Conversaciones en el andamio: Sobre petardos y pájaras. Por Francisco Gómez Valencia

Sobre petardos y pájaras.

«No me negarán que al menos los mensajes de WahtsApp no denotan carácter. Carácter psicópata pero carácter en todo caso»

Están las redes y los medios que echan humo por los mensajes entre Pedro y José Luis y digo yo: quien no le ponga motes a la gente que tire la primera piedra. Yo sin ir más lejos soy muy de ponerlos, de hecho por citar algunos ejemplos cotidianos, llamo aberroncho a uno, Heidi a otra, Hewlett Packard (hp) a la de más allá, o “tontopollas” al exfumeta de al lado y ni me inmuto. ¿Por qué? Porque… ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son…

Vamos a ver, que efectivamente los mensajes tal y como dice el Gobierno y la prensa mamporrera son intrascendentes pero no me negarán que al menos no denotan carácter. Carácter psicópata pero carácter en todo caso. Un pavo al que se le va la olla cuando le llevan la contraria o no le bailan el agua ¿qué es? Pues un “zumbao”. Un jodido loco al que se le hincha la vena y estás en la puta calle en cero coma. 

De este tipo de ejemplares los hay a patadas y cuanto más mindundis son, pues peor. Yo recuerdo a uno sin ir más lejos que me tocó los cojones y un día le terminé cogiendo por la pechera. El pedazo de mierda se acojonó tanto que se tuvo que ir al baño a aliviarse pues la verdad sea dicha, el que la suscribe se considera un hombre tranquilo, pero claro, todo tiene un límite.

Ahora bien, imagínese que usted es un mediocre y llega a ministro o presidente autonómico y tu jefe (el presidente del Gobierno) te trata como una boñiga de vaca en privado y tú tragas, porque es lo que hay y además qué vas a hacer, si es que te están pagando 100.000 euracos, no pegas ni golpe, te los regalan casi por figurar, inaugurar, insultar, y soltar gilipolleces a los pobres imbéciles que te preguntan poniéndote la alcachofa delante de los morros cada vez que te ahuecas para peerte. Y claro, ante los curritos de la prensa te vienes arriba, ante el pueblo te haces la victima diciendo que aguantas porque eres una persona de servicio público o con sentido de Estado, y ante el jefe, te giñas.

Las pájaras

Decía el periodista Juanma Lamet, que no me hace mucho tilín por flojo más que nada, que cuando los chismes le explotan en la jeta a la derecha a los medios sólo les importa el “qué”, y cuándo a quien le explota es a la izquierda lo que importa es el “cómo”, y por eso el Gobierno, su repugnante Frankenstein y sus medios mamporreros se preocupan por quien habrá filtrado los mensajes y no por el contenido y su existencia. 

Juanma hijo, no me molas porque de fino que eres no se te entiende, menos mal que desde aquí arriba –su andamio– a las cosas las llamamos por su nombre para que desde el mismísimo presidente del “fucking” Gobierno hasta el “machupichu” que está poniendo adoquines en la calle, sepan de qué va la vaina.

Que le vamos a hacer, aquí somos muy de ir de frente, sin atajos y si hay que recitar a un clásico para hacer la introducción de las conversaciones de hoy,  pues se hace y no citamos a su autor porque nosotros lo valemos. Además, si usted no lo sabe, no te preocupes amiga, vive y se feliz. Ningún problema debe hacerte sufrir. Lo más fácil es saber decir, Hakuna matata, y a otra cosa. 

Así de chulos somos los curritos del andamio, mire usted.

Feliz día de San Matías apóstol.

Españazuela a 14 de mayo de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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