Sueño, y no quiero soñar. Por Antonio Ibarra

Sueño, y no quiero soñar.

«Sueño, y no quiero soñar con un gobierno decente, honrado, que luche por el bienestar del pueblo español y de mi amada España»

Sueño, y no quiero soñar
¿Y por qué no quiero soñar?
Quizás porque mi sueño
es una utopía inalcanzable.

Soñar a diario con un gobierno decente, honrado, que luche por el bienestar del pueblo español y de mi amada España es una utopía inalcanzable. Nuestros «gobierdiantes» solo piensan en ellos y en su cartera; trabajan únicamente para la élite de su casta política profesional, con sus grandes legiones de estómagos agradecidos y sus cohortes de asesores, palmeros, aduladores y correveidiles.

Sueño, y no debo soñar.
Los sueños me alejan de la realidad.
Pero sin sueños no somos nada,
y nada se consigue soñando.

Y no es un sueño, es la amarga realidad: a diario nos mienten, nos engañan con falsas promesas y los vemos nadar en la abundancia, mientras el pueblo cada día tiene más carencias y la deuda del Estado sube al mismo ritmo que crece la de nuestros desamados «gobierdiantes».

Sueño, no quiero dejar de soñar,
pero soñar me conduce
a una quimera, y sin sueños
¿qué hacemos?, ¿qué somos sin soñar?

No tenemos gobierno ni gobernantes, entonces, ¿para qué soñar? Lo mejor es actuar, decirles: ¡Basta, ya está bien! ¿Pero a quién? ¿Al falso gobierno, a la nula oposición? ¿Quién de todos los que dicen defender nuestros intereses lo hace de verdad?

Sueño, y quiero dejar de soñar,
dejar de soñar en quimeras absurdas,
dejar de soñar en utopías inalcanzables
y empezar a soñar con la cruda realidad.

La cruda realidad inalcanzable a la que nos condenan unos políticos de tres al cuarto, trileros de manos largas que nos prometen, diciendo en primera persona del singular «lo que nos van a dar», del verbo dar, pero actuando en primera persona del plural, «lo que nos vamos a quedar», del verbo quedar.

Sueño, y no debo soñar.
Pero sin sueños, ¿qué es vivir?
Vivir, soñar; soñar, vivir.
Sueño, y no quiero soñar.
No quiero vivir de sueños
ni quiero vivir en un sueño.
Sueño, y no quiero soñar.
No debo vivir soñando.
Soñar viviendo no puedo evitarlo.
Sueño, sí, y ni quiero ni debo
nunca dejar de soñar.

La política, ese juego que no debería ser un juego de trileros. La política que no debería estar en manos de pelagatos que solo quieren medrar, sin importarles que de su riqueza nazca la pobreza del pueblo que dicen querer gobernar, y la ruina del país que «gobiernan», en lugar de gobernarlo. El gobierno de nuestro amado país, que nosotros, el «tonto del voto», ponemos en manos de dictadorzuelos, jugando con cartas marcadas, baraja de listas de listos que actúan sin pensar en las consecuencias que provocan sus malvadas acciones para con el pueblo que los encumbra.

Este «iaio que piensa»
sueña sin dejar de soñar
que no hay mal que cien años dure
ni cuerpo que lo resista.
Y a lo mejor vendrá un gobernante mañana
que cambie lo que los «gobierdiantes» que tenemos hoy no quieren cambiar.
Porque soñar es gratificante,
gratifica cuerpo y alma,
y además es gratis.

Antonio Ibarra P.

Un Autónomo Jodido por LaCastaPoliticaProfesional que nos GoMierda. UnIaioQuéPiensa,y opina con LaMalaFollá qué tenemos de LosIaios que no saben, ni quieren callarse. Un Español Engañado Por LaCasta, sabiendo que ni Al GoMierdo, ni a LaOpoFicción, les gusta que pensemos, y menos aún que opinemos, si es Ellos de quién lo hacemos. Se que debo escribir YAYO, pero a mi gusta más escribirlo así, IAIO. Lo breve mejor, si lo breve es bueno.

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