Parole, parole, parole. Por José Crespo

Parole, parole, parole.

«Uno de los manoseados suflés de Sánchez fue el de impulsar la desaparición de los políticos aforados, los aforamientos»

Quizás por mi edad me acuerdo ahora de aquella canción que decía «Parole, parole» que significa «palabras palabras» en español expresión que normalmente se usa para referirse a la popular canción «Parole, parole» de Mina, que cantaba como diálogo entre amantes, creo recordar con Domenico Modugno, en la que con timbre hastiado lleno de desencanto por el desamor expresa la frustración de una persona al escuchar promesas vacías de su presunto enamorado.

 

El tema de rabiosa actualidad, ayer y hoy, aplicable tanto a la relación romántica como a la vida política fue traducido y versionado en muchos idiomas, incluyendo el francés, donde se conoce como «Paroles, Paroles» e interpretado por Dalida y por el recientemente desaparecido Alain Delon.

 

En Marbella, en noviembre de 2019 durante la campaña electoral de las autonómicas, Sánchez, apoyando a su rival, la menospreciada y ya caducada candidata Susana Díaz, cocinaba y repartía gratis dulces suflés a borbotones en forma de futuras promesas a incumplir en relación con los temas de siempre y sazonando con el enfrentamiento entre regiones además de agitar el espantajo de la ultraderecha, acusando a sus oponentes de buscar sólo recortar derechos y bloquear al gobierno socialista ‘de progreso’… con una sonrisa seductora manoseaba la educación infantil, universitaria, la formación profesional, las pensiones, el salario mínimo o la judicatura, acusada sin rebozo por socialistas y comunistas de falta de formación en ‘violencia de género’. La guinda fue cuando un sufrido y victimista lenguaraz Sánchez decía sin rubor: «Tenemos muchas cosas que hacer y claro que voy a aguantar».

Histórica memoria

Uno de sus manoseado suflés fue el de impulsar la desaparición de los políticos aforados «que la derecha con mayoría absoluta no ha sido capaz en estos años y nosotros con 84 diputados lo vamos a proponer». En determinado momento y sin parpadear como el psicópata, capaz de susurrar palabras amorosas al oído mientras hunde su daga en el costado de su engañada víctima, gritaba aclamado: «¿Sabéis qué vamos a aprobar el próximo viernes en el Consejo de Ministros? Vamos a aprobar la norma constitucional para acabar con los aforamientos».

«También prometió acabar en 60 días con los aforamientos»

Y ahora estamos viendo en los casos de corrupción que cercan al gobierno, cómo el Torrente, otrora mandamás del partido, Ábalos fue mantenido como diputado por si acaso y el responsable de la contratación corrupta del hermano de Sánchez se esconde bajo un acta que le asegura el aforamiento y con ello el retraso y olvido de la causa que indefectiblemente le va cercando. En definitiva sólo se trata de suflés y palabras vacías. Como se cantaba en la canción de Mina en su dueto: «Escúchame… por favor… te lo juro… Eres como el viento que lleva violines y rosas… No quiero mas caramelos…» Lo que viene a ser: ¡a otro perro con ese hueso!

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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