Conversaciones en el andamio. Señor cómo está el patio. Por Francisco Gómez Valencia

Señor cómo está el patio.

«Hoy no creo que lluevan pepinos rusos, ni por consiguiente habrá que dejar de hacer la compra para ir a defender Ceuta, Melilla o las Canarias de los moros»

Leía al bonachón de Antonio Martín Beaumont –qué no es ni fue referencia nunca de nada–, al hilo de la última entrevista del follonero emitida en “La Secta” a Rufián donde, “El Ceporrito de Santa Coloma de Gramanet” decía que había que intentar que vuelva a dar vergüenza ser facha, y me puse a reflexionar (lo cual no es bueno, ya los aviso)…

Beaumont afirmaba que últimamente los políticos de izquierdas se pasan el día mirándose el ombligo. Ya sólo se representan a sí mismos. Seguramente porque no tengan nada más que contarle a los españoles, y es verdad. Resulta que Sánchez el domingo estuvo en una reunión crucial en Londres donde sin contar con nadie ha decidió que aunque no lo parezca, sigamos en guerra contra Rusia. Nada menos. Y me consta que ese derecho a decidir por todos nosotros se lo otorga el artículo 97 de la Constitución, como comentaba el famoso tuitero Jacobo Fizt-Edwards por X, pero es que como la pisotea cuando quiere, “el maniquí parlante” ahora se calla como “una puta” lo cual me sirve para sumar una nueva calificación despectiva del personaje. Y aunque realmente “el experto en putas” es Ábalos, como el que calla otorga, pues con “el putas” se va a quedar hoy “Sanchinflas”, ya que decía que de momento no ha dicho “ni mu” seguramente por lo de su dependencia progresista y cada vez más progresiva del curioso Frankenstein, más que nada claro está.

El saunassólo abre la boquita en sus mítines domingueros donde mezcla todo para crear confusión gracias a la cual genera discusión, y debido a la posterior difusión que hacemos los medios de comunicación y los odiadores del montón, para que le llegue al personal díscolo que aún no ha cedido ante sus encantos, vamos sacando conclusiones estrambóticas desparramando mogollón. 

Pero es que esto es un escándalo supino es decir, que la política del Gobierno sea del tema que sea se transmita de esta guisa, resulta mazo cutre, de hecho, yo prefería los Alós Presidente de cuando la pandemia o la famosa carta, pero no, se nos ha quedado o en las homilías domingueras, o en las chochocharlas delante de un plasma gigante, o en las charlotadas de Bruselas o más lejos para despotricar de “la Ayuso”.

La indigencia del Gobierno llega a tal extremo que BOE-lañosanda por ahí fardando de que su administración de Justicia ya casi es espacial, cuando reputados jueces por las redes dicen que de eso, “nasti de plasti”. “El cabezabuque” de Oscar López además de vestirse de Mogambo, sueña con Ayuso (cosa que es comprensible), y parlotea imitando a la cacatúa comunista dando datos raros (como las tierras), que matan cualquier atisbo de relato serio sobre lo que el Gobierno dice estar invirtiendo en digitalización e Inteligencia Artificial pública (claro), para controlar los medios y las redes sociales plagadas de odiadores (otra vez). 

Por otro lado la “Pocahontasde Igualdad, anda cacareando (por El País) a una semana del 8M sobre prostitución, sobre que la división del movimiento es evidente (como siempre), y que el peligro de la ola reaccionaria que se extiende desde Estados Unidos hasta Europa tiene la culpa hasta del frio que hace en Soria. Y de remate, preguntado “Napoleonchu” (Albares), sobre lo que trató Sánchez el domingo en la importantísima reunión antes mencionada, va el títere uniformado y responde exactamente lo mismo que hace dos meses, lo cual significa que o no se entera de nada, o no sabe nada, o no le cuentan nada, o no sirve para nada, o lo que sería peor, que no sabe o no contesta pasando el trago amargo de verse reflejado en los medios como lo que es, un cagapoquito.

Total, que la reflexión que el bueno de A. Martín Beaumont me provocó por la mañana con su razonamiento simplista, lo reafirmé por la tarde escuchando a otro simple acreditado –y me refiero a Luis Herrero–, cuando en su tertulia de la tarde, En casa de Herrero de EsRadio, se quejaba de lo mismo, lo cual al menos le honra pues finalizada la misma a las siete de la tarde, cambié de emisora para comparar y ver que se contaba Rafa Latorre en La brújula de Onda Cero, y el mencionado vacilón, tuvo a bien abrir su programa hablando de lo malito que está el Papa, de un gravísimo accidente de dos autobuses en Barcelona, de una explosión tremenda de gas en un edificio en Asturias, y del mal tiempo. 

Así que como al mal tiempo buena cara, quien soy yo para ponerme trascendente hablando de el final del sanchismo como hizo mi Isabelita el pasado domingo cuando está claro que eso no es cierto. Y para qué me voy a enganchar con unos y con otros sobre si Trump, o Putin, o los trileros mandatarios europeos, si al final, parece que todo se reduce a una lucha de tronos para ganar pasta.

Zelenski, parecía tonto cuando lo compramos en El Rastro. Resulta que los Yankis van a crear un fondo de inversión ad hoc para lo de las tierras raras de acuerdo con el ruso y el ucraniano, mientras este ha negociado a la vez con Inglaterra la reconstrucción del país gracias al fondo BlackRock, salvaguardado todo con tropas británicas y ahora, parece después de la enésima traición británica a Europa (comentada ayer desde este andamio), que también habrá tropas  francesas, canadienses y danesas, así que: qué quieren que les diga. Anonadado me tienen todos estos filibusteros, aunque el ucraniano me sigue oliendo muchísimo a chamusquina por mucho que Cayetana Álvarez De Toledo (que es mucho de elevarse a si misma), lo eleve a los altares. 

Y como hoy tocaba volver a la política nacional, y como tampoco pasa nada porque tenemos un Gobierno que no gobierna, era esto o hablar de la corrupción del PSOE, y que quieren que les diga…

Ábalos y Koldo o la corrupción del PSOE

Decía Mariano Rajoy que a veces la mejor política era no hacer nada y vaya si tenía razón. Lo que sucede es que los sectarios cansinos de ahora no hacen nada mientras no paran de decir que no dejan de hacer cosas (un lio ya lo sé). En esto, al menos Mariano y su gente fueron más honestos y aunque el PP nacional también lo hace, al menos no se orinan tan descaradamente en la cara de su electorado tan seguido y calentito como lo hace el PSOE de Zapatero, Sánchez, Chaves, Griñan, Felipe, Ábalos o el Tito Berni,  pues estos sí son o fueron cargos del partido no como “el Bigotes”, “el Correa”, o ahora “el novio de la Ayuso”, pues estos, queridos míos; son todos particulares a la sombra de los pinos (como cantaba la folclórica bollera), mientras que los del PSOE, son el poder.

En fin, que ahí lo dejo porque me estoy liando la madeja y solo estamos a martes, así que pasen un buen día y tranquilos, que hoy no creo que lluevan pepinos rusos, ni por consiguiente habrá que dejar de hacer la compra para ir a defender Ceuta, Melilla o las Canarias de los moros, aunque conociéndolos, capaces son de hacer una paradiña como Vinicius, y empezar La Reconquista II por Cataluña, total: hasta nos hacían un favor.

Feliz día de San Casimiro. 

Españazuela a 4 de marzo de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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