La Buena Noticia: Solo palabras. Por Manuel Montes Cleries

Solo palabras

Las decisiones políticas la mayoría de las veces se quedan solo en un juego de palabras

Los historiadores se cuidan excesivamente en aplicar la palabra adecuada a los múltiples acontecimientos que se producen en el mundo a lo largo de los años. Parece ser que la elección adecuada del vocablo explica las características del conflicto, guerra, guerrilla, guerra preventiva, escaramuza, invasión, conquista, reconquista, genocidio, mal necesario, holocausto, exterminio, etc.

 

Nos enfrentamos ahora con un conflicto que despierta en nosotros un fulminante rechazo, acompañado de un sentimiento de horror. Parece ser que lo único importante para las clases dirigentes es calificarlo como genocidio u otro vocablo, lo que en el fondo es lo mismo. Un pueblo masacrado por otro.

 

Ahí se quedan las determinaciones urgentes. De aquí no pasan. Muchos apoyos desde la distancia, mucho rasgarse las vestiduras… pero no a la intervención contundente en el conflicto.

 

Creo que el proceso debe iniciarse con dos actuaciones previas y simultáneas: liberación de los rehenes israelitas en manos de los terroristas de Hamas y finalización del ataque de Israel sobre la franja de Gaza. Después, reuniones, acuerdos y todo lo que sea necesario. Pero desgraciadamente se mezclan en este conflicto intereses de todo tipo.

 

Los distintos mandatarios aprovechan la situación para manifestar su repulsa, sin mojarse demasiado, a la caza y captura de votos. Otra vez el maniqueísmo. Después surgen los intereses económicos. No conviene pasarse con las decisiones, vaya que nos corten el apoyo económico. “Poderoso caballero…” La razón se respalda con billetes.

 

Se está intentando solucionar el tema con parches. La realidad es que los palestinos mueren de hambre o bombardeados. Mientras, el nuevo rey Midas yanqui, continúa diciendo y amagando con hacer tonterías mientras atesora cada vez más dinero. Europa asustada por temor a las sanciones económicas de los grandes.

 

Hace años nos hablaba el profesor Tamames de la necesidad de una guerra cada 25 años, lo que permite la reactivación económica. A ser posible lejana y susceptible de ser apoyada desde los dos bandos. Parece ser que lo de Ucrania les sabe a poco. Ahora conviene mantener un gasto militar importante. Que la industria bélica no se quede sin trabajo.

 

La ONU cada vez me recuerda más a aquella película de Mario Moreno, “Su Excelencia”, en la que Cantinflas canta las cuarenta durante un discurso ante las potencias mundiales. Las asambleas generales de la ONU no sirven para nada, dado el derecho a veto de las grandes potencias que impide tomar ningún tipo de determinación.

 

Asisto horrorizado a la “desbandá” de Gaza y me arrepiento de pertenecer al mismo genero humano de los que pretenden convertir aquellas maravillosas tierras en una nueva Florida. ¿Hasta cuándo?

 

Hasta que no quede ningún habitante de un pueblo que ha sido invadido, masacrado y víctima de un genocidio, o como diantres se le llame a lo largo de la historia. Es lo mismo. La RAE es muy clara en su definición: “Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”. Semejante a lo que sucedió con el pueblo judío a mediados del siglo pasado. No escarmentamos. Nos quedamos solo en palabras. Los más perjudicados, el pueblo judío y el pueblo palestino. Ambos asisten horrorizados a las decisiones de unos gobiernos que han perdido el oremus y, consecuentemente, la razón. Desgraciadamente hoy no tengo ninguna buena noticia.

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

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