
«A día de hoy la democracia española está intervenida, el congreso maniatado, el gobierno al dictado de un indigno personajillo, y la ciudadanía estabulada en el redil sanchista»
¿Qué pinta Sánchez en Europa? El buen observador dice que Macron ya no lo invita a las reuniones importantes, en la toma de decisiones estratégicas ya no cuentan con él para nada, y en el resto de ocasiones la mayoría de primeros ministros le evitan como si fuera un apestado. ¡Ohh Sánchez! ¿Dónde quedó tu estupefaciente atractivo?
Lo anterior nunca lo leerán en los medios vendidos, ni lo verán en las pantallas compradas. Pese a la existencia de algunos periodistas críticos con el gobierno, sabemos de sobra que todas las noticias en las que aparece el dictador antes de darlas han sido editadas.
Su otrora refulgente figura ha quedado en entredicho. ¿Qué ha ocurrido para que este pestilente personaje haya dejado de ser el “faro” de Europa y pasar a convertirse en un ridículo ditirambo? La respuesta es sencilla, Bruselas ya no soporta gorrones, ni embusteros ni tiranos, es más, les desprecia como si fueran repugnantes gusanos. Resulta chusco ver como los gánsteres europeos abominan de uno de los suyos ¿Por qué será?
El que va de listo por la vida ignora por ridícula chulería lo más elemental en política, que nadie cree al que cambia de palabra a cada paso que da, y muda de opinión según con quién hable y para qué. Solo se acuerdan de él cuando de dinero se trata. Ejercer de marrano y felón no está bien visto, ni en las altas pocilgas de Estrasburgo.
¿Alguien se fiaría de un político que, yendo en representación de una nación a la que continuamente traiciona, finja dignidad? Obviamente no, Bruselas ya no aplaude a autócratas, como mucho les soporta, pero les detesta exactamente igual, que a los gusanos.
En un mundo donde todo se sabe al instante, donde nada puede ocultarse, donde nadie puede aparentar lo que no es, ni siquiera permitirse el lujo de decir lo que realmente se piensa, ejercer de dictador y embaucador, es un delito estrafalario por absurdo, ridículo e innecesario. Pedro Sánchez nunca fue de fiar, todo lo que puede verse en su granítica geta le viene de serie, y lo que no es tuneado.
Pedro Sánchez ha traspasado tantos umbrales prohibidos, y pisoteado tantas líneas rojas, que su credibilidad como político solo está a la altura de la cloaca de la que procede, la suya propia. ¡Bienaventurados los que construyen pozos sépticos, porque en ellos serán enterrados
Estas son algunas de sus últimas astracanadas:
La primera la escenificó ante uno de sus muchos damnificados, Volodímir Zelenski. ¡Cuántos abrazos le propinó en tres inacabables segundos! ¡cuántas sonrisas prometedoras! cuando en su mente sentía la agradable sensación que le provoca su postureo. ¡Cuánta parafernalia hueca! cuando su único objetivo era sacarse una o dos fotos con él.
¡Cuántas promesas de ayuda le prometió! cuando lo cierto es que desde su gobierno se entorpece, y entorpeció, la entrega de ayuda militar en condiciones de ser usada. Podría decirse que Sánchez es a Ucrania, lo que el esparadrapo a un disparo de kalasnikov en la barriga.
Segunda. El autócrata no llamó a VOX a su presencia, que, aunque su máximo representante no hubiera ido, no deja de ser ofensivo que ignore y desprecie a más de tres millones de españoles que votaron a VOX en las últimas elecciones. El muro que él y sus acróbatas de gobierno han construido, a estas alturas es infranqueable. Se parece en mucho a lo que sus antepasados putativos lograron culminar hace ya noventa años.
La reciprocidad nos exige a todos con imperiosa urgencia, no solo a los votantes de VOX, sino a todos los que se tengan por gentes honradas, que le retiren el respeto, el mío nunca lo tuvo. Un ser tan despreciable y vomitivo como Sánchez merece ser escupido hasta que pueda bucear en tan distinguidos fluidos.
Este fulano no puede exigir respeto, cuando él nunca respetó nada, ni a nadie. Escribo en legítima defensa, mis palabras no hieren, pero las suyas matan la convivencia entre españoles.
¡Que carrerón llevas muchacho! De pisar mierdas a comértelas a diario. Somos legión los que deseamos que de aquí en adelante esas viandas tan exquisitas sean tu única fuente alimenticia, a fe que te lo has ganado a pulso.
Tercera. En una de sus últimas traiciones, Sánchez recibió a ETA en el palacio de la Moncloa, desde hoy sucia y maloliente herriko taberna, a las que había que desinfectar con al menos cien mil bidones de zotal, y cinco lanzallamas.
¡Qué corona de hierbajos te pusiste! recibiendo a la rata ponzoñosa que señalaba objetivos a ETA, delito por el que fue condenada y del que nunca abjuró ni pidió perdón. Es más, si mañana mismo esa hiena tuviera que volver a señalar víctimas a ETA, lo haría sin pestañear. El terrorista que ha probado sangre humana, siempre será adicto a ella, en el caso de los etarras el axioma es esencial por imprescindible.
De la juerga entre ambos, no trascendió si la hiena nauseabunda trasladó al inmundo autócrata los mensajes de apoyo por parte de Txapote y Otegui, o solo los de ella y Ternera. Lo que sí se ha sabido por fuentes aberchales, es que los mensajes de apoyo de Anboto, Henry Parot y el resto de ratas, llegaron por el conducto habitual, es decir, en coche fúnebre con el anagrama de ETA.
No por sabido deja de ser imprescindible volver a recordar y recalcar que, desde Zapatero, el blanqueo sistemático a ETA, fue, y ha sido posible, gracias a toda la izquierda en su conjunto, la prensa vendida, y los lacayos a sueldo del poder establecido que encarna como nadie este personaje.
La prensa de izquierdas pinta a Bildu, que es ETA, como demócrata, y aliado preferente del gobierno, olvidando adrede su origen, de donde vienen, y lo que significa llevar a reconocidos criminales en serie en sus listas electorales.
En cambio, criminalizan a VOX. Hace falta ser muy hijos de puta para atreverse a comparar a la banda criminal ETA, con VOX. Abrevar en los estercoleros de la izquierda extrema imprime carácter, en el caso de Sánchez, abrevó hasta casi ahogarse.
Y cuarta. El que acusa a la derecha de homófoba y racista, acaba de vestirse con los ropajes del Ku Kus Klan catalán. Hazaña más propia de un redomado sinvergüenza, que de un supuesto protector de la solidaridad de la que tanto alardea. Estamos en manos de un dictador con todos los pronunciamientos y cualidades para serlo, un infecto e infeccioso gánster de la política, un desalmado al que todo le da igual con tal de seguir dictando.
Estamos ante un pelele consentido, un estúpido incontrolado, un sinvergüenza corrompido, un traidor endiosado. Un sujeto malencarado y despreciable que vende lo que no es suyo, que compra voluntades, que manosea leyes y derechos amparado en la chusma que él mismo puso, para evitar responsabilidades.
A día de hoy la democracia española está intervenida, el congreso maniatado y silenciado, el gobierno al dictado de un indigno personajillo, y la ciudadanía estabulada en el redil sanchista. ¿Alguien da más?

