El circo español y su Fiscalía General frente a Israel. Por José Crespo

Fiscalía General frente a Israel

«Todo esto es algo que debe de meditar la Fiscalía General del Estado antes de meter la pata en un nuevo barrizal del que no pueda sacarla»

Nos encontramos ante el más bochornoso circo español y su fiscalía general pisando un nuevo charco para hacer sombra al espectáculo de la corrupción que acecha a Sánchez, su familia, el gobierno y su partido, con un fiscal general a su servicio, según palabras del propio Sánchez, que fue declarado inidóneo para el cargo, ahora imputando con una sucesión de escándalos y polémicas a su espalda, y la magistrada fiscal de sala de la Unidad de Derechos Humanos y Memoria Democrática, ex ministra de Justicia que lo fue desde junio de 2018, con Pedro Sánchez, tras ganar la moción de censura contra Mariano Rajoy y que también dejó en su día la Fiscalía General del Estado tras más de dos años de polémicas con el mayor descrédito de su historia y la crítica casi unánime de sus compañeros, una persona que con el bochornoso historial de amistades y colaboraciones peligrosas jamás debería haber ostentado cargo público alguno.

 

Recordemos cuando Delgado le dijo a Villarejo que tenía el «éxito garantizado» al obtener «información vaginal» en un prostíbulo. Pues estas personas son las que encabezan, siguiendo órdenes del agitador mayor del reino, la causa por genocidio contra Israel. En este lodazal de corrupción que contemplamos, la más profunda hipocresía afecta a gran parte de los altos dignatarios de todo el mundo y sobre todo, en nuestro caso, a esos sus vasallos y propagandistas a sueldo que llenan la TV pública, radio y redes, como una terrible plaga bíblica, una brutal pandemia que nos pretenden inocular en base a turbios intereses espurios.

 

Por supuesto, pobres ciudadanos gazatíes, hermanos de los árabes que estados circundantes, pero tanto o más pobres aquellos miles de olvidados que, cada día, mueren y padecen por todo el mundo victimas del extremismo irracional y sectario, de la opresión, de ideologías salvajes de ultraizquierda y medievales teocráticas que, por motivos ya sean étnicos, religiosos o ideológicos, persiguen y machacan a poblaciones enteras sin despertar la menor atención de sociedades que se dicen libres, democráticas y defensoras de los derechos humanos… menuda hipocresía.

 

Si queremos un auténtico progreso y defensa de la libertad e igualdad, de la Justicia y de los Derechos Humanos debemos combatir sin fisuras ese fariseísmo hipócrita que anida en las instituciones occidentales y que es aprovechado por sus enemigos. Cualquier persona amante y defensora de la paz debe pensar que nada justifica la manera atroz en que se acusa falsamente a Israel por sus operaciones militares anunciadas frente a un conglomerado terrorista que se escuda en la población civil de forma cobarde.

 

Debemos aspirar a la paz pero ese no es el objetivo final, el objetivo final debe ser siempre la búsqueda de la Libertad a toda costa, no de la paz a toda costa, pues si es así ello nos puede conducir a la paz de los cementerios, a la dictadura que somete Hamas a su pueblo.

 

En ese campo de hipocresía miremos por un momento a Yemen, lugar olvidado tanto por la ONU como por la Liga Árabe, y por todos aquellos comunistas pagados de Irán, filoterroristas, que se embozan el pañuelo palestino y agitan la bandera palestina, aunque hayan ido a parir al hospital judío más caro de los EEUU, o sean actores seguidores de la bandera del arco iris símbolo del movimiento LGBTIQ+… de supuestos derechos que no se respetan por supuesto ni en Gaza ni en los países islámicos.

 

Desde el 7 de octubre de 2023, ¿dónde estaban además de la defensa ante el crimen cometido por Hamás contra Israel y también de los desprotegidos de Yemen por ejemplo? En esa esquina olvidada de la península arábiga, a la salida, o entrada, según se mire, del mar Rojo al océano Índico, allí medio millón de personas han muerto en los últimos diez años, donde se viene produciendo y también hipócritamente ‘permitiendo’ la mayor hambruna y crisis humanitaria de la historia de este mundo que llamamos moderno. Por qué a nadie le importa la muerte de medio millón de yemeníes y si miramos al otro lado del mar Rojo, también podemos formularnos la pregunta respecto a Sudán sobre lo sucedido en menos de dos años, donde han muerto más de 150.000 personas.

 

Sin dejar África también se extiende un tupido velo de silencio, por parte de Naciones Unidas y la izquierda en general respecto a los asesinatos de cientos de cristianos, hombres, mujeres, ancianos y niños, quema de iglesias con los fieles en su interior, hechos ya habituales en Nigeria, Mali, Camerún, Uganda y Congo, lugares donde son protagonistas grupos criminales como las ADF alineadas con ISIS, o Boko Haram en la misma línea. Grupos que con total impunidad van de masacre en masacre, destruyendo aldeas al completo como las de Ntoyo y Potodu en el Congo por el simple hecho de ser cristianos con un desolador panorama de desplazados sin apoyo por parte de ninguna organización humanitaria, solo la Iglesia local, con cientos de quemados vivos, otros asesinados a tiros o a machetazos.

 

No hemos visto a las ignorantes y vociferantes señoras Montero y Belarra con la bandera de Sudán. Pasemos a Medio Oriente y observemos en Siria, donde medio millón de sirios han sido asesinados. Tampoco la bandera de Siria la agitará el ‘cabalgador de contradicciones’ Iglesias que con voz ahuecada nos dirá que «eso es connivencia con el fascismo, tío».

 

Es curioso que nadie se inmuta ni pestañea cuando árabes matan a millones de árabes, recordemos que el islamismo mata en mayor número a musulmanes que se desvían de sus tesis. No se ven actos públicos de lógica indignación y protestas, a los que claro no anima Sánchez porque primeramente lo desconoce y en segundo lugar porque no le interesa en el cumplimiento de su única ley a respetar… la ley del olivo… ¡permanecer!

 

Nadie menciona a los terroristas hutíes de Yemen cuyo nombre oficial es Ansar Alá (Partidarios de Dios),  grupo rebelde terrorista chií zaidí que surgió en el Yemen en los años 90, un lugar donde se enseña a odiar a Israel desde la infancia, y que lleva décadas matando y luchando contra un gobierno yemení internacionalmente reconocido. Yemen un país pobre donde los hutíes han invertido y gastado millones de dólares para disparar misiles contra Israel en vez de atender la crisis alimentaria y la hambruna de los yemeníes. Lo mismo que hace Hamas con la ayuda sanitaria y alimentaria, robarla, usarla para sí y traficar con ella.

 

En informe de naciones Unidas se menciona a Israel 188 veces, tal como mencionó en su intervención el representante de Yemen Luai Ahmed el pasado mes de marzo que acorraló al Alto Comisionado en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (UNHRC) dejando patente la hipocresía en cuanto a su conducta e informe sobre Israel pues de forma sorprendente no menciona ni una sola vez al régimen islámico que aplasta la libertad en Irán.

 

Se habla de conflicto y acusa a Israel cuando se ignora a estados, como Qatar, sentado en la ONU como miembro del Consejo de Derechos Humanos, que financian, arman y entrenan a terroristas como Hamas, Hezbolá y Ansar Alá, responsables de los incontables bombardeos sobre la población civil de Israel, y que viven y se reúnen en hoteles de lujo en paraísos de millonarios.

 

Recordemos que genocidio es que en Europa en 1939 había entre nueve a quince millones de judíos y quedaron después de la guerra un millón reducción drástica de la población judía que se produjo durante el Holocausto y los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial… ¡eso es genocidio! Lo que se está produciendo allí es una guerra, que todos lamentamos, pero que tiene un único culpable, una guerra iniciada y desatada de forma brutal por un grupo terrorista.

 

La Autoridad Nacional Palestina, la llamemos como la llamemos ya sea Al-Fatah o Hamás, ha sido y está siendo financiada durante décadas con cientos de millones de euros, por la Unión Europea y por la ONU a través de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA). A pesar del dinero, ya sean euros o dólares, a día de hoy la población de Gaza y Cisjordania es todavía más pobre que antes de recibir esa ayuda, motivo por el que reniegan del brutal trato que les ofrece Hamás. Ante esto surge la inevitable pregunta ¿dónde está el dinero? Pues en poder de las élites terroristas, antes de Al-Fatah y ahora Hamás, gastado en armas, atentados, túneles de hormigón, y por supuesto su buena vida en paraísos turísticos orientales.

 

Cualquier gazatí o cisjordano, no empleo intencionadamente la palabra ‘palestino’, que se preguntado dirá que está harto de tal gobierno terrorista y que por supuesto desea vivir en una democracia como Israel donde se permite la libertad de expresión y donde se vive en Libertad, tanto de movimiento, de expresión como sexual y de pensamiento así como de voto, por eso la paz no puede ser a costa de la Libertad, cediendo territorios y esclavos al terror islámico.

 

En el parlamento israelí o Knesset, hay formaciones árabes que defienden el islam, algo que no sucede en un país islámico donde se intentase defender el Cristianismo o el Judaísmo. En Israel no se ahorca de los árboles o de una grúa a los homosexuales, lo digo por los de la bandera del arco iris. En Israel se puede criticar al gobierno sin que te fusilen o decapiten, prueben en Afganistán por ejemplo. Y todo eso lo saben en Gaza y en Cisjordania, y además no olvidemos que como cualquier país democrático Israel tiene tribunales de justicia que son independientes que juzgarán incluso a su propio gobierno si infringe las leyes cosa que no pasa en las teocracias islámicas. Algo a recordar a la izquierda y ultraizquierda, pues más allá de sus pobres eslóganes, no hay genocidio en Gaza y está sucediendo lo que dice y que se nos inyecta en vena desde Gazawood y Paliwood.

 

Lo que sí está sucediendo es una guerra contra el terrorismo que tiene secuestrado a su propio pueblo tras el crimen cometido aquel 7 de octubre en el Nova Festival, un evento ideológicamente de izquierdas, contra gente desarmada, pacífica, jóvenes, niños, incluso bebés y personas mayores a las que se asesinó de forma brutal. Es triste que esto no lo recuerde nuestra izquierda y ultraizquierda por eso hay que repetírselo una y otra vez para poner en evidencia su falsedad argumentaría sobre el falso genocidio que nos predican.

 

Y dicho esto, para terminar, hagamos recuento de nuevo sobre la historia reciente: En el año de la ONU ofreció la creación de un estado palestino junto a Israel con fronteras, independencia y reconocimiento pero los representantes palestinos dijeron que no, sus líderes prometieron en un lema esta vez genocida que la guerra «arrojaría a los judíos al mar». Como consecuencia de ello los palestinos lo perdieron todo y a ello y sus consecuencias se le llamó catástrofe y culpó de ello a Israel.

 

Durante el período entre 1948 y 2025 los estados árabes no dieron ni el más mínimo paso para integrar a sus hermanos árabes palestinos, dándoles derechos, pasaportes y dignidad. Lejos de ello los encerraron en campos de refugiados durante generaciones, caldo de cultivo para el terrorismo, para que con ello siguiera siendo un arma contra Israel. En cambio edificaron mansiones para sus autoridades y usaron a su pueblo como propaganda y no como seres humanos.

 

En 1967 tuvo lugar una nueva guerra perdida, la Guerra de los Seis Días, por el rechazo de los países árabes a la existencia de Israel. El 5 de junio de 1967, Israel, temiendo un ataque inminente, lanzó una serie de ataques aéreos preventivos contra pistas de la fuerza aérea egipcia y otras de sus instalaciones, dando inicio a su esfuerzo bélico. Las tropas egipcias fueron tomadas por sorpresa, y casi todos los recursos militares aéreos de Egipto fueron destruidos, dando a Israel superioridad aérea. De manera simultánea, el ejército israelí lanzó una ofensiva terrestre en la Península del Sinaí egipcia, así como en la Franja de Gaza, que entonces pertenecía a Egipto. Tras esta nueva guerra perdida, se podría haber construido un estado en Cisjordania y Gaza. En cambio, se insistió en que «ni paz, ni reconocimiento, ni negociaciones». Tres noes que han conducido a que cincuenta años después, sigo sin existir un estado palestino.

 

Lleguemos a Oslo, en la década de 1990, cuando Israel dijo: «Intentémoslo», ofreció autonomía, armas para la policía, miles de millones en ayuda, pero qué hicieron los líderes palestinos… Robaron el dinero, armaron milicias y lanzaron una intifada con atentados suicidas y cohetes, nada de construir escuelas y fábricas. Fue en 2005 cuando Israel abandona Gaza por completo, sin colonos y sin soldados. Entonces hubo la oportunidad de convertir Gaza en un Singapur del Mediterráneo, pero lejos de ello Hamás convirtió Gaza en una versión de Mogadiscio junto al mar, y los miles de millones en ayuda se fue para hormigón, acero, túneles, cohetes y mansiones para sus líderes, mientras el pueblo llano comía comida enlatada en frío y en la oscuridad. De democracia ni hablar, en Gaza no ha habido elecciones en casi 20 años. Hamás liquida a los disidentes de Gaza y Fatah los encarcela en Cisjordania.

 

No hay elecciones pues los líderes están demasiado ocupados en sus luchas de facciones por el poder. Respecto al tema religioso, en vez de ofrecer esperanza ofrece guerra santa, en lugar de construir un futuro, aparecen clérigos en televisión enseñando a los niños a odiar a los judíos o a celebrar en su día en atentado de las Torres Gemelas, pues algo habrían hecho, glorifican a los que llaman «mártires» que hacen estallar autobuses y se forma a los niños en un cancionero de sangre y fuego en lugar de libros y ciencia.

 

Desde el mundo árabe y sus regímenes se trata a los palestinos de «hermanos», pero en cambio no se ven palestinos viviendo libremente en Líbano, Siria, Egipto o Kuwait, a excepción de sus líderes fuertemente custodiados. Excluyen al pueblo pero celebran su muerte como excusa para mantener viva la llama de la guerra. Pasan las décadas y se sigue hablando de la construcción de un estado e irónicamente, justo al lado nos encontramos a Israel, que no ha perdido el tiempo, allí se ha construido una democracia próspera, una gran potencia en el campo tecnológico, prósperas granjas en el desierto, ciudades de polvo. Sin petróleo, sin riqueza infinita, solo con voluntad de vencer y coraje.

 

Desde Gaza se podría haber aprendido, copiado e incluso colaborado pero se optó por la envidia y la rabia, el rencor, la revancha y el resentimiento. Recordemos que hasta la fecha se han otorgado más de 900 Premios Nobel, de los cuales por lo menos un 20% corresponden a judíos. Esa obsesión antijudía ha impedido aceptar a los judíos como vecinos, y el vez de aceptar desde 1947 «Dos naciones, dos estados» se optó por «Del río al mar», y en vez de ofrecer a sus vecinos y al mundo los valores de honor, hospitalidad y la rica cultura árabe, se exhibió lo peor de la cultura de la espada, la ira, el extremismo y la sangre.

 

De todo se culpa a Israel mientras los líderes palestinos han seguido robando, se han seguido disparando misiles desde hospitales y glorificando la muerte más que la vida. En lugar de construir una nación, la elección es el rechazo, la corrupción y la guerra sin fin dentro del rencor más absoluto. Se podía haber vivido a la sombra del árbol de la paz con Israel desde el principio, pero se eligió vivir bajo el polvo, la desolación y el sol de la destrucción. Efectivamente hay muchas víctimas pero en su mayoría víctimas de sus líderes y sus decisiones que se han negado a abandonar su odio eterno y rencor.

 

A la Paz debe de llegarse pero siempre mediante la búsqueda de la Libertad algo de lo que carece Gaza y sin Libertad no puede haber Paz. Todo esto es algo que debe de meditar la Fiscalía General del Estado antes de meter la pata en un nuevo barrizal del que no pueda sacarla.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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