Conversaciones en el andamio: Sobre el canguelo de Sánchez. Por Francisco Gómez Valencia

Sobre el canguelo de Sánchez.

«El miedo de Sánchez a Feijóo y Abascal no es solo por las condiciones exigidas, sino por lo que simbolizan: la evidencia de que su proyecto se desmorona»

Ayer, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, me recordaba a un actor de Hollywood. Anda que no hemos visto escenas donde el principal candidato de la oposición pone en jaque al presidente y protagonista de la peli de turno. Viéndolo, me imaginaba la típica escena en la que este y su equipo atienden en la sala oval a la televisión copa en mano, sobrepasados por las declaraciones incendiarias que menoscaban de inmediato la popularidad del héroe, guapo e intrépido mandatario demócrata.

Ayer Alberto ha vuelto a poner contra las cuerdas a Pedro, exigiendo condiciones que el galgo de Paiportaparece incapaz de aceptar sin que le tiemblen las canillas.

El galgo de Paiporta. Ilustración de El Gitano.

No es un secreto que Pedro vive atrapado en una paradoja: su afán por mantenerse en La Moncloa choca de lleno con una realidad parlamentaria que le asfixia y le toca las narices. Las votaciones casi plebiscitarias en el Congreso se han convertido en un campo minado para el líder sanchista, donde ni siquiera los del Frankenstein parecen dispuestos a respaldarle a tope con la firmeza que requiere su supervivencia política. Con más de 100 derrotas acumuladas en esta legislatura, el Ejecutivo de Pedro, no solo exhibe debilidad, sino que destila un temor casi patológico a enfrentarse a las reglas del juego que él mismo ha contribuido a prostituir.

Feijóo y Abascal, con la contundencia de quienes saben que el tiempo juega a su favor, han planteado una serie de demandas que Pedro no puede digerir sin arriesgarse a perder el poco oxígeno que le queda. Entre ellas, destaca la presión para que el Gobierno acepte una oposición más activa en el control parlamentario y una rendición de cuentas que el autócrata” esquiva como si fuera una sentencia firme. Pero el verdadero pánico del muñeco parlante no radica solo en las condiciones extremas a la que le exponen los líderes de la oposición, sino en lo que estas representan yendo de la mano aunque de momento solo sea de manera testimonial en la Comunidad Valenciana: un desafío directo a su narrativa de resistencia heroica, esa que vende a sus anestesiadas bases como si fuera un mártir de la democracia pero que según las encuestas, no surte efecto ni en los territorios arrasados por la DANA. La realidad, sin embargo, es mucho menos épica: Sánchez teme que cada votación perdida sea un plebiscito sobre su liderazgo paramilitar o mafioso, diría mas bien, y los números no mienten, es más: como diría Yoli Tenacillas, son datos. Más de 100 “hostiones en el Congreso son un récord que ningún manual de resistencia puede maquillar.

El Manual de Resistencia.

Lo más grave no es solo que el PP y VOX le planten cara, sino que dentro de su propio bloque de investidura las grietas son cada vez más visibles. Sus socios habituales, desde Junts hasta ERC, negocian cada apoyo como si fueran buitres sobre un cadáver político, mientras que Podemos y otros aliados menores ya han demostrado que no dudan en abandonarle cuando les conviene. La inmigración ilegal y el tema de los MENAS es un bastión para Abascal, el cual no deja de recordarlo constantemente en plan martillo pilón, sabiendo además que desgraciadamente para los españoles las cifras sobre el incremento de los delitos callejeros le dan la razón. En cuanto a Feijóo, ayer  supo explotar esa fragilidad, recordándole a Sánchez que su Gobierno es una coalición de intereses dispares que se sostiene con alfileres. ¿Dónde está el respaldo incondicional del PSOE? Hasta en sus filas se percibe un cansancio, una erosión silenciosa que no se atreve a verbalizar pero que se refleja en la falta de entusiasmo ante cada batalla parlamentaria.

Sánchez, atrapado en su propia estrategia de supervivencia, prefiere el tacticismo cortoplacista a la valentía de asumir riesgos. Su miedo a Feijóo y Abascal no es solo por las condiciones exigidas, sino por lo que simbolizan: la evidencia de que su proyecto se desmorona. Cada derrota en el Congreso es un meneo terrible a su autoridad, y las votaciones perdidas, un espejo que refleja su infame y merecida soledad. Si no cambia de rumbo, el único plebiscito que le espera es el de la Historia, y ese no lo ganará con discursos vacíos ni alianzas de conveniencia. De hecho,  cuando la Historia hable se Sánchez, espero que le acompañen todos los calificativos que desde este andamio le dedicamos amablemente cada día tal y como se merece.

Feliz día de San Dimas, el buen ladrón, Solemnidad de la Anunciación o Encarnación del Señor.

Españazuela a 25 de marzo de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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