El colapso de la comunicación. Por Rafael Gómez de Marcos

El colapso de la comunicación

«En este lodazal, urge recuperar la exigencia de veracidad, no por moralina barata, sino porque sin ella, no puede haber ni democracia ni sociedad»

«Hace ya 80 años, en su estudio clásico de comunicación política, Lazarsfeld, Berelson y Gaudet identificaron tres fenómenos clave que hoy ayudan a explicar el colapso de la comunicación:
En primer lugar, la exposición selectiva, que supone que no buscamos información para entender la realidad, sino para confirmar lo que ya creemos.
En segundo lugar, la percepción selectiva, que viene a señalar que no importa tanto lo que se dice, sino cómo encaja en el relato que ya llevamos dentro.
Y, en tercer lugar, la memorización selectiva, que apunta a que recordamos sólo lo que nos conviene y olvidamos lo que no encaja.
Así las cosas, la desinformación, hoy más que nunca, no es solo un problema de políticos y medios. Es también un reflejo de nuestra comodidad, de nuestra pereza intelectual, de las burbujas en las que vivimos felices, esperando que nadie nos lleve la contraria ni ataque a «los nuestros». La política es hoy una guerra de percepciones en la que la verdad es lo de menos. En este lodazal, urge recuperar la exigencia de veracidad, no por moralina barata, sino porque sin ella, no puede haber ni democracia ni sociedad».
Catedrática Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Alicante.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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