La Puerta del Paraíso, belleza extraordinaria. Por Susana del Pino

el Baptisterio de San Giovanni

«La Puerta del Paraíso no solo es un hito del arte occidental, sino una contribución clave al Renacimiento, fusionando técnica, belleza y simbolismo»

El complejo de la Catedral de Florencia, en Italia, incluye el templo de Santa María del Fiore, el campanario de Giotto, el Museo de las Obras de la Catedral y el Baptisterio de San Giovanni. Este último, uno de los edificios más bellos de la ciudad, tiene un profundo significado para los florentinos, tanto religioso como cultural. Dante Alighieri (1265-1321) lo inmortalizó en el canto XIX del Infierno de La Divina Comedia, refiriéndose a él como mi bello San Giovanni”.

En una época marcada por la rivalidad entre ciudades italianas, cualquier logro artístico o arquitectónico era motivo de orgullo y envidia. Las puertas de bronce de la Catedral de Pisa, realizadas en 1184, despertaron gran interés entre artistas y gobernantes, especialmente en Florencia, donde el arte ganaba relevancia. Este fervor, unido al afán de notoriedad de los mecenas y la competencia entre gremios, llevó a los florentinos a inspirarse en las puertas pisanas para decorar su baptisterio en 1386, aunque las primeras puertas encargadas datan de principios del siglo XIV.

El Gremio de la Lana supervisaba la catedral, mientras que el Gremio de Calimala, nombre derivado de la vía homónima llena de talleres artísticos, se encargaba del baptisterio, el edificio más emblemático de Florencia hasta 1436, cuando la cúpula de Filippo Brunelleschi (1377-1446) en Santa María del Fiore lo eclipsó como símbolo de la ciudad.

Puerta sur, Andrea Pisano

El bronce, aunque conocido desde la Antigüedad, era poco usado en escultura debido a su coste y la complejidad de su fundición, dominada por pocos maestros. Las primeras puertas de bronce del Baptisterio, orientadas al sur, fueron encargadas a Andrea Pisano (1290-1348) entre 1330 y 1336. Pisano recurrió a fundidores venecianos, cuya técnica perduró en Florencia y benefició a futuros artistas. Estas puertas, divididas en veintiocho paneles lobulados, representan la vida de San Juan Bautista en veinte de ellos y las virtudes en los ocho restantes.

En 1400, el Gremio de Calimala convocó un concurso para una segunda puerta, resuelto en 1401. Los participantes debían representar el Sacrificio de Isaac en un azulejo. Filippo Brunelleschi y Lorenzo Ghiberti (1378-1455) destacaron entre los aspirantes; sus propuestas, expuestas hoy en el Museo del Bargello, muestran enfoques opuestos, Brunelleschi con un estilo dramático y Ghiberti con una composición más elegante.

Retratos de Lorenzo Ghiberti. Derecha, Puerta norte. Izquierda, Puerta del Paraíso.

Ghiberti ganó, y su puerta, instalada en el lado norte, mantuvo el esquema de Pisano, veintiocho paneles lobulados. Aunque su hijo colaboró, se exigió que Lorenzo ejecutara los relieves, inicialmente pensados para el Antiguo Testamento, pero finalmente dedicados a la vida de Jesús, con ocho paneles adicionales para los Padres de la Iglesia y los Evangelistas. Completada entre 1402 y 1424, esta obra destacó por su realismo y delicadeza, como en la escena de la Anunciación, superando a Pisano en elegancia y detalle. Ghiberti adornó las jambas y el arquitrabe con hojas de hiedra, animales como lagartijas, cangrejos y otros insectos, además de cuarenta y ocho figuras de sibilas y profetas, incluyendo su autorretrato.

La Anunciación. Puerta norte, Ghiberti.

El éxito de esta puerta llevó a Ghiberti a recibir el encargo de las terceras puertas en 1425, destinadas al lado este, frente a la catedral. Diseñadas para el Antiguo Testamento, se redujeron de veintiocho a diez paneles, permitiendo relieves más amplios y claros. Con 5,20 metros de alto, 3,21 metros de ancho, 11 centímetros de grosor y un peso de ocho toneladas, estas puertas, terminadas en 1452 tras casi veintisiete años, marcaron la transición del gótico tardío al Renacimiento. Ghiberti empleó perspectiva lineal y aérea, modelando figuras, ropajes y paisajes en varios planos. Los temas incluyen: Adán y Eva, Caín y Abel, Noé, Abraham, Isaac, Esaú y Jacob, José, Moisés, Josué, David, y Salomón y la Reina de Saba. La combinación de alto y bajorrelieve, con efectos de luz y profundidad, convirtió a esta puerta con sus dos batientes en una obra maestra.

Giorgio Vasari (1511-1574) las elogió y según el artista relata, Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564) las llamó “dignas de ser las puertas del paraíso”, nombre que se les dio y que aún perdura. Originalmente previstas para el lado norte, su belleza las llevó al este, la entrada principal para los recién bautizados que entraban en la Catedral tras librarse del pecado original al recibir el Sacramento.

Aunque todos los paneles tienen su significado y son dignos de estudio, brevemente quiero mencionar dos de ellos en concreto, el Encuentro del rey Salomón y la Historia de José.

El panel del rey Salomón y la reina de Saba.

 Usando el rilievo schiacciato (relieve aplanado), como en el resto de la obra, en el panel del rey Salomón y la reina de Saba, Ghiberti gradúa el volumen desde las figuras principales en primer plano hasta los fondos arquitectónicos, como un templo clásico con arcos y columnas. Los pliegues de los ropajes y la interacción entre los séquitos reflejan su maestría. Basada en el Libro de los Reyes (10:1-13), simboliza la unión de Cristo y la Iglesia, y el éxito político de los Medici tras el Concilio de Florencia (1439), uniendo Occidente y Oriente. 

Puerta del Paraíso, Historia de José

 En la escena de la Historia de José, se narran episodios del Génesis (37-50), como la venta de José, el robo de la copa y su revelación a sus hermanos. Con relieve aplanado, las figuras en primer plano tienen mayor volumen, disminuyendo hacia atrás. La perspectiva converge en un marco monumental, con detalles en ropajes y expresividad en los personajes. José prefigura a Cristo y la escena alude a Cosme de Medici (1389-1464), que fue rechazado por el pueblo y nuevamente acogido llevando a Florencia a un gran esplendor.

Puerta del Paraíso, Museo de las Obras de la Catedral.
Tras las inundaciones de 1966 en Florencia, muchas obras de arte sufrieron graves daños, entre ellas las puertas del baptisterio, tuvieron que ser restauradas, proceso que duró algunos años. Actualmente, las puertas originales se encuentran en el Museo de las Obras de la Catedral, al igual que numerosas obras procedentes de todo el conjunto arquitectónico, donde muestran todo su esplendor.

Ghiberti dedicó casi 50 años al Baptisterio, trabajando también en Siena en la pila bautismal de Santa María Assumpta. Su obra no solo es un hito del arte occidental, sino una contribución clave al Renacimiento, fusionando técnica, belleza y simbolismo.

 

                                                                          

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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