¡MUY BUENOS DÍAS!
Amanece, es un día lluvioso y nos aventuramos a subir al tren de vapor que os mostramos en esta obra de pintura.
Siendo jueves os preguntaréis: ¿Quiénes van por ese ferrocarril? Hoy, tengo el honor de contar con Guirong Fu que como buen amante del humanismo, y la psicología, nos relata el comportamiento de un pasajero a la perfección.
Hans Ole Brasen. Hillerød (Dinamarca), 1849 – Copenhague (Dinamarca), 1930. Se formó en la Real Academia Danesa de Arte. Miembro de la Akademiradet y del Comité de Exposiciones de Charlottenborg. Escenas de género. Paisaje.

«El compartimento de segunda clase» Por Guirong Fu
¡Cómo husmea y pone el ojo, el osado vejete narigón,
en el par de parlanchinas damiselas sentadas frente a él!
Bien se diría que le entusiasma su conversación
al compás lento y fatigoso del desvencijado tren.
Su vestimenta, su sombrero de copa, su bastón
-y su modo de sentarse, como ajeno a tanto vaivén-,
ponen, en su leve figura, cierto aire de distinción:
¿Qué hará viajando en segunda clase tan atildado señor?
No parece que dicha contingencia cuadre del todo bien.
Tras una larga vida entregado a su labor de mercader
que le depara, ahora, una vejez de constante vacación,
sin familia cercana alguna, ni hijos, hermanos, ni mujer,
busca, en su azar de ocasional viajero, una cierta distracción.
Sabe él, como todo aquel que probó ya todos los ‘jarabes’,
cuál, de entre ellos, alivia, dulcifica y adormece más su ‘tos’:
a su avanzada edad, un aburrimiento crónico que combate
con cualquier atisbo de ‘verdadera vida’ que pulule en derredor.
Nunca casó ni se enlazó, pero tuvo y gozó un montón de amantes.
Ávido y exhausto de lúbricos placeres, jamás conoció el amor.
Cínico y acerado, ahíto de todas las humanas veleidades,
inquiere en rostros jóvenes y hermosos la vida que se le fue;
y aunque apenas queda rastro ya en él de sus viejas ‘ansias corporales’,
fija en su mente lleva, siempre, la imagen bella e imprecisa de una mujer.
«Ellas me lo dieron todo; todo se lo di a ellas», a veces medita.
Y no obstante sabe bien que, por ellas, al cabo todo lo perdió:
se irá de «este jodido mundo», abandonará «esta apestosa vida»
tras exprimirla gota a gota… y sin conocer, de entre todas, la mejor.
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«El compartimento de segunda clase» Por Mila Soyyo
Un compartimento de segunda clase,
sin grandes espacios en su interior
escucho el silbido de un vapor fluyendo,
personas dispares veo alrededor.
La joven coqueta no pierde su tiempo
y a un marinero sus ojos plantó.
El brazo que pasa rozando su ropa
sonrisa aparente porque la gustó.
Soldado que acerca su dorso a la dama
incómoda forma de verse entre dos
lo nota el bastón, se observa en la cara
que pone el pillo que está en el rincón.
Hay una alcahueta que mira embobada
pensando: ¡Qué fresca! La joven en cuestión.
Cuando llegue a casa dará rienda suelta
a lo que ha encontrado y a la imaginación.
La niña absorta en su globo y el techo
sonríe pensando en lo alto que llegó.
Transcurre un viaje de gratos encuentros
porque al observarlos perdemos la noción.
¿De qué? Del lugar, momento o tiempo.
***
Quiero expresar mi agradecimiento a Guirong fu, una aportación con un trabajo extraordinario. También agradezco a Manuel Artero la confianza depositada y la publicación de este saludo.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un hermoso día. Os dejo un pensamiento: La clase no es algo que se esconda, se ve; por cierto, no es lo mismo un jodido hijo ruta, que un hijo ruta jodido. ¡Feliz jueves!
MMB

