
«Ser militar veterano no tiene valor monetario, pero al mismo tiempo es un regalo que no tiene precio. Lucharon por nuestra libertad, como también por la libertad de los demás»
Para entender mejor a un veterano militar debemos saber lo siguiente:
Salieron de casa como adolescentes, o con un poco más de dieciocho años, por una aventura desconocida.
Se despidieron de amigos y familia y de todo lo que les rodeaba.
Aman a su país lo suficiente como para defenderlo y protegerlo con sus propias vidas.
Aprendieron lo básico y luego se dispersaron con el viento a los rincones lejanos del país.
Encontraron nuevos amigos y nueva familia.
Hicieron nuevos hermanos.
Tuvieron un montón de buenos y malos momentos.
Muchas noches no durmieron lo suficiente. Pasaron hambre y sed y vivieron en ocasiones en condiciones extremas.
Conocieron buenos y malos hábitos.
Trabajaron mucho y no ganaron un gran salario.
Experimentaron la felicidad de las cartas recibidas, llamadas por teléfono y también la tristeza de perderse eventos familiares importantes.
No sabían cuándo, o incluso, si volverían a ver su casa y su familia otra vez.
Crecieron rápido, y sin embargo, de alguna manera, hubo quienes nunca crecieron.
Lucharon por nuestra libertad, como también por la libertad de los demás.
Algunos vieron combates reales, y otros no.
Algunos vieron el mundo, y otros no.
Algunos lidiaron con la guerra física, la mayoría lo hizo con la guerra psicológica.
Han visto, experimentado y lidiado con cosas que no podemos describir o explicar completamente, ya que no todos sus sacrificios fueron físicos.
Participaron en ceremonias y rituales unos con otros, fortaleciendo lazos de verdadera amistad y camaradería.
Contaban el uno con el otro y se complementaban para hacer su trabajo, y a veces para sobrevivir.
Han lidiado con la victoria y la tragedia.
Han celebrado y también llorado.
Perdieron a demasiados de los suyos en el camino.
Cuando su aventura terminó, algunos volvieron a casa, otros empezaron su aventura en un nuevo lugar, y otros nunca regresaron.
Hemos conocido sus historias increíbles y divertidas de hazañas y aventuras.
Ellos compartieron un vínculo real entre sí que la mayoría de la gente no experimenta y pocos entenderían.
Hablan muy bien de su propia Arma o Cuerpo, respetan y valoran a las otras especialidades.
Sabemos sin embargo, que si es necesario, estarán ahí para nosotros y permanecerán juntos como uno sólo, en un santiamén.
Ser veterano es algo que se ganaron, y nunca se les podrá quitar.
Ser veterano militar, no tiene valor monetario, pero al mismo tiempo es un regalo que no tiene precio.

