¡MUY BUENOS DÍAS!
Aquella tarde pude ver unos soles que transmitían pureza
y al girasol cobrando fuerza, entre unas sábanas despiertas.
Con esta frase definiría la obra de pintura que os presentamos. Hoy cuento con la participación de Palmira G amiga de esta revista digital y de la que os diré que lo que más me gusta de ella es que «no se casa con nadie» , algo que personalmente comparto, además de su manera tan personal de contar lo que ve en cada pintura que la propongo.
Heide Presse. Heidelberg (Alemania) 1958. Obtuvo una licenciatura en Bellas Artes en Diseño Gráfico antes de dedicarse a las Bellas Artes. Acuarela y óleo. Pintura figurativa, bodegones. Sus escenas se centran en temas del siglo XIX, capturando la vida cotidiana pintando con un gran detalle y una narrativa sorprendente. Exposiciones individuales y colectivas por diferentes lugares del mundo.

«Ropa de cama fresca» Por Palmira G
La escena que nos presenta la imagen es típicamente veraniega, lo evidencian la luz, los girasoles en flor y la vestimenta de los personajes que aparecen en ella.
Se nos muestran tres figuras femeninas en el momento de colgar la ropa en el tendal. La pequeña, sentada en el suelo observa muy interesada algo que ha llamado su atención, mientras la mediana, ayuda a la mayor sosteniendo el cesto con la colada recién hecha.
No obstante, la autora le ha dado todo el protagonismo al ajuar doméstico, para ello hace que el espectador dirija su mirada hacia el tendedero, para lograrlo ha hecho incidir la luz de ese luminoso día sobre la ropa y jugando con el claro oscuro ha resaltado su blancura despertando en quienes observan la obra sensaciones de limpieza y pureza, al tiempo que parecen desprenderse aromas campestres que le comunica el entorno.
La imagen en su conjunto irradia paz y felicidad, a la vez que deseos de colaboración en la labor que están ejecutando. Pese a que el medio rural ofrece una vida dura, se ve mitigada por los profundos lazos afectivos que se desarrollan tanto en el ámbito familiar cómo en el vecinal; la proximidad y la necesidad de ayudarse en momentos difíciles los fomentan y estrechan.
Preciosa obra para retener en nuestra retina ahora que nos aproximamos al cambio de estación.
Gracias a Manuel y Milagros por contar todavía conmigo.
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«Ropa de cama fresca» Por Mila Soyyo
Aún quedaban unas pequeñas pompas de jabón en la tabla del lavado
incluso pude oír las risas provocadas por un pájaro alocado
que se posó junto a la pequeña cuando estaba estornudando
provocado por el polen de aquellas gramíneas cercanas en ambos lados.
Abundaba el girasol, que observaba presto y recto cuan soldado
sábanas secas ondeando con la brisa veraniega de junio que iba acabando
y las hermanas ofrecían la ayuda necesaria para acabar el trabajo
no era duro, entretenido, cuatro manos son más que dos, la peque era «yo acompaño».
Ropa de cama fresca, olor a campo
no es un dulce de leche, es sólo blanco
es esa compañía que quieres tanto
de la que siempre encuentras amor a cantos.
***
Quiero agradecer a Palmira su disposición a formar parte en este saludo matutino y te diré que contar contigo forma parte de este compromiso que tengo los jueves con vosotros los lectores o colaboradores y lo hago con la satisfacción que produce el saber que queréis estar conmigo en este acogedor rincón. También quiero agradecer a Manuel Artero la confianza depositada y cada publicación.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un extraordinario día. Recordar: El «aroma» más bonito es la frescura sin estridencias. ¡Feliz jueves!
MMB

