Conversaciones en el andamio: Traición sin límites. Por Francisco Gómez Valencia

Traición sin límites.

«El problema es que quienes actúan así por estar en el candelabro son los mismos que durante los últimos 80 años y pico han desmantelado Europa»

Siéntense que vienen curvas. O sea que a la sombra del viejo Joe quien iba a provocar que estallara la III Guerra Mundial era Trump, su gente lo vuelve a poner en órbita junto a Elon Musk precisamente para evitarla (y algunas cosas más), y ahora que presenta las condiciones de paz de manera rápida y beneficiosa para los invasores, los invadidos y para ellos mismos (los grandes custodios de la civilización moderna), los mandatarios europeos condicionan al ucraniano para que propicie no la III gran guerra sino que todo siga igual con Rusia, intentando sacar del tablero al americano.

Y el problema es que quienes actúan así por estar en el candelabro son los mismos que durante los últimos 80 años y pico han desmantelado Europa, la han vaciado de valores y de sentimiento cultural y espiritual prescindiendo de lo más importante, las garantías de seguridad. Hasta ahora auspiciados por el imperio yanki al que siempre respetaron (pese a que a Biden se lo tomaban como al pito del sereno), todo iba bien pero los americanos se han cansado. ¿Traición? Por favor. 

Escuchaba a Ayuso defender la libertad (otra vez) contra el cutre de Sánchez y una idea muy simple me estremeció el cogote al pensar sobre qué libertad podemos reclamar los europeos sin la mentalidad de supervivencia necesaria, y sin un gran ejército europeo (y en nuestro caso español), que nos la proporcione. 

Actualmente, disfrutamos de la paz por la OTAN. La misma en que países como el nuestro chupan como una vulgar garrapata estando muy por debajo de lo exigido. ¿Se va desmantelar la OTAN? Obviamente no. ¿Va a retirar EEUU sus bases militares en Europa? Lógicamente no ¿Van los EEUU a reducir su participación en efectivos? Es posible y dependerá de como se porte cada país aunque eso no significaría que redujera su capacidad militar en el mundo. Simplemente eso implica que Europa se tendrá que rearmar de una manera absolutamente inusual, y sobre todo cambiar su actitud hacia las amenazas que desde el frente ruso, Oriente y África nos asolan por culpa de nuestros dirigentes.

Depender de las materias primas rusas, admitir oleadas de refugiados políticos islamistas provenientes de las guerras en Oriente, abrir nuestras fronteras a la inmigración africana de manera descontrolada, o abrazar al capitalismo salvaje chino y ruso, no podía salir bien y lo estamos comprobando in situ

La realidad de la guerra.

¿Y cómo reaccionan nuestros líderes europeos? Manteniendo la guerra de otros a base de deuda pública con la esperanza de que Rusia se agite socialmente y se revuelva contra Putin, cuestión que ya se ha demostrado que no ha sucedido ni sucederá, aunque hipotéticamente Trump y los EEUU se retirarán definitivamente del conflicto ucraniano, dejando la patata caliente solo en manos de los europeos.

Muchos pensaban que el pendulazo trumpista estaba acabando con el universo woke en Europa y la UE (que no es lo mismo), aunque con lo que nadie contaba, era con que los costumbristas europeos de siempre vinieran al rescate. 

Aquí somos mas simples que una lechuga y quien no piense como ellos es un “putinejo”. Aquellos liberales soportables a los que considerábamos más conservadores en lo social, y con los que coincidimos en casi todo contra Sánchez, se nos han mostrado como fieles defensores del más rancio europeísmo. El socialiberalismo cómplice de siempre los ha llamado a filas y otra vez todos los males que nos asolan, nos los achacan a los conservadores pata negra, mostrándose de nuevo de manera beligerante apelando a Churchill ¡Tócate las narices!

Malditas comparaciones.

Los prendas disfrazados de atlantistas pretenden aplacar al ruso con cascos azules y tuits motivadores mientras fomentan la idea de que pagar al ucraniano para que sigan muriendo es lo correcto moralmente. Seguiremos financiando a terceros para que no nos salpique la sangre, ni nos llegue el mal olor de sus cadáveres con abracitos y mucha deuda pública, seguramente en forma de nuevos fondos Next Generations sin control generadores de corrupción a mansalva. No les quepa la menor duda, pretenden tratar la crisis del frente ucraniano de manera colonial, como si fuera el covid, pero sin los americanos y con los mismos medios de comunicación de siempre engañando a la gente.

Es más, el colmo de los colmos llega cuando estos zafios “ursulinos recauchutados ahora en “zelenskianos nos dicen que abracemos a China para perjudicar a los EEUU, o que si la ONU y tal, cuando los grandes imperios siguen teniendo derecho a veto ¡Pero qué tonterías más grandes cuentan Sánchez y sus nuevos apóstoles adheridos circunstancialmente, por amor de Dios! Si aquí pagamos impuestos para que a los guiris no les falte de na’, el moro Mohamed viva como Dios y sus chicos, se fumen la grifa en nuestras calles mientras los mantenemos. ¿Conquistar Ceuta, Melilla o Canarias, para qué? Si entran como Pedro por su casa y viven a cuerpo de rey.

¿Y los ingleses de allí y nuestro peñón…? Los ingleses al día siguiente de la estampida insolente del Ucraniano en Washington, cierran el negocio con 2.660 millones de euros para forzar a la UE en comandita con los traidores gabachos. Así como se lo cuento y ahora, va a tocar apechugar y tirar millas, cosa que dependiendo del francés era de esperar que terminara en un acuerdo macro presentándose ambas naciones (seguramente sumando a medias a Alemania y testimonialmente a Italia), exclusivamente como mediadores con EEUU dejando a Bruselas a la altura del barro. 

El nuevo cambio de época o de paradigma (como decimos los politólogos), no consiste en ver como los americanos nos empiezan a tratar como adultos, sino comprobar como ingleses y franceses esprintan dejando a su suerte a toda la purrela que junto a ellos durante décadas formaron ese gracioso invento socialista llamado Unión Europea.

Feliz día de San Emeterio de Calahorra.

Españazuela a 3 de Marzo de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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