
«Eiffel sobre todo será recordado por la inmensa torre parisina que muchos quieren visitar al menos una vez en la vida»
La Torre Eiffel fue diseñada por el ingeniero Alexandre Gustave Eiffel (1932-) cuyo apellido cambió ya que su ascendencia alemana hacía difícil pronunciar el de su padre Jean-René Bönockhausen, establecido en París en el siglo XVIII.
Desde muy joven comenzó a interesarse por la ingeniería trabajando en 1856 con el conocido Charles Nepveu (1777-1862) hasta que su empresa fue adquirida por la Compañía de Ferrocarriles. En los años siguientes asumió la dirección del puente ferroviario de Burdeos y en 1868 fundó la empresa Eiffel et Compañía.
A partir de entonces tuvo un gran éxito y comenzaron a llegarle numerosos encargos de todo el mundo; viaductos, estaciones de ferrocarril, puentes o tanques de almacenamiento.

Esta carrera con éxitos y reconocimientos tuvo un importante revés. Eiffel trabajó en las esclusas del Canal de Panamá, pero en 1893 un gran escándalo de corrupción salió a la luz. La Compañía francesa del Canal no pudo reunir fondos para llevar a cabo el proyecto por lo que hubo que crear una sociedad para conseguir dinero mediante acciones, pero estos fondos fueron utilizados para conseguir los favores de periodistas y de políticos… ¡Nada nuevo bajo el sol! Estos hechos provocaron la ruina de numerosas familias, la empresa quebró y Eiffel fue acusado con otros contratistas de malversación de fondos públicos, apeló y fue absuelto.
Sin embargo, este escándalo dañó gravemente su reputación y desde entonces se ocuparía más de la meteorología y la aerodinámica; en este campo tuvo gran interés en sus investigaciones, realizó un túnel de viento que sería de gran utilidad para futuros ingenieros, creando unos talleres donde en 1917 se realizarían vuelos experimentales. Concibió la construcción de un túnel subterráneo bajo el Canal de la Mancha, hecho realidad muchos años después y la idea de trenes subterráneos bajo la ciudad de Londres.

Sin duda, la obra más conocida del ingeniero en todo el mundo es la Torre Eiffel, símbolo no solo de París sino de Francia. Construida para la Exposición Universal de 1889 que se celebraría en la capital del Sena, era hasta entonces la más alta del mundo, suponía, al igual que ahora, una gran atracción para los visitantes, casi dos millones durante la gran exposición. Una gran torre de hierro, un impresionante monumento que fue rechazado desde los inicios de su construcción siendo motivo de un manifiesto publicado por aproximadamente trescientos escritores que la calificarían de “inútil y monstruosa”, uno de ellos Guy de Maupassant (1850-1893) decidió marcharse de París cuando se inauguró.
Muchos personajes famosos del mundo de la cultura y la realeza acudieron a visitarla para contemplar las magníficas vistas que se podían contemplar de la ciudad; hoy en día en este sentido se ha avanzado con el uso de las nuevas tecnologías.

Durante la Exposición la torre era iluminada cada noche, numerosos restaurantes, puestos para alquilar funiculares y tiendas de todo tipo se instalaron en ella, así como el periódico Le Fígaro que se instaló en la segunda planta desde donde imprimía cada día una edición.
Tras finalizar la Exposición Universal fue utilizada para pruebas de telecomunicaciones y hoy en día alberga una emisora de radio y televisión.

Está realizada en hierro pudelado, es decir, ya retirado el excedente de carbono, consiguiéndose así que se fuera prácticamente puro, y según el ingeniero era el material más fuerte que existía. Se construyó por partes en las instalaciones de la fábrica Eiffel, con una altura de trescientos veinticinco metros, con más de ciento quince antenas y asentada sobre una estructura de ciento veinticinco metros, está fuertemente cimentada hasta más abajo del río Sena, junto al que se encuentra ubicada.

El primer piso se sitúa a cincuenta y siete metros del suelo y desde la galería se aprecian unas excelentes vistas de la ciudad; hacia el exterior están grabados los nombres de setenta y dos sabios que el propio Eiffel mandó hacer en memoria de hombres franceses que destacaron en los campos de la ingeniería, la ciencia y la industria, la mayoría de ellos formaban parte de la Academia de las Ciencias Francesa.

Además de ser un lugar emblemático en la Ciudad de las Luces y testigo de numerosos acontecimientos históricos como importantes reuniones en la Primera y la Segunda Guerra Mundial o eventos culturales cada año, la Torre Eiffel constituye un símbolo de progreso y su construcción fue la demostración de la capacidad del hombre para superar los límites técnicos y estéticos del momento.
Eiffel, un trabajador incansable, con gran imaginación e ideas brillantes. Murió a los noventa y un años dejando una gran obra arquitectónica, pero sobre todo será recordado por la inmensa torre parisina que muchos quieren visitar al menos una vez en la vida, aunque mejor repetir la visita.

