El nacimiento de Venus. Por Susana del Pino

El nacimiento de Venus.

«El nacimiento de Venus ha sido inspiradora para artistas posteriores y hoy en día es utilizada en numerosos objetos populares como icono de belleza»

El interés por la mitología clásica en el Renacimiento se representa en una de las obras más icónicas de la historia del arte occidental, el Nacimiento de Venus. Fue pintada entre 1482 y 1485 y se realizó para la villa en Castello de Lorenzo de Pierfrancesco de Médicis (1463-1503), primo del que fuera el gran mecenas de las artes y las letras, Lorenzo el Magnífico (1449-1492), según la información del escultor, pintor y biógrafo de los grandes artistas italianos Giorgio Vasari (1511-1574).

Su autor, Sandro Boticelli (1445-1510) se considera un pintor clave en los inicios del Renacimiento en Italia, cuya carrera tendría un gran impulso gracias a la familia Médicis, verdaderos protagonistas y promotores del arte en Florencia atraídos por los temas mitológicos, las alegorías y la filosofía clásica, pilar del humanismo renacentista.

Sandro Boticelli (1445-1510)

Trabajó inicialmente como orfebre para entrar muy joven en el taller de Fray Filippo Lippi (1406-1469) del que aprendió su estilo delicado y elegante para continuar su formación en uno de los más apreciados estudios en Florencia, el de Andrea Verrochio (1435-1488). Su trabajo fue adquiriendo cada vez más prestigio por lo que además del apoyo del citado clan florentino, recibió numerosos encargos de otras notables y poderosas familias como los Tornabuoni o los Vespucci, así como obras para instituciones públicas y la Iglesia, trabajando junto a Pietro Perugino (c. 1448-1523) en Roma donde pintó Las pruebas de Moisés, Las pruebas de Cristo o El de los israelitas rebeldes para la Capilla Sixtina.

Tras la propuesta de Pierfrancesco para el cuadro, Boticelli se inspiró en varias obras para llevarlo a cabo; por una parte, en el poema de Ágnelo Poliziano (1454-1494), fiel amigo de Lorezo de Médicis. Se inspiró a su vez en la publicación en 1488 de El Himno de Homero por el gran conocedor de la literatura griega, Demetrio Calcocondilas (1423-1511), estudio en el que incluyó la Iliada y la Odisea entre otras obras.

Detalle de El nacimiento de Venus.

La obra La metamorfosis, escrita por el poeta romano Ovidio (43 a.C. – 17/18 d.C.), la cual describe los mitos griegos de la creación del mundo desde los elementos hasta la mutación de los dioses en mortales.

Otras de las fuentes de inspiración para el pintor fueron la Teogonía de Hesiodo (aprox. 700 a. C.) y la Metamorfosis de Ovidio (43 a. C.-18 d. C.). La leyenda narra como tras la castración de Urano por su hijo Cronos, a quien alentó su madre Gea, sus genitales fueron arrojados al mar de donde nació Venus (Afrodita en griego), surgiendo de la espuma provocada por sus olas. Urano provocó venganza y según la mitología griega, de la sangre derramada tras la amputación nacieron los Gigantes, las Melias y las Erinias, que personifican la venganza y la justicia implacable.

Hora de la Primavera

La obra presenta el nacimiento de la diosa Venus. Con unas medidas de 172,5 cm x 278,5 cm, la figura femenina de la diosa aparece en la parte central emergiendo de las aguas en una gran concha que representa la pureza y la fertilidad. A la derecha de la composición aparece Flora, la Hora de la primavera (las Horas son las diosas de las estaciones) que intenta cubrir con un manto rojo a Venus y representa la llegada del amor y la belleza a la Tierra. A la izquierda, el viento Céfiro y la ninfa Cloris, raptada por éste en el Jardín de las Espérides y a quien convertiría en su esposa, soplan para transportarla a Chipre, país del que es patrona, conocida como Afrodita.

El nacimiento de Venus. Detalle, Céfiro y la ninfa Cloris.

Los árboles que aparecen detrás a la derecha representan el emblema de la familia Médicis y significan poder y protección. La figura de Venus aparece esbelta, alta y con cierto pudor, su cabello largo y sus manos cubren parte de su desnudez ocultando sus partes íntimas. 

El cuerpo de la diosa aparece con una ligera inclinación hacia la derecha que acentúa su sensualidad, el interés del artista en resaltar la blancura de su piel resalta su belleza y pureza y la expresión resulta enigmática, lo que es difícil de interpretar, aunque no deja indiferente. 

El blanco cuerpo de la diosa,

En cuanto a la perspectiva, se destaca una característica de Boticelli, la bidimensionalidad, no hay una gran profundidad, centrándose la escena en la figura principal y la representación de la belleza en la figura de la diosa. En este sentido se aprecian elementos aun del gótico y un temprano renacimiento, en el que además de las formas ya cambiantes existe todo un mundo de ideas y simbolismo tras la representación.

Una de las curiosidades del cuadro ha sido la identidad de la modelo, Simoneta Vespucci (1453-1476) a la que se ha llamado “La bella Simonetta” que, aunque nacida en Génova, se casó con uno de los miembros de una rica familia florentina, Marco Vespucci. Simonetta es fácilmente reconocible en otras obras del pintor. Su belleza cautivó a muchos artistas en la ciudad. Murió muy joven y antes de que se pintara la obra en la década de los ochenta, esto ha provocado alguna discrepancia entre analistas, sin embargo, parece evidente que es ella, aunque no posara personalmente para la obra.

La bella Simonetta

El Nacimiento de Venus encarna el ideal renacentista y en ella se aprecia las ideas del Neoplatonismo, del que Lorenzo de Médicis era un fiel seguidor. Para esta corriente, la belleza terrenal constituía un reflejo de lo divino. Según El Banquete de Platón Venus tiene un significado dual; por un lado, un amor intelectual, elevado y espiritual que conduce la mente hacia lo divino, por otro lado, el amor físico, más mundano y guiado por los sentidos. El filósofo utiliza esta dualidad para indagar en la naturaleza del amor en la continua búsqueda de la belleza y la verdad.

A partir de 1490, influenciado por las ideas del dominico Girolamo Savanarola (1452-1498), su obra se centra más en temas sacros como en Lamentaciones del Cristo muerto. El fraile, en su constante batalla que finalmente le llevaría a la hoguera, hizo destruir numerosas obras paganas, El nacimiento de Venus se conservó gracias a formar parte de la colección privada de la familia Médicis.

Tumba de Lorenzo el Magnífico. Capilla Médicis, Basílica de San Lorenzo. ( Florencia).

La obra trasciende su época, mientras para la filosofía neoplatónica ve en la contemplación de Venus una elevación a lo divino, para el cristianismo simboliza el amor puro del Paraíso.

En la obra el pintor distorsiona un poco las formas de las figuras, así como la naturaleza aparece idealizada. Todo ello con el fin de dar más relevancia al sentido alegórico de la obra.

La obra ha sido inspiradora para artistas posteriores y hoy en día es utilizada en numerosos objetos populares como icono de belleza.

Se encuentra en la Galleria degli Ufizzi de Florencia y su contemplación provoca en el espectador una sensación de calma a la vez que causa admiración y misterio, provocando emociones que siempre perdurarán en la memoria. Es la belleza, que a veces nos hipnotiza, todo un placer para los sentidos.

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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