
«En los foros internacionales le evitan, a veces ostensiblemente, otras con malos modos, otras de tapadillo, pero siempre con desprecio»
Dicen, comentan, que la estrella de Sánchez está apagándose a pasos agigantados, que su excelsa luz no brilla como antes, que su grandilocuente oratoria ya no subyuga a los crédulos, que su magnífica presencia no opaca ni al paragüero de Ferraz, que tiene un tanatopractor como maquillador, y que incluso sus siervos son despreciados por el servicio de señoritas de compañía.
Resumiendo, que nadie le puede ver ni en pintura, a excepción de los grandes prohombres de la “humanidad”, a saber: el jefe de ETA Arnaldo Otegui, el rufián Rufián, y el eterno fugado de la justicia, el inconmensurable Carlos Cerro (Fiel traducción del catalán al español del histriónico Carles Puigdemont).
Mientras en los foros internacionales le evitan, a veces ostensiblemente, otras con malos modos, otras de tapadillo, pero siempre con desprecio, y en España no puede salir a la calle sin poder evitar que grupúsculos de fascistas, a veces hordas de miles de nazis con banderas y estandartes con cruces gamadas perfectamente uniformados con todo lujo de parafernalia hitleriana, encuadrados ambos grupúsculos en la Internacional Fachosa, tengan el mal gusto de acordarse de su señora madre.
Mientras engañan al que se deja, pregonando que somos el motor, gripado, de Europa, y campeones en creación de puestos de trabajo, lo cierto es que los contratos de fijos “discontinuos” no dejan de crecer. ¿Puede vivirse trabajando dos meses por año como pijo discontinuo? Según la Yoli, se puede. ¿Podemos tener más de setecientas cincuenta mil familias subsistiendo con el SMV? También se puede. ¿Podemos ser campeones de Europa en paro juvenil? Podemos. ¿Podemos ser tan imbéciles? Podemos eso, y mucho más.
Por todo lo anterior, comentan sus próximos, Pedro Sánchez solo encuentra cariño y solidaridad en países donde la libertad y la democracia están “huidas” de la justicia, como en China y otros lares caribeños donde al disidente se le invita elegantemente a presenciar en vivo y en directo su propia tortura.
Así pues, en los últimos meses lo obsesivo ha pasado a ser habitual, y lo grotesco a esencial, en la cancillería sanchista, actual palacio de La Moncloa. Al parecer lo último según sus propagandistas, dada la honda raigambre monárquica de la acepción palacio, dejará de denominarse como tal, y pasará a llamarse Casa del Pueblo Solidario.
Nada que no supiésemos, si no fuera por los habituales cambios de opinión al que su excelencia, futuro camarrrrrada Pedro Sánchez, nos tiene tan bien acostumbrados. Este detalle, no banal, será el principio de una nueva era, era donde lo propio pasará a ser común, y lo común pasará a poder del nuevo partido que salga de las revelaciones del camarrrrrada Sánchez, o sea, él y su partido.
Otra importante novedad en el nuevo curso parlamentario será que los anteriores asesores podrán nombrar a sus propios asesores, jefes de protocolo, subjefes del jefe de protocolo y directores generales del subjefe del jefe del director general de protocolo, con el límite de mil por asesor, y así sucesivamente hasta lograr erradicar el paro. Etc. etc.
Lo anterior no es una broma. Nunca hasta que empezó a gobernar Sánchez, hubo tanto personal al servicio del marqués de Las Saunas, ni tanto enchufado con la única tarea de tocarse los huevos a dos manos durante todo el día. Lo que él llama crear empleo, nosotros lo llamamos saqueo al erario público.
Este drama podrá eternizarse hasta el infinito, repito que ese malvado no ha hecho lo que ha perpetrado para fiar su estancia en el poder a unas elecciones limpias y democráticas. Mientras tanto ustedes sigan ignorando la cruda realidad, que según algunos no es para tanto.
