Hay que rezar por el Papa. Por Javier Ygartua

Hay que rezar por el Papa.

«En el Papa, los católicos tenemos un punto firme y seguro de nuestra fe porque Jesucristo quiso edificar su Iglesia sobre Pedro y sus sucesores»

Pocas cosas son más típicas de un católico que rezar por el Papa, especialmente cuando está enfermo, como es el caso del Papa Francisco. A pesar de su delicada salud, es frecuente escuchar a católicos que dicen que no rezan por él o, incluso, que se sienten incapaces de hacerlo.

Este cambio de actitud se debe, sin duda, a que el presente pontificado ha sido muy polémico en algunos aspectos, en particular el doctrinal, y a la forma de ser del propio Papa Francisco, que suscita afectos inquebrantables en muchas personas, pero también un intenso rechazo en otras.

Un cristiano que no reza por el Papa es como un niño que no reza por su padre. Estas son las enfáticas palabras del gran apóstol redentorista de Viena, San Clemente Hofbauer. ¿Hemos de pensar que el Papa Francisco no necesita oraciones? Si tu padre necesitara oraciones urgentemente y tú se las negaras, ¿qué clase de hijo serías?

El Catecismo del Concilio de Trento explica que honramos a nuestro padre y a nuestra madre primeramente con «el ofrecimiento espontáneo de un amor sincero y obediente«. Luego, continúa diciendo que también debemos a nuestros padres «otros actos de respeto, como suplicar por ellos a Dios«, someternos «a sus deseos e inclinaciones«, imitar «sus buenos ejemplos«, «no solamente pedir su consejo, sino también seguirlo» y «ayudarlos en sus necesidades«.

No voy a entrar en las opiniones de algunos que dicen ser católicos ni en sus opiniones sobre el Papa. Sólo haré una serie de reflexiones.

Se nos presenta esta verdad fundamental de nuestra fe, sobre la cual se basan nuestras certezas y seguridades sobrenaturales: Jesucristo fundó realmente su Iglesia y colocó a Pedro y a sus sucesores, como es actualmente el Papa Francisco, como piedra angular de la misma: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. A ti te daré las llaves del Reino de los cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo; y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo«.

En el Papa, los católicos tenemos un punto firme y seguro de nuestra fe porque Jesucristo quiso edificar su Iglesia sobre Pedro y sus sucesores. En sus enseñanzas y en su Magisterio pontificio hallamos una roca inconmovible frente a los oleajes de confusión doctrinal que hoy en día se arremolinan por doquier, sobre todo en todas esas sectas que quieren asolar y engañar a los fieles católicos.

En el Papa, en los obispos y en los sacerdotes fieles, es decir, en todos aquellos que reconocen la autoridad del Romano Pontífice, siguen su Magisterio y transmiten sus enseñanzas, encontramos al mismo Cristo, Buen Pastor, que guía a sus ovejas a los pastos del cielo. Escuchemos su voz, sigamos sus huellas, imitemos su ejemplo de amor, de santidad y de entrega a los demás. Esto es lo que da fuerza y solidez a nuestra fe, y por eso nos proclamamos, con santo orgullo, católicos, apostólicos y romanos.

La voluntad del Señor es que seamos un solo rebaño con un solo pastor (Juan 10:16). En ese sentido, el Papa promueve la unidad de todos los cristianos, tal como lo desea Cristo Jesús: «Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste» (Juan 17:21).

Recapitulando, Cristo nombró a Pedro la piedra sobre la cual edificó su Iglesia, le dio el poder de las llaves y lo nombró pastor de su rebaño. Pedro fue el primer obispo de Roma y, por lo tanto, se mantiene la continuidad, y al mantener esta continuidad se mantiene también la unidad de la Iglesia, lo que nos da la seguridad de que el Evangelio que tratamos de predicar es el mismo que nos legó nuestro Señor Jesucristo.

No se trata de ser seguidores de hombres, sino de ser obedientes a la voluntad del Señor. Por tanto, como es la voluntad del Señor que el Papa Francisco sea el sucesor de San Pedro al frente de su Iglesia, que es la mía, y como yo no soy nadie ni quiero cuestionar las decisiones de mi Señor, oraré todo lo que pueda y más por la salud del Papa Francisco. Lo hago porque así me lo ha mandado Dios, porque es de ser humano ayudar al que lo está pasando mal y ahora el Papa nos necesita, y porque me da la gana.

Oremos por el Papa.

Javier Ygartua Ybarra

Ex interesado en la política, siempre interesado en el deporte, ahora prácticamente en forma. Madridista ante todo, futbolero y fan de la Selección Española. Hala Madrid y nada más.

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