(XXXVII) Año 2025. 50 Causas: Memoria criminal. Por Antonio E. 

Memoria criminal.

«¿Qué tipo de sociedad homenajea a criminales en serie? ¿qué tipo de rufianes se alborozan y refocilan recordando aquellos crímenes?»

 Al igual que sus referentes, los nazis alemanes, el nazionalismo vascongado usó en su pasado las mismas tácticas que usaron los nazis, para perpetuarse en el poder, constituyendo su paupérrima y totalitaria doctrina, en la dictadura encubierta que es hoy día como estamos comprobando. 

El nazionalismo vascongado, en su conjunto, utilizó la limpieza étnica en sus dos vertientes más conocidas, la racial, y la asesina. La racial al autodenominarse raza superior, o distinta ¿. ?, la política expulsando por medio del terror, al contrario, expulsando a más de trescientos mil ciudadanos españoles, también vascos, cuyo voto hubiese cambiado la actual situación política de hoy día. 

El asesinato, matando sistemáticamente a todos aquellos que en el uso de su libertad como ciudadanos libres se significaron como vascos, y españoles, asesinando sin contemplaciones a todos los que pudo. Los nazis lo llamaron “Die Jahre des Bleis”, encargando a las Einsatzgrüpenn el asesinato masivo, a veces selectivo. En las provincias vascongadas fue ETA en sus diferentes variantes, los encargados de asesinar, y preparar el camino para que el voto contrario a sus designios fuera el menor posible, en esas estamos. 

Los antecedentes son los que son, tan inamovibles y trágicos, como los asesinatos de casi mil españoles, los centenares de heridos graves y mutilados, y los miles de vidas rotas y arruinadas en nombre de una mentira tan corrompida y putrefacta como la falsa idea de un país que solo existe en la enfermiza mente de un grupo de ratas, y de políticos cobardes disfrazados con el falsario barniz de su impostada moral. 

El dibujo que acompaña estas líneas, se hizo muy popular en la década de los ochenta. Mucha gente no sabrá su significado, ni lo que representaba. La situación de las iniciales en los cuatro puntos cardinales de la esvástica, decían a las claras lo que millones de españoles pensábamos, del mal llamado problema vasco, sus culpables, y el papel que jugaban en el engranaje de la patraña. 

Los cuatro puntos cardinales de la esvástica

 Como viene siendo habitual durante los últimos años, un asunto nos retrotrae a los años más terribles de nuestra reciente historia, los asesinatos cometidos por ETA, y los homenajes que las actuales ratas rinden a sus criminales.  

De chivatos y mermados están repletas sus filas, de criminales antiguos y no tanto, de terroristas de salón recién blanqueados por el indeseable que depende de sus votos, aunque no hayan empuñado, este asunto no está claro, un arma. Esa basura, la antigua y la actual, llevan en su rostro la maldad y el mismo rictus de chulería que llevaban sus pistoleros, y esta marca será indeleble en sus patéticos rostros hasta que revienten y mueran pataleando como lo que son, ratas. 

Qué tipo de sociedad es la que rinde homenaje a sus más abyectos criminales, la que está tan enferma y podrida que ya no distingue entre el valor de la vida humana y la mierda que les han metido en el cerebro. Ratas infectas, asesinos nazionalistas, las peores ratas etarras de antes, de ahora, y de siempre, aunque ahora se hagan llamar Bildu, para muchos españoles simplemente bilduetarras o etarras a secas. La mierda podrá cambiar de rostro, pero su olor a corrompido les delatará. 

Esa basura siempre estuvo apoyada por otra basura, quizá aún más maloliente y nauseabunda: la muy señorial y corrompida basura peneuvetarra. Compartieron cuna, objetivos, sacristías y quién sabe qué más. últimamente hemos sabido que disfrutaron de culos magrebíes en las saunas de Sabiniano. Se ve que a los aguerridos aberchales etarras también les gustaba sintonizar el UHF. ¿Se imaginan a uno de sus comandos haciendo fila para gozar de los encantos de algún Mohamed? Yo tampoco. Ahora nos explicamos muchas cosas.  

Hicieron desaparecer de la faz de la tierra a los que no pensaban como ellos, asesinando en nombre de una patraña inventada y pergeñada por un orate, seguida por hienas tan renombradas y “célebres “como Arzallus, Eguibar, Setién, un ramillete de sociatas compulsivos y hasta de una tal Merche Aizpurúa, actual portavoz de ETA en el congreso, también antigua delatora y chivata, condenada por terrorismo. ¿Siguen sin explicarse como el PNV mira hacia otro lado? ¿Por qué la justicia no lo prohíbe? Sobran explicaciones, pero nadie las dice con rotunda claridad. 

¿Qué tipo de sociedad homenajea a criminales en serie? ¿qué tipo de rufianes se alborozan y refocilan recordando aquellos crímenes? ¿Qué hijos de satanás rememoran aquellas matanzas, coreando como auténticos cochinos los nombres de sus más renombrados criminales? No tienen que pensar mucho, la chusma nazionalista vasca, toda ella en su conjunto, sin excepción alguna, tal y cómo estamos comprobando día a día, fiesta a fiesta, celebración a celebración. 

¿Qué tipo de gobierno permite tales aberraciones? ¿De quién depende la fiscalía? la respuesta es sencilla, del mismo que lo viene permitiendo desde su primer día con su silencio cómplice, su avaricia de poder y su recalculada política de recolección de intereses. Mientras tanto los albaceas del tiro en la nuca, los tutores de los que producían tanto dolor, los administradores del campo de concentración donde los prisioneros ignoran a sabiendas su condición de borregos, siguen recolectando silencios y cobardías. 

¿Qué tipo de gobierno lo permite y no denuncia? el mismo que está al servicio del actual jefe de ETA, Arnaldo Otegui, sin el cual no sería el titular de la actual satrapía que dicta en España. No descubro nada que no se sepa, solo lo pongo en negrita para que ustedes se cabreen más. ¿Voy a lograrlo? Lo dudo mucho. 

Me pregunto si el ofrecimiento que José Luis Rodríguez Zapatero hizo a ETA antes o durante su etapa como presidente, de ofrecer a los terroristas que abandonasen las filas de ETA una especie de jubilación anticipada, y de por vida, de 1.500 euros al mes, según reza en el libro “España, zona de confort criminal” escrita por Samuel Vázquez y Josema Vallejo, se hizo efectiva. Aquella pensión de 1.500 euros sería hoy de 2900 o 3900. Otro clavo en el ataúd de nuestras conciencias.  

“España, zona de confort criminal”

Recomiendo la lectura sosegada del libro antes mencionado, obra maestra que debería estar en todos los centros de educación de España tal y como escribí tiempo atrás. Quizá cuando lean en manos de quiénes estamos puedan por fin espabilar, o seguir dormitando. 

Gratificar a criminales en activo, es decir, asesinando en presente a ciudadanos españoles, es otra de las infamias más repugnantes jamás ocurridas en la historia reciente, que viniendo de quien venía, no dejaba de ser normal. Habría que preguntar a Rajoy si en su entrevista con Zapatero, le mencionó tamaña felonía para que la perpetuase, pero, sobre todo, cómo y qué le contestó Rajoy. 

Una sociedad enferma y corrompida, que prefiere mirar hacia otro lado, donde se infringen las leyes divinas y las de los hombres, donde ETA expandió sus tentáculos a gran parte de la sociedad vasca, donde también llegaron, y siguen estando, en gran parte de la “iglesia vasca”. Vuelvo a repetir, una sociedad enferma y corrompida, la vasca, no es una sociedad libre, es una escombrera de deshechos inhumanos. 

Nuestro deber como españoles es velar por los vascos que se sienten tan españoles como el que más, no abandonarles nunca y mantener junto a ellos la lucha por sus reivindicaciones. Hablar de campo de concentración, aun sin alambradas, no es exagerar, es definir la realidad, una realidad que muchos no quieren ver.  

Este doloroso asunto, lo recordaré regularmente mientras pueda, nuestras víctimas nunca serán olvidadas, ni como fueron asesinadas, por quién, y quién lo ordenó. 

 

  

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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