunir en ella a los pecadores para hacerlos hijos de su Padre, Dios.

No todos se convierten.

Yo mismo volví a la Iglesia después de mucho tiempo y soy un pecador que intenta pecar lo menos posible.

Pero, a pesar de todo, en el cielo me quieren.

Es increíble que, después de años alejado de ellos, me quieran como nadie me quiere en este mundo.

Por ello, a aquellos que ven los defectos de algunos miembros de la Iglesia, les digo que mejor se miren a sí mismos, porque no hay ser humano perfecto. Sin embargo, la Iglesia como institución sí lo es, porque está hecha por Dios.

Jesús no revoca su alianza sellada con su sangre.

Sigue siempre fiel a sus promesas. Jesús dijo: «Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16,18).

Cada uno pone sus ojos en lo que le interesa: unos miran a los santos y ven evangelios vivos, dignos de ser imitados. Otros, en cambio, solo miran los malos ejemplos para justificar su rechazo a la Iglesia.

Fíjense si Jesús conoce nuestra imperfección, que ya nos advirtió: «El que no tiene pecado, que tire la primera piedra«.

Por mi parte, prefiero mirar a los santos, nuestros hermanos mayores, pues tengo mucho que aprender de ellos y aprecio su ayuda.

No desisto en la esperanza de llegar a ser uno de ellos por la misericordia de Dios, que perdona y da la gracia.

En cada siglo, los enemigos de la Iglesia anuncian su inminente desaparición. Sin embargo, ella los entierra a todos. Han pasado 2.000 años.

Todo imperio se ha derrumbado, pero la Iglesia sigue siendo la misma madre con más de mil millones de hijos e hijas, más de 405.450 sacerdotes y más de 3.000 obispos.

El número de seminaristas está aumentando y también las ordenaciones sacerdotales crecieron en 2004.

Todavía hay muchachas que optan por la vida religiosa y aún surgen nuevas comunidades religiosas.

Hoy la Iglesia es perseguida, despreciada y difamada por todas partes. Pero su autoridad moral sigue siendo un faro de luz inextinguible, que puede ser odiado, pero no ignorado.

Es increíble que el teólogo Juan José Tamayo exprese que «hay que desmasculinizar a Dios, porque desmasculinizando a Dios se cuestiona la estructura patriarcal de la Iglesia«.

La sucesión de Pedro jamás se ha roto. El papa sigue gobernando la Iglesia y los católicos de todo el mundo siguen unidos en comunión con él.

El papa es capaz de reunir a cientos de miles de jóvenes para escucharle enseñar la Palabra de Dios.

Todo esto solo puede ser obra de Dios.

Por eso creo que no puedo dejar de anunciar la verdad a mis hermanos.

Y lo dice una persona que se dejó llevar por este mundo, al que la Virgen María llevó de nuevo a la presencia de Dios, dándole una felicidad personal que va más allá de los momentos buenos o malos de este mundo.

Javier Ygartua Ybarra

Ex interesado en la política, siempre interesado en el deporte, ahora prácticamente en forma. Madridista ante todo, futbolero y fan de la Selección Española. Hala Madrid y nada más.

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1 comentario

  1. Horacio Guillermo Vazquez Rivarola

    Que belleza de testimonio!!.. un soplo (del Espiritu Santo a traves de tu boca) de aire fresco que anima (llena el Anima: Alma)… gracias!!!
    Nuestro proximo y muy serio objetivo deberia ser la reunificacion de la Iglesia: ese cisma es la sexta llaga aun sangrante!!!..

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