
«El Tribunal Constitucional determina que la Constitución jamás ha prohibido cualquier antojo que a don Narciso se le pasara por sus lindos cojones»
(a)
El Tribunal Constitucional, presidido
por el insigne magistrado Conde-Pumpido,
determina, en ‘una visión de amplios horizontes’,
que la Constitución jamás en modo alguno ha prohibido
cualquier antojo que al eximio don Narciso
se le pasara por sus -dicen- lindos cojones.
(b)
¿Cómo discutirle -han concluido-, a un auténtico genio político,
la conveniencia o no de sus extraordinarias y hasta sublimes decisiones,
toda vez que ellas han conducido, al próspero ‘País del Golpismo’,
a sus más elevadas cotas de humillación del resto de ninguneados españoles?
(c)
Fue justo lo que ‘sentenció’ el ‘Molt Honorable’ Conde-Pumpido
(y ya excusarán ustedes el más que merecido cumplido,
cortesía del Mindundi Illa y su pandilla de separatistas amigos)
mientras arrastrando su raída y polvorienta toga iba
por siniestros recodos y demás penumbrosos caminos.
(d)
Ya próximos a la cenicienta salida,
la vicepresidenta Inmaculada Montalbán
-para los amigos, como Pumpido, Inma-
a su superior a escasa distancia seguía,
al tiempo que soltaba al anciano magistrado
si acaso ‘cepillársela’ bien a su gusto le apetecía.

(e)
A lo que el alto togado, indolente e impávido,
al punto a su ilustre ‘vice’ respondía
que su ‘toga’, bien que ya muy ‘arrastrada’,
no podía, en el presente caso,
estar mejor que como ahora estaba
(f)
Ni que decir tiene que ‘la minoría conservadora’
-que, por la cercanía, dio en oír la cosa toda-
no pudo, al instante, sino ‘olerse la tostada’:
nunca vieron a la magistrada Inma… tan seductora.
Salieron por el regio portón… y ya nadie dijo más nada

