¡MUY BUENOS DÍAS!
Escuché al pájaro herido, al viento llorar,
los gemidos de extraños, la fuerza del mar.
Escuché a mi mente, no quería callar
escuché susurros grises de la eternidad.
Este sábado comienzo con unas letras, lo primero que me ha surgido al ver esta obra de pintura de un artista que me atrapa y del que ya os he mostrado otras obras. Ahora continuamos con un poquito más…
Damian Lechoszest. Raciborz (Polonia) 1976. Graduado en la Universidad de Tecnología de Opole. Pintor. Óleo. Numerosas exposiciones. Sus obras se venden por todo el mundo.

«Susurros grises de la eternidad»
Llego al umbral del tiempo, donde la vida escribe en mi piel sus memorias
y ha tallado tantos años, como piedra noble dejada al paso del viento.
Surcan arrugas profundas en mi cuello, frente y mejillas como senderos,
donde quedan dormidas aquellas sonrisas pasadas, suspiros y anhelos.
Es mi cabello gris, aquella niebla esparcida de un amanecer intenso,
cuyos mechones rebeldes se niegan a perder la juventud de hace tiempo.
De prominente nariz, bajo ella un bigote espeso, barba y perilla llevo,
ceniza viva en mi semblante, de un sabio que sin palabras está sereno.
Mis ojos se han entornado, están entreabiertos; ellos miran al mundo
descansando en la frontera de la vigilia y los recuerdos.
No miran, porque recuerdan.
No juzgan, tan sólo entienden.
Callado, profundo, oigo mi alma
fingiendo gritos de eternidad.
***
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso día. Me marcho como empecé: Escuché al pájaro herido, al viento llorar, los gemidos de extraños, la fuerza del mar. Escuché a mi mente, no quería callar, escuché susurros grises de la eternidad. ¡Feliz sábado!
MMB

