Israel y Palestina. Judíos y musulmanes. Dos mundos, dos visiones y alguna reflexión. Por Antonio de la Torre

Judíos y musulmanes.

«La solución no es fácil cuando una de las partes está fanatizada por una religión que invita, propone y ordena acabar con el infiel»

Retraso hasta mañana mi habitual crónica con el análisis de lo, a mi juicio, más relevante de la semana sobre la convulsa política española, para recoger dos documentos que me llegaron en los últimos días y que tal vez algunos lectores ya conozcan, pero que me parece interesante compartir.

El primero lo recibí con la firma de Jorge García Hamilton, al parecer argentino y no judío, como él mismo indica, sobre el que no he encontrado referencia biográfica alguna. Sí la encontré sobre otro autor con los mismos apellidos y argentino también, José Ignacio García Hamilton  y no sé si se trata de un cambió de nombre del primer transcriptor del interesante artículo. Pero vamos con el primer artículo, que copio literalmente (las negrillas son mías), y facilito el enlace en el que se puede leer íntegro:

«¡ESTOS JUDIOS! 

¿Pensaron alguna vez en esto?: ¿Qué haría usted en este mundo sin judíos? ¿Qué se siente al fracasar en esta lucha contra los judíos? ¿Por qué no gastar energía en algo más productivo, en lugar de odiar sin fundamento…? Los judíos han sobrevivido a egipcios, babilonios, persas, griegos, romanos, otomanos, alemanes, soviéticos y el resto del mundo… ¿Por qué creen los que se manifiestan frente a la embajada de Israel que algún día ganarán la partida contra los judíos? A 65 años del Holocausto, el pueblo judío tiene una nación floreciente y moderna en el mismo lugar que sus vecinos no consiguieron más que miseria y desierto con mucha arena

También, todos los años, un judío gana un premio Nobel, el 25% de los premios Nobel de la historia, 170, son judíos. Todos éstos que se manifiestan frente a la embajada israelí odiando al judío, odian a la mitad inteligente de la humanidad. Aclaremos, no soy judío, sino católico, pero tampoco soy estúpido. 

Jesús era judío y nunca renunció a su judaísmo. San Pablo de Tarso era judío, la Virgen María era judía, los Doce Apóstoles o los primeros papas de la Iglesia eran judíos

Por cierto, a mis amigos socialistas, enemigos de los judíos, les digo que Karl Marx era judío, pero también lo eran los creadores filosóficos del capitalismo, Samuelson, Milton Friedman, etc.

Si jugamos en la bolsa, se usan teorías de Markowitz.

Ninguno de los que se manifiesta contra Israel puede acudir a ningún psicólogo (Sigmud Freud era judío), tampoco puede hoy tomar aspirina (Spiro era judío). Tampoco pueden ser diabéticos porque tú me dirás… el creador de la forma de administrar insulina, Karl Landsteiner era judío. Tampoco pueden vacunarse contra la poliomielitis, contra el cólera, ni contra la tuberculosis, sus inventores o descubridores fueron famosos judíos.

Ningún manifestante contra Israel podría ir vestido entonces… Isaac Singer, el de la máquina de coser, fue su inventor… Por cierto, tampoco pueden usar jeans, porque Levi Strauss era otro judío. Calvin Klein, Ralph Lauren o Donna Karan, los famosos diseñadores de ropa, son judíos

¡Ah! El micrófono con el que se lanzan exabruptos contra los judíos, lo inventó un tal Sr. Emil Berliner. Y un tal Philip Reiss, también judío, trabajó en los aparatos de audición que sirvieron de base para el teléfono… La primera máquina calculadora fue idea de un judío, Abraham Stern

Las cerillas de fósforo son invento de un judío, Sansón Valobra. Por cierto, en la manifestación, nada que tenga que ver con las teorías filosóficas de Durkheim, Spinoza o Strauss, aunque sean fundamentales para nuestra sociedad… Kafka era judío, Albert Einstein era judío, Ana Frank era judía

Nada de utilizar Google ya que sus creadores, Larry Page y Sergey Brin son judíos

Adiós Batman y Spiderman, porque Max Fleischer, el creador de Marvel Comics, es judío

Todos los manifestantes contra Israel habrán jugado con juguetes de cuerda porque las pilas Energizer son cosa de Joshua Lionel. Sí, ladies & gentlemen, era judío. 

Una compañía israelí ha sido la primera en desarrollar e instalar una Planta que funciona con energía solar para producir electricidad en grandes cantidades en el desierto de Mojave, California. También las Memorias USB ¡las inventaron los JUDÍOS! Un montón de jovencitos «anti», deberían tirar sus videojuegos SEGA, ya que son cosa del judío David Rosen. También se tienen que olvidar de los Helados Haagen- Daaz o de los Donuts.

Las guapas mujeres que se manifiestan contra los judíos tendrán que dejar de maquillarse ya que Esther Lauder es judía, así como Helena Rubinstein; por supuesto nada de jugar con las muñecas Barbies. 

Y ¿qué hay de los grandes directores de orquesta? Como Leonard Berstein o Daniel Baremboim. Ninguno de esos manifestantes podrá ver ya películas de la MGM, de la Warner Bros, ni el canal Fox, Universal Studios o Columbia Pictures. No podrán ver a Spielberg, Harrison Ford, Paul Newman, Kirk Douglas, Jessica Parker, Dustin Hoffman o Barbara Streisand entre otros cientos.

Progresistas del mundo, dejen de ensuciarse las manos con productos judíos… medio mundo se lo debemos a ellos. 

Por cierto, ¿Cuál es el único estado realmente democrático, moderno, occidental, limpio y laico de todo medio, próximo y lejano Oriente? ¿Cuál es el único país del mundo donde hay más árboles que hace cien años? ¿Cuál país tiene el más alto promedio de universitarios por habitante del mundo? ¿Cuál país produce más documentos científicos por habitante que ninguna otra nación!? ¿Cuál fue el primer país del mundo en adoptar el proceso Kimberly, que es un estándar internacional que certifica los diamantes como «libres de conflicto»? ¿Cuál país ha desarrollado la primera cámara de video ingestable, tan pequeña que cabe dentro de una píldora? Se utiliza para observar el intestino delgado desde adentro, y ayuda en el diagnóstico del cáncer y otros desórdenes digestivos. 

¿Cuál país desarrolló la tecnología de riego por goteo? ¿En dónde Fundó Albert Einstein una universidad? ¿Cuál es el 2° país en lectura de libros por habitante? ¿Cuál es el país que provee ayuda humanitaria en todo el mundo, todo el tiempo? ¿Cuál país envió a Haití un equipo de rescate de 200 personas luego del terremoto? ¿Qué país montó una clínica de rescate luego del devastador terremoto en Japón? ¿Cuál país ha realizado, de forma gratuita, operaciones del corazón para salvar la vida de más de 2.300 niños, incluidos palestinos? Acertaste… ¡¡¡I S R A E L !!!»  

Hasta ahí el artículo que yo encontré, pero a mí me llegó con una apostilla, que suscribo: «Ahora comprendo por qué es la nación a la cual muchas mentes enfermas de odio y envidia han querido destruir. Pero han olvidado un pequeño detalle, Israel es la niña de los ojos de Dios y ¿saben por qué? Porque ahí nació el Salvador del mundo.»

El segundo artículo que quiero compartir me llegó anónimo, aunque encontré la publicación, también sin nombre, en algún medio, con el título de Carta abierta de un palestino para el Mundo. Detalles de lo que vive y siente un palestino:

«Hola, soy palestino. 

Y como la honestidad es poco común en mi política, permítanme confesar algunas cosas.

1947. La ONU me ofreció un Estado, junto a Israel: fronteras, independencia, reconocimiento. Dije que no. Mis líderes prometieron que la guerra «arrojaría a los judíos al mar». En cambio, lo perdí todo y lo llamaron catástrofe. No porque no me ofrecieran un Estado, sino porque lo rechacé.

1948–2025. Los estados árabes podrían haberme integrado, dado derechos, pasaportes, dignidad. En cambio, me encerraron en campos de refugiados durante generaciones, para que siguiera siendo un arma contra Israel. Construyeron palacios para ellos y cárceles para mí. Me usaron como propaganda, no como personas.

1967. Tras otra guerra perdida, podría haber construido un estado en Cisjordania y Gaza. En cambio, insistí en «ni paz, ni reconocimiento, ni negociaciones». Tres noes.  Cincuenta años después, sigo sin Estado. Resulta que el rechazo no paga el alquiler.

Oslo, década de 1990. Israel dijo: «Intentémoslo». Me dio autonomía. Armas para la policía. Miles de millones en ayuda. ¿Qué hicieron mis líderes? Robaron el dinero, armaron milicias y lanzaron una intifada. Atentados suicidas en lugar de escuelas. Cohetes en lugar de fábricas.

Gaza, 2005. Israel se fue por completo. Sin colonos, sin soldados. Tuve la oportunidad de convertir Gaza en un Singapur mediterráneo. Voté por Hamás. La convirtieron en Mogadiscio junto al mar. ¿Miles de millones en ayuda? Túneles, cohetes y palacios para sus líderes, mientras mi gente come comida enlatada en la oscuridad.

¿Democracia? No he tenido elecciones en casi 20 años. Hamás mata a los disidentes en Gaza. Fatah los encarcela en Cisjordania.  Mis líderes cancelan elecciones porque están demasiado ocupados luchando por el poder.

Religión. En lugar de construir un futuro, pongo a clérigos en televisión enseñando a los niños a odiar a los judíos. Glorifico a los «mártires» que hacen estallar autobuses. Crío a mis hijos con canciones de sangre y fuego en lugar de libros y ciencia. Cambio la esperanza por la guerra santa.

Mundo árabe. Los regímenes árabes me llaman «hermano». Pero pregúntenles cuántos palestinos pueden vivir libremente en Líbano, Siria, Egipto o Kuwait. Me excluyen, pero celebran mi muerte, porque mi muerte es su excusa.

Absurdo. Sigo diciendo que quiero «construir un Estado». E irónicamente, justo al lado está Israel: el vecino que construyó una democracia próspera, una potencia tecnológica, granjas en el desierto, ciudades de polvo. Sin petróleo, sin riqueza infinita, solo coraje. Podría haber aprendido, copiado, colaborado. En cambio, elegí la envidia y la rabia.

Obsesión antijudía. Podría haber aceptado a los judíos como vecinos.  Podría haber dicho: «Dos naciones, dos Estados». En cambio, repito: «Del río al mar». En lugar de exhibir el honor, la hospitalidad y la rica cultura árabe, mostré solo la cultura de la espada: la ira, el extremismo y la sangre. En lugar de gritar salaam (paz) a los israelíes, grité muerte a los judíos. Y luego finjo sorprenderme cuando los israelíes no confían en mí, cuando están enojados, decepcionados y convencidos de que no quiero coexistencia en absoluto.

Responsabilidad. Culpo a Israel de todo. Siempre. ¿Mis líderes roban miles de millones? Culpa de Israel. ¿Hamás dispara cohetes desde hospitales? Culpa de Israel. ¿Glorifico la muerte más que la vida? Culpa de Israel. La responsabilidad no es mi fuerte.

Soy palestino. Podría haber construido una nación, muchas veces. Elegí el rechazo, la corrupción y la guerra sin fin. Podría haber vivido en paz con Israel, pero elegí vivir a la sombra de su destrucción.

Así que sí, soy una víctima.  Pero con demasiada frecuencia, soy víctima de mis propios líderes, de mis propias decisiones y de mi propia negativa a abandonar el odio.

Y esa, querido lector, es la tragedia que nadie quiere admitir.»

Añado también que cuando digan que Israel mata de hambre, no está de más ver este vídeo  o esta respuesta de Benjamin Netanyahu al melifluo Enmanuel Macron, que anda enfrascado en determinaciones de sexo que sólo importan a populistas, con la que está cayendo en Europa. Como decía en mi último artículo, no tengo información suficiente ni fidedigna, pero recuerdo que, independientemente de que la respuesta pueda considerarse desmesurada, todo empezó por el ataque, secuestros y violaciones de la banda terrorista Hamás. 

Y ya sólo queda reflexionar sobre lo anterior y pedir un poco de sentido común a todos los implicados, que permita que esta situación se normalice cuanto antes, aunque no es fácil cuando una de las partes está fanatizada por una religión que invita, propone y ordena acabar con el infiel.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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