
«Saqueo es gobernar haciendo ostentación de lo que la dignidad del cargo prohíbe hacer, por moral, educación y transparencia»
José Díaz Herrera e Isabel Durán escribieron un excelente libro cuyo título era muy explícito, “ETA el saqueo de Euskadi”. En él pueden leerse perlas tales como que la izquierda aberchale, a veces sola, y otras en perfecta comandita con otros indeseables, saquearon la región vasca, más tarde también la navarra.
Pare ello utilizaron sus métodos preferidos: el terror indiscriminado, el tiro en la nuca, el coche bomba, amenazas de muerte a personas de toda condición, saqueo indiscriminado a pequeños comerciantes, extorsión a empresas grandes también, bajo el eufemismo de “impuesto revolucionario”, atracos a entidades bancarias, y otras bondades típicas en la delincuencia común organizada.
La ola de asesinatos ensombreció toda la geografía española bajo una máxima, socializar el terror para conseguir sus fines. Hoy día cogobiernan el estado junto a Pedro Sánchez, y un puñado de sicarios tan indecentes como repulsivos.
ETA nunca fue un movimiento político “normal”, sino una banda de delincuentes cuya tapadera más conveniente pasaba por ser la esencia del verdadero cáncer vasco, el nazionalismo, cuyas siglas, PNV, arrastran como una pesada losa una historia tan abracadabrante como siniestra. Sobre estos tipos existe mucha literatura, que curiosamente, muy pocos se atreven a contar.
Desde su inicio ETA fue como el brazo criminal de los señoritos del nazionalismo oficial, los mismos que a la vez que condenaban los asesinatos de sus sicarios, procuraban que la condena de su propia opinión pública, la vasca, a los criminales vascos, no pasase a mayores. Escrito está aquello del árbol y las nueces, frase pronunciada por su líder mayestático, el muy despreciable Javier Arzallus, en un ataque de soberbia, y sinceridad.
Si los chicos de la gasolina, plácidos y lánguidos efebos para Arzallus, hacían el trabajo, llamémoslo “menor”, sus padres putativos trataban de disimularlo quitando importancia a los estragos que día sí y día también cometían las ratas, sus propias ratas, de la kale borroka.
Que mejor escuela que la que permitía todo en nombre del gran objetivo, dominar con las pistolas lo que nunca podrían hacer con sus macabras ideas. Qué mejor universidad aquella, donde sus líderes, los criminales en serie, profesores del asesinato indiscriminado, eran endiosados hasta la extenuación. La historia vasca contemporánea está repleta de nombres de criminales en serie, de cobardes, y de trincones, con decir que lo más relevante de la reciente historia de la región vasca son las masacres cometidas por sus pistoleros, está todo hablado.
En aquel inmundo estercolero se doctoraron “cum laude” los asesinos del futuro, como todos ustedes comprenderán los cimientos de la “gran Euscalerría” empezaron a estar perfectamente asentados, sus diseñadores sonreían complacidos. La ingeniería corría a manos del nazionalismo oficial, la mano de obra la ponían los criminales etarras, el oficioso. El dinero corría a cuenta de los extorsionados, los muertos los ponían los españoles, y el dinero el estado central bajo la coartada del cupo vasco.
El camino que a su forma de entender los llevaría a la consecución de su “honorabilísimo” paraíso vascongado, estaba diseñado, mientras unos asesinaban vilmente, otros les guardaban las espaldas, le blanqueaban a conciencia, y en su asquerosa intimidad les aplaudían a rabiar.
Así se construye una “arcadia feliz” a base de pistoletazos y bombas lapa, también se construye a base de colocar en puestos claves a terroristas de cuello blanco, funcionariado afín al crimen, políticos inductores, cargos intermedios en todos los eslabones, y chivatos con y sin uniforme, como Ignacio de Juana Chaos, y otros. A la vez repartían licenciaturas y doctorados entre sus criminales que cumplían largas penas, el futuro les pertenecía, y el de todos los vascos, también.
¿Alguien pensó que aquellos criminales lo hacían solo por altruismo? O era su particular forma de asegurarse un futuro tan opíparo como relajado, esta pregunta se la haría a Otegui y a algunos letrados de renombre, pero dudo mucho que se prestasen a contestarla. Unos pocos nos preguntamos de qué viven hoy día las ratas etarras, ¿Les pagamos jubilación? ¿quién sigue financiando tantas organizaciones cuya matriz sigue siendo ETA? Piensen mal y acertarán.
¿No les resulta sospechoso que no se hable de la corrupción vasca? Haberla la hay, quizá en mayor grado que en el resto del estado, pero nunca saldrá a la luz pública, o tal vez sí. Nada se mueve en las provincias vascongadas sin el asentimiento del PNV, y de ETA, aunque el PSOE empieza a sacar la patita, Cerdán.
He aquí como una organización criminal trufa con sus sicarios una región, repito, una región española con la aquiescencia del gobierno de aquella región española, vuelvo a repetir, región española, ni “país vasco”, ni nada que se le parezca.
Que nadie olvide que ETA es una asociación criminal adscrita a la izquierda, hoy día fiel aliada del PSOE, a la que otros grupúsculos de igual o parecidas características profesan una especial devoción que ni siquiera ocultan: ERC, el comunismo bolivariano, y otros correveidiles de oficio y devoción. Esta izquierda tan beatífica nunca se atrevió a hacer lo que sus admiradas ratas etarras hicieron, pero lo hicieron bajo otras siglas, asesinando personas inocentes durante varias décadas.
ETA, saqueó las provincias vascongadas, y lo sigue haciendo hasta el día de hoy, quién tuvo retuvo, no creo que sus colaboradores y chivatos, quizá miles, se colocaran por méritos propios en el funcionariado vasco, que no fueran los del terror. Por tanto, cobrar los servicios prestados por sus criminales entraría dentro de lo normal.
Hoy día España sufre un saqueo brutal, en lo económico el más devastador, en lo moral el más trágico, en lo humano el más terrible, en lo económico sin duda alguna irreversible, en lo ético, digamos que la ética fue asesinada a decretazos al peor estilo chavista, mientras tanto la democracia sigue cautiva en un zulo situado en los sótanos de la Moncloa.
Saqueo es colocar a dedazo a amiguetes con sueldos astronómicos. Saqueo es poner a inútiles recalcitrantes al frente de empresas públicas cobrando lo que un obrero no podría ganar en cien vidas. Saqueo es ver como un expresidente y varios exministros se enriquecen a la sombra del estado. Saqueo es gobernar haciendo ostentación de lo que la dignidad del cargo prohíbe hacer, por moral, educación y transparencia.
Saqueo es robar con descaro inflando presupuestos desde los ministerios. Saqueo es mantener a sueldo a la prensa adicta, a ONGs opacas y otras, cuya legalidad fue siempre cuestionada. Saqueo es mantener sindicatos a sueldo, a los que muy de vez en cuando se riega con millonadas del erario público. Saqueo es hacer uso abusivo de medios de transporte estatales. Saqueo es ejercer el poder de forma omnímoda y totalitaria.
Saqueo es engordar el funcionariado colocando vagos ideológicos, saqueo es cuestionar la justicia. Saqueo es pagarse putas y substancias a cargo del erario público. Saqueo es insultar a jueces que en el cumplimiento del deber encausan a los que se han enriquecido ilícitamente, incluidos los familiares del sátrapa. Saqueo es la forma en que esta izquierda extrema está llevando a España a la ruina.
Si alguno de ustedes quiere añadir algún tipo de saqueo más a esta lista, hágalo con toda confianza, esta página también les pertenece a ustedes.

