
«No es posible excusar cuando la ‘obediencia’ es simple excusa para la cobardía que implica la complicidad con el jefe malvado pero que controla las prebendas»
No es posible excusar cuando la ‘obediencia‘ es una burda estafa, una simple excusa para la cobardía y la comodidad que implica la complicidad con el jefe malvado pero que controla las prebendas. Por ello nos asaltan varias preguntas: ¿Acaso era ‘obediencia’ la de aquellos sacerdotes que siguieron a los obispos miserables que se anglicanizaron cobardemente frente a los se mantuvieron firmes en la Fe y por no renunciar a ella, abrazados a su cruz, fueron arrastrados por bueyes o caballos hasta morir desollados, o martirizados colocándoles losas de piedra en el pecho hasta morir reventados, mientras fueron destruidos todos los crucifijos de Inglaterra?

¿Fue obediencia la de los sacerdotes que siguieron a los obispos juramentados de la Revolución Francesa o la de otros cómplices del comunismo en América o China?

¿Es acaso ‘obediencia’ la bochornosa complacencia de los sacerdotes callados y sumisos a los obispos y cardenales que merecen ser calificados de ‘sanchistas‘, castrados en la Fe, enemigos principales de la Iglesia que fue defendida durante la última guerra civil frente al comunismo y el anarquismo, que quemó templos e hizo burla y escarnio de los cadáveres sacados de las tumbas de los templos destruidos y profanados?

