El cartel de Semana Santa. Por Susana del Pino

El cartel del DOMINGO DE RAMOS, las fiestas de Elche son consideradas FIESTAS DE INTERÉS TURÍSTICO INTERNACIONAL.

“La Semana Santa es la manifestación de Dios de que la vida es esencialmente espiritual y eterna” (Charles M. Crowe)

El cartel de Semana Santa es un símbolo que va más allá de su función informativa, ya que se ha convertido en una expresión de devoción, creatividad e historia. Desde sus orígenes a la actualidad, hay que destacar su relevancia cultural y artística que lo han convertido en un elemento indispensable que da paso a la Semana de Pasión, los días más importantes del año en la liturgia católica. 

Aunque en la Antigüedad clásica los romanos grababan textos en arcilla o cemento, como los encontrados en Pompeya, el cartel impreso moderno nace tras la invención de la imprenta en 1440. El primer cartel conocido se realizó en Inglaterra para promocionar los beneficios de unas aguas termales. Pronto, otros países europeos adoptaron este medio, en Alemania se anunció un juego de azar, mientras que en España, en el siglo XVIII, un cartel sevillano publicitaba una corrida de toros. 

Con la Revolución Industrial, las ciudades experimentaron un cambio drástico que convirtió al cartel en un vehículo ideal para difundir información entre los ciudadanos. En el siglo XIX, el auge de eventos sociales, los avances en las artes gráficas y la litografía propiciaron la aparición de artistas como Toulouse-Lautrec (1864-1901), quien retrató la vida nocturna parisina durante la Belle Époque, elevando el cartel a una forma de arte.

Semana Santa 1962

Las procesiones tienen raíces antiguas, documentadas desde el siglo XI para acompañar a los difuntos. Sin embargo, fue durante la Contrarreforma, en el siglo XVI, cuando la Iglesia Católica promovió las imágenes religiosas para atraer a los fieles tras la Reforma de Lutero. En España, las cofradías, impulsadas desde la Reconquista por los Reyes Católicos, comenzaron a usar carteles para anunciar los recorridos, horarios y actos litúrgicos de las procesiones. 

El cartel de Semana Santa surge específicamente en el siglo XIX. Uno de los más antiguos conservados, de 1840, anuncia una procesión del Viernes Santo en Sevilla. Inicialmente, estos carteles eran sencillos, con imágenes de Cristo, la Virgen o elementos de la Pasión, sin grandes pretensiones artísticas. Sin embargo, el crecimiento de las cofradías y la competencia entre ellas transformaron el cartel en un elemento de prestigio. 

Sevilla 2015, el autor es RAÚL BERZOSA.

«El cartel de Semana Santa sigue siendo un espejo de la fe y la cultura, un legado que perdura en cada procesión»

A medida que las cofradías buscaban destacar, los carteles evolucionaron gracias a los avances tecnológicos, como la litografía y la fotografía, que permitieron crear imágenes más detalladas, con colores vivos y mayor expresividad. Las cofradías comenzaron a encargar sus carteles a pintores reconocidos, con el objetivo no solo de informar, sino también de emocionar al espectador.

Artistas como Carmen Laffón (1934-2021), Félix Revello de Toro (1926-), Manuel Mingorance (1920-2014), Jaime Díaz Rittwagen (1941-) y Andrés Mérida (1964-) han contribuido con una rica variedad de estilos que ha enriquecido el patrimonio cofrade. Actualmente, la selección de los carteles se realiza mediante concursos, lo que permite a algunos pintores noveles darse a conocer a través de estas obras.

Vista aérea de la Virgen del Rocío de Málaga.

Un momento clave ocurrió cuando el pintor sevillano José García Ramos (1852-1912) creó el cartel de la Virgen de la Macarena. Esta obra, sencilla pero impactante, marcó un antes y un después, inspirando concursos en los que los artistas plasmaban su visión de la Semana Santa. En el siglo XX, los carteles reflejaron las tendencias artísticas del momento: colores vivos y líneas geométricas en los años treinta, un estilo solemne tras la Guerra Civil, y una apertura a nuevas influencias en décadas posteriores.

Aunque el cartel de Semana Santa se ha extendido a países de tradición católica, especialmente en Hispanoamérica, donde se fusionan elementos indígenas y coloniales, su máxima expresión se encuentra en España, particularmente en Andalucía, Castilla y León y el Levante. Cada región aporta su identidad, en Andalucía, los carteles reflejan fervor y esa pasión innata en la forma de vivir la Semana Santa; en Castilla y León, predomina el dramatismo y la penitencia, evocando una experiencia más sobria, pero en ambos casos es algo hermoso. 

Cartel de la Semana Santa de Valladolid.

En Andalucía, la tradición se ha ampliado más allá de la Semana Santa. Actualmente, muchas cofradías crean carteles para anunciar traslados de imágenes a las Casas de Hermandad, con procesiones que antes eran discretos y ahora son muy esperados y seguidos por el público.

En el siglo XXI, los carteles han incorporado temas sociales, como la pandemia, reflejada en un cartel de Cádiz que mostró una cruz formada por mascarillas. Estas innovaciones han generado debates, ya que algunos consideran que el cartel debe centrarse en la esencia espiritual de la Semana Santa, mientras otros lo ven como un reflejo de su tiempo. 

A lo largo de la historia, han surgido polémicas, como la inclusión de autorretratos de artistas como nazarenos, cambios en los colores de mantos marianos o, más recientemente, la controversia de 2024 en Sevilla   por un cartel que, para algunos, presentaba a Jesús con rasgos afeminados que interpretaron como una reivindicación social, alejada de la imagen tradicional. En 2025, la imagen de la Virgen de la Macarena en el cartel de nuevo presentado en Sevilla ha sido objeto  de críticas al ser calificada como una imagen ridícula.

En cualquier caso, la polémica siempre existe en el momento en que se pretende desvirtuar la verdadera esencia de un cartel que lo que anuncia es la Pasión de Cristo y lo que significan para los cristianos esos días tan significativos.

Málaga 1966

Es más que un papel en el que se anuncia un evento, es una obra de arte que une fe, historia y creatividad. Su función principal es transmitir el mensaje de la Pasión de manera clara y emotiva, conectando con el espectador a primera vista. A pesar de las innovaciones, debe preservar su esencia, adaptándose a cada lugar sin perder su propósito espiritual.

En definitiva, este elemento centenario ha acompañado a las cofradías en su devoción y recogimiento, renovándose con el tiempo, pero manteniendo su identidad. El cartel de Semana Santa sigue siendo un espejo de la fe y la cultura, un legado que perdura en cada procesión.

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

Artículos recomendados

Deja un comentario