
«Alsina pulula por la radio desde hace 36 años y lleva dos días abriendo su programa hablando sobre sí mismo»
Alsina pulula por la radio desde hace 36 años y lleva dos días abriendo su programa hablando sobre sí mismo. Algunos dirán que se ha ganado el derecho. ¡Pues venga!
En principio según parece va a seguir al frente hasta septiembre por lo que si descontamos el mes de agosto (y quizá con algo de suerte el de julio), sólo le queda un mes escaso para hablar sobre política.
En este su andamio hacemos lo mismo por lo que en este sentido punto en boca, aunque como lo hemos citado en muchas ocasiones y no siempre para bien, que mejor que dedicarle un epitafio pues es más que evidente —pese a que él alardea de lo contrario— de qué pie cojea. Para mucha gente en este país cojear como lo hacen los liberales progresistas de talante independiente está genial y por eso así nos va. Fíjese que yo ni le pongo ni le quito una coma al derecho de hacerlo pues como cualquier currito independientemente del puesto o cargo que ocupe, al final todos nos debemos aunque sea a regañadientes al cumplimiento de la visión empresarial de turno que se imponga. Lo que sucede es que esa tara o cojera se acentúa más aún cuando por lo que sea, el negocio (como es el caso de Atresmedia), consiste en acapararlo todo y soliviantar adrede a las audiencias cada vez más masoquistas que alternan entre sus propios canales o emisoras. Y como la táctica funciona de vicio, hasta se permiten hacer eso mismo en cada canal y en cada emisora y así podemos encontrarnos a un liberal progre dando el coñazo por la mañana, algún pan sin sal a medio día, un liberal conservador en lo social por las noches, y una sociata de mierda los fines de semana por la mañana.
Para ello, se arremolinan de tertulianos bastante poco recomendables muy a menudo y eso nos lo venden como una fortaleza, es decir, el rollo de la pluralidad informativa bajo el paraguas de la libertad de expresión. La pluralidad de la que tanto vacilan algunos profesionales de los medios quedaría francamente bien en las aulas de la facultad de periodismo donde ya no sé estila respetar la moral pues la pobre anda por los pasillos travestida de ética, pero en los tiempos en los que nos ha tocado vivir hacerlo en la empresa privada no es más que el resultado de una estrategia comercial, igual que fingir que con su trabajo fiscalizan al poder político evitando en el caso que nos ocupa pisar callos en el PSOE.
Vivir del fruto del equilibrismo ético está de moda y por esto muchas empresas te meten hasta por el último agujero disponible su infumable relato mediante sus anuncios en vez de hablarte del salchichón, el pañal o la cartilla del banco que te quieren endosar. Esto lógicamente no sólo sucede en el ámbito audiovisual, y como cada vez se produce más descaradamente, el exceso de confianza ya ni escuece. No hay dolor pues la corriente del globalismo progresista woke ha terminado siendo aceptada como la única verdad anestesiando el sentío.
Por este motivo aquí damos la vara en la dirección contraria pues observamos como por ejemplo una empresa de alimentación puede darse a conocer en su ámbito de influencia por contratar a mujeres víctimas de la mal llamada violencia de género al margen de sus logros profesionales y formativos, aceptando pulpo como animal de compañía y de paso las correspondientes subvenciones públicas, transmitiendo al mismo tiempo a la sociedad un falsario mensaje social. O por poner otros ejemplos: observamos como las eléctricas, las petroleras o las de la industria del automóvil se nos hacen pasar por entes ecologistas tratando de convencernos de que invierten en el medio ambiente cuando su negocio es otro bien distinto. Podríamos estar poniendo ejemplos en este sentido hasta completar 4.000 folios como los 4 tomos que forman el auto contra Zapatero, pero este no es el momento ni el lugar adecuado para este tipo de mensajes así que sigamos con lo de Alsina.

Aquí hoy y en esta revista básicamente queremos reconocer el trabajo del profesional que ha sabido mantenerse en el candelabro (como decía la otra) durante un montón de años, aunque no podemos dejar pasar la ocasión de meterle un palito de despedida confiando en que su retirada de la primera línea de fuego no sea por motivos de salud. Si no es el caso y lo que busca es vivir mejor y leerse los libros atrasados tal y como nos pasa a su edad a todo quisqui, lo cierto es que podría parecer ante los ojos de sus seguidores que deja el trabajo a medias antes de que Sánchez abandone la Moncloa.
Haber tirado de la sorna habitual que utiliza la gente que no te mira a los ojos cuando te habla, o se medio descojona mientras lo hace, o te ofrece la mano blanda cuando toca saludar, es una opción como otra cualquiera. Igual nos equivocamos pero las últimas entrevistas a diferentes miembros del gobierno o al mismísimo Zapatero es la sensación que nos produce.
Querido Alsina: sin ninguna admiración y sabiendo de tu renuncia, no veo el día que dejes tu puesto al “gallo Latorre” el cual tiene momentos lúcidos y también sus sombras como los tiene su alter ego en la Cope, Jorge Bustos. Lo único bueno de todo esto es que el soplapollas de Rubén Amón se quedará para vestir santos lo cual es una grata noticia para el universo mañanero que dedica su tiempo a tener como ruido de fondo a los programas que a diario nos marcan el paso, y nos activan el cerebelo para ir el resto del día encabronados por estos andurriales.
Cuando titulé esta crónica pensé nada más y nada menos que en solapar la vida profesional de Alsina con la del Rey Salomón pues a veces me lo ha recordado, pero como ya se me ha hecho muy tarde y tendrán otras cosas mejores que leer, solo terminaré diciendo que ambos murieron por causas naturales.

Alsina a quien Dios guarde muchos años, profesionalmente le ha llegado su hora pues igual que le sucedió al melifluo partido Ciudadanos, no ha sabido encajar lo que la política y los tiempos traen y esto es tan cierto como que no se puede luchar contra la marea del mar. Y como lo que defiende hoy es anacrónico, a ver cuando llega el día y cede de verdad los bártulos.
El Rey Salomón que reinó bastante bien según las crónicas, sin embargo pereció después de haberse entregado a los excesos con sus muchas mujeres enfadando al mismísimo creador por lo que al hilo de todo esto, es de rigor denunciar que el abandono de uno mismo sobre testaferros implica asumir sus discursos y sus actos al margen de como sucede en la tele cuando por debajo, deprisa y en chiquitito, nos cuelan el mensaje de que “el programa no se hace responsable de las opiniones personales”.
Esta desidia o desdén llevado a cabo en pos del respeto mutuo se llama delegar mal y aunque en algunos ambientes queda muy guay, morir profesionalmente de pasión por el respeto al prójimo sólo servirá para quedar bien como relleno en sus memorias.
Sirva la presente para quien lleva dos días atribuyéndose el derecho a dar la turra vendiendo ser el faro de la equidistancia. Y quedando de tal guisa culminada esta humilde crónica, que sirva ya de paso para denunciar tales hechos y comportamientos pues de casta le vino al galgo que de ciertas aguas jamás dejó de beber.

Feliz día de San Agustín.
Españazuela a 27 de mayo de 2026.

