¡MUY BUENOS DÍAS!
Comenzamos la mañana de este jueves con una obra de un artista español cuyas pinturas son auténticas maravillas. Os diré que podréis ver la interpretación de esta obra en dos versiones totalmente diferentes, ya que hoy cuento con la participación de Isidoro García, catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Córdoba y colaborador ocasional en en esta revista digital.
Antonio Carlos Guzmán Capel. Tetuán 1960. Reside en Palencia desde 1961, por lo que se considera español por los cuatro costados. Realismo, hiperrealismo. Escenas de interior y de la vida cotidiana. Infinidad de exposiciones individuales y colectivas. Óleo.

«Burro y rebaño» Por Isidoro García
Este burro es nuestra guía,
sus rebuznos, nuestra melodía,
¡pero si son cambiantes…! es por nuestra mejoría.
Pastos abundantes nos prometía,
caminábamos y los buscábamos con alegría,
¡vaya! pero no aparecían,
no era su culpa, era del cambio de la climatología.
Este jumento es nuestra guía,
sus rebuznos, nuestra filosofía.
Trasquiladas y ordeñadas,
lana y leche bien administradas…
por nuestros corderos y borregos
lo que “haiga” falta.
Este borrico es nuestra guía,
sus rebuznos, nuestra perspectiva.
Tenemos buen oído,
roznidos cercanos no confunden nuestra armonía.
No necesitamos escuela,
la fe ciega es nuestra guía.
Gran paraguas protector,
de fuertes lluvias nos protege,
lejos de barrancos, herbajeamos con seguridad.
¡Qué gran valedor!
Para aumentar el rebaño, ovejas importaría.
Pero eso sí, con garantía;
extraños balidos
nos dejan compungidos.
Este rucho es nuestra guía,
sus rebuznos nuestra alegría.
¡hiaaa! ¡beeee!
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«Burro y rebaño» Por Mila Soyyo
En un rincón donde el alba canta
y el rocío besa aquella hierba aún dormida,
habita un burro de paso sereno
con mirada profunda y alma antigua.
De pelaje castaño y orejas atentas,
en su lomo carga paraguas y amigo,
no es por un deber, sino por cariño,
por esa nobleza que nunca hace ruido.
No le verás correr, ni empujar, ni presumir de saber,
pero entiende el lenguaje del viento al pronunciarse,
sabiendo leer la nube, la sombra, el calor o lluvia
y guardar en su pecho la ciencia del campo, no es ignorante.
Rodeado de un manto de lana viva,
el rebaño le sigue, siendo familia elegida
ovejas de calma y temblor, que pastan sin prisa,
burro sin ser el pastor, vela sin voz, y las conoce enseguida.
Sin órdenes, es guía; no impone, te cuida.
Presencia firme y tierna, fortaleza en la niebla
una sombra en la siesta, un pacto sin esas letras
ellas le siguen, él las responde.
Cayendo la tarde en oro y silencio
se agrupan cerquita, un lazo entre ellos.
El burro trabaja, no hay queja ni ceño
mas no es esclavo, sólo compañero.
***
Quiero expresar mi agradecimiento a Isidoro García, por su disposición y trabajo. También agradezco a Manuel Artero la confianza depositada y la publicación de este artículo.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso día. Os damos las gracias por estar aquí con nosotros cada mañana. ¡Feliz jueves!
MMB

