
«Esperemos que el final esta vez no sea de película y tengamos un nuevo Papa que lleve a la Iglesia y a la fe lo más alto posible»
Con el fallecimiento del Papa Francisco, se inicia una nueva etapa en el Vaticano: la elección de su sucesor. El cónclave del Colegio Cardenalicio será el encargado de elegir al nuevo líder de la Iglesia Católica, en un proceso que ya despierta expectativas en todo el mundo. Entre los nombres que suenan con fuerza hay figuras progresistas, moderadas y conservadoras, cada una con su propia visión del futuro eclesiástico.
Se encuentran distintos candidatos desde la vertiente más progresista a los más moderados. Entre los posibles papables con un perfil más abierto o moderado se encuentran varios cardenales destacados. Uno de ellos es Luis Antonio Tagle, de 67 años, originario de Filipinas. Exarzobispo de Manila, fue nombrado por Francisco como prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Se lo conoce por su enfoque en la justicia social y la inclusión.
Desde Ghana, Peter Turkson (76) Fue considerado en el cónclave de 2013 y tiene una postura moderada en temas como el medioambiente y la equidad económica. Hasta 2021 lideró el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral.
Un Italiano también se encuentra en esta posible lista con peso. Matteo Zuppi, de 69 años, actual arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. Muy cercano a la Comunidad de Sant’Egidio, ha trabajado en temas de migración y mediación de conflictos. Francisco lo envió en misión de paz a Ucrania y luego a EE. UU.
Otro italiano más, Pietro Parolin (70), actual secretario de Estado del Vaticano, es considerado un hombre de diplomacia y consenso. Nombrado en 2013, ha tenido un rol clave en las relaciones internacionales de la Santa Sede.
Desde España, Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, también figura entre los posibles candidatos. Con 77 años, fue presidente de la Conferencia Episcopal Española y cardenal desde 2017.
Un caso particular es el de Luis Francisco Ladaria Ferrer, jesuita español de 81 años. A pesar de haber superado la edad para votar en el cónclave, podría ser elegido Papa. Fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y cardenal desde 2018.
En el ala más conservadora, uno de los más conocidos es Raymond Leo Burke (76), estadounidense que ha sido un abierto crítico del pontificado de Francisco. Se opuso a reformas como la comunión para divorciados vueltos a casar y la inclusión de homosexuales. Fue designado cardenal por Benedicto XVI.
Desde Hungría, Peter Erdö (72), arzobispo de Esztergom-Budapest, también se alinea con el sector más tradicional. Fue presidente de la Conferencia Episcopal Europea y rechaza la acogida indiscriminada de refugiados, considerando esta práctica una forma de “tráfico humano”.
Gerhard Ludwig Müller, alemán de 78 años, también figura en la lista. Ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, comenzó su carrera como moderado, pero se ha vuelto uno de los críticos más severos del papa Francisco.
Uno de los preferidos que se encuentran en la lista es Robert Sarah, (79) religioso originario de Guinea-Conakri. Fue ordenado sacerdote en 1969 y apenas diez años más tarde, en 1979, asumió el liderazgo de la Arquidiócesis de Conakri, convirtiéndose en arzobispo con tan solo 34 años. Su perfil destacado dentro de la Iglesia católica lo llevó en 2001 a ser llamado por el papa Juan Pablo II a Roma, donde integró la Curia vaticana desempeñando importantes funciones. En 2010, el papa Benedicto XVI le confirió el título de cardenal, y en 2014 el papa Francisco lo designó prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cargo que ocupó hasta mediados de 2020. Un año después, el 8 de mayo de 2021, fue incorporado como miembro de la Congregación para las Iglesias Orientales.
Completando este grupo el neerlandés Willem Eijk (71), arzobispo de Utrecht, conocido por su fuerte postura contra las reformas del actual papado. Su perfil teológico tradicionalista lo ha convertido en uno de los principales referentes del ala más conservadora.
La elección del próximo Papa marcará y seguramente ofrezca un nuevo rumbo de la Iglesia. Los cardenales se preparan para tomar una de las decisiones más importantes de la cristiandad. La elección de un nuevo Papa tiene lugar en el cónclave, un proceso riguroso y reservado a puerta cerrada en la Capilla Sixtina. Solamente participan los cardenales menores de 80 años, quienes emiten su voto de manera secreta. Para que un candidato sea elegido, debe alcanzar una mayoría calificada de dos tercios. Las votaciones pueden prolongarse durante varios días, hasta que se logre el consenso necesario. Una vez elegido, el nuevo pontífice acepta el encargo y elige el nombre con el que será conocido durante su papado. Esperemos que el final esta vez no sea de película y tengamos un nuevo Papa que lleve a la Iglesia y a la fe lo más alto posible.
