
«Ha caído en mis manos un poema de Kontastino Kavafis publicado en el año 1911 que me ha hecho meditar»
Curiosamente he tenido conocimiento del mismo durante la primera clase de una asignatura de la facultad de historia. La profesora nos puso en las pantallas una conferencia dictada por el profesor italiano Nuccio Ordine en la apertura de curso de una universidad. En dicho parlamento el profesor defiende su tesis recogida en el libro: “La utilidad de lo inútil”.
A lo largo de su intervención, el profesor Ordine hace referencia constantemente a las ideas que se recogen en los versos de “El viaje a Ítaca” de Kontastino Kavafis. El poema comienza diciendo: “Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencia”. En estos versos se resumen una serie de ideas que coinciden con las que he ido madurando a lo largo de mi vida.
Continúa diciendo: “Pide que el camino sea largo. Que muchas sean las mañanas de verano en que llegues -¡con qué placer y alegría!- a puertos nunca vistos antes”.
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La moraleja de este poema, que vale la pena leer y releer una y otra vez, te invita a convencerte de que la experiencia positiva se obtiene en el viaje, no en la llegada a la meta.
La tesis desplegada por el profesor Ordine en su conferencia, se sustenta en la idea de que la sociedad obliga a los jóvenes a estudiar con el fin de obtener un diploma que les permita acceder a un puesto de trabajo con una compensación económica. Es decir, lo que importa no es el acercamiento a los conocimientos, sino el salvoconducto para obtener una situación económica estable.
Cuando has vivido una larga vida, descubres que lo que te ha servido para ser feliz y útil a los demás no han sido los títulos ni los reconocimientos o el curriculum, sino las experiencias que te han permitido vivir con dignidad. La llegada a la meta no te ha enriquecido mentalmente. Lo que realmente ha colmado tus expectativas, ha sido el choque diario con nuevos horizonte a través de un camino recorrido sin prisas.
Estas ideas de Kavafis son la buena noticia de hoy. Me llegaron cuando me encontraba con un grupo de universitarios. Ellos basan sus esperanzas en la obtención de un título que les permita acceder a los puestos de trabajo. De veras que les comprendo. Como entiendo su deseo de conocer los métodos de calificación de las asignaturas desde el primer día de clase. Para ellos, lo importante es superar la prueba, no acceder al conocimiento.
Me he sentido bastante satisfecho con las palabras de Ordine y los versos de Kavafis. Coinciden con mi propia experiencia. La que me invita a seguir metido en estos líos a mi provecta edad. Sin prisa, pero sin pausa.

