Conversaciones en el andamio: Felices inútiles. Por Francisco Gómez Valencia

Felices inútiles.

«Nada tan «solidario» como tirar millones a la basura para que la Guardia Civil se quede sin balas y los contribuyentes paguemos las ocurrencias de esta panda de inútiles»

El Gobierno ha decidido cancelar unilateralmente el contrato de 6,6 millones de euros para comprar las famosas balas a una empresa israelí, todo para evitar que los camaradas de Sumar e IU monten un pollo mediático. Una maniobra tan genial que Carmen Calvo, diosa de la estupidez, aplaudiría desde su pedestal con su mítico «el dinero público no es de nadie«. ¡Y qué razón tenía!

Retrocedamos al otoño de 2024. La guerra en Gaza, desatada el 7 de octubre de 2023 tras el ataque de Hamás, ya llevaba un año tiñendo de sangre los titulares. En ese contexto, Marlaskón, adjudicó en octubre de 2024 un contrato para adquirir 15,3 millones de balas a Guardian Defense & Homeland Security S.A., una filial israelí. ¡Balas para la Guardia Civil, no caramelos eh! Pero, ay, la noticia estalló como un petardo, porque eso es lo que es. Los socios de Sumar con su coro de indignados, pusieron el grito en el cielo: «¡Genocidio!», «¡Sionismo!», «¡Marlaska dimisión!». El 29 de octubre, Interior, con el rabo entre las piernas, prometió cancelar el contrato, jurando que «España no compra ni vende armas a Israel desde que empezó el conflicto«, o al menos eso dijoPili Bulos”.

¿Y qué pasó? Nada, salvo seis meses mientras tanto porque, aunque prometieron cancelarlo, en abril de 2025, ¡sorpresa! El contrato se formalizó. La Abogacía del Estado, esa voz sensata que nadie escucha, advirtió que romperlo costaría millones en indemnizaciones, y encima nos quedaríamos sin las balas. Es decir, pagar por nada, por la cara o malamente, un clásico socialista. Pero la presión de los comunistas de salón ha debido ser muy insoportable o muy cansina. Sumar e IU pidiendo cabezas e IU amenazando con abandonar el Gobierno, han debido apretar tanto que Moncloa ayer dio la orden: ¡rescindan el contrato, total el dinero público como crece en los árboles, nos la pela!

Y aquí estamos, con un Gobierno que firma un contrato en plena guerra, jura cancelarlo para quedar bien, lo formaliza porque «ups, no podemos«, y luego lo rompe sin inmutarse, sabiendo que nos costará millones y al felón, seguramente ni un voto. 

«Ups, no podemos»

Hablemos de nuevo (pues ya lo hicimos ayer) de la izquierda, esa tropa que llora por Palestina mientras toma café en Starbucks y tuitea desde sus iPhones. Sumar e IU celebran la cancelación como si hubieran liberado Gaza. Yoli Tenacillas, con cara de Señorita Rottenmeier, dice que «el compromiso con Palestina es absoluto«. ¡Vamos que nos vamos! IU, que nació berreando contra la OTAN, ahora ha debido amenazar de verdad con romper la coalición si no le hacen casito. ¿Y el PSOE? Haciendo malabares y haciéndose popó, para contentar a sus socios mientras, firma cheques en blanco con nuestro dinero. Total, como canta Alaska, a quién le importa lara larala, a quien le importa tiro tariro”…

El coste de esta nueva jaimitada no está claro, pero las indemnizaciones no bajarán de unos millones. ¿Quién paga? Usted, yo, mi vecino el aberroncho que anda pachucho el pobre. Pero no se preocupen, que según la izquierda caviar, esto es «defender derechos humanos«. Claro, porque nada tan «solidario» como tirar millones a la basura para que la Guardia Civil se quede sin balas y los contribuyentes paguemos las ocurrencias de esta panda de inútiles.

Los ministros de atrezzo de Sumar

En fin, que Sánchez baila al son de Sumar, Marlaska y Margarita quedan como el culo, y el dinero público vuela, vuela, nadie controla tu imagen, vuela, vuela, verás que todo es posible, vuela,  vuela” , y tal…  

En Gaza, la guerra sigue, y aquí montamos numeritos para que la masa amorfa de las izquierdas aplaudan a sus líderes. Como el dinero no es de nadie, y la coherencia, por lo visto, tampoco. ¡Que siga el espectáculo y nosotros, contándolo!

Feliz día de San Marcos Evangelista.

Españazuela a 25 de abril de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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