MUY BUENOS DÍAS!
Viernes, 1 de agosto, y os traslado a un bonito lugar, donde el arte no lleva la brillantez de un museo y sin embargo podremos percibir como si en ese rincón nos encontráramos. Vamos a imaginar…
Antonio Ermolao Paoletti. Venecia 1834-1912. Pintor italiano. Escenas de género y frescos sagrados para diferentes iglesias. Alumno y profesor de la Academia de Bellas Artes de Venecia. Exposiciones diversas.

«Los jóvenes críticos»
En una esquina de la ciudad, siendo una tarde cualquiera
donde escaleras de piedra despiden al auto que va rugiendo
existe un muro, un muro viejo, y cobra vida sin él saberlo
al desplegar un artista callejero, su pequeño universo.
Sin marco alguno, entre lienzo entelado de algodón
o un papel algo más fino y menos recio
sus pinturas se sujetan con pinzas en un blanco hierro
donde hallarás bodegones o lágrimas de un rostro bello.
El artista, canoso como la nube al echar cenizas si no hay escarcha
escuchaba a unos niños, sin decir ni una palabra
sus ojos retenían, sentían, sus voces creaban,
y un viejo instrumento de cuerdas callaba.
Un escenario sin fama, una pared desgastada,
unos bocetos formados, sin forma, una firma los borda.
Un arte que se desborda, como río que transforma
y un puente hacia ese arte, que a todos enamoraba.
Y después, la guitarra hizo el papel
sonando como el pincel, no lastima.
No se ve, la calle llena de ser
amontonados, percibiendo así la vida.
***
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un excelente inicio de jornada.
¡Feliz viernes!
MMB

