Genocidio: no me cabe duda. Por José Crespo

Genocidio: no me cabe duda.

«Estoy más que aburrido de la tortura televisiva y radiofónica a la que se nos somete con un punto en común que es la ideología y la manipulación»

La verdad es que ya estoy un poco más que aburrido de la tortura televisiva y radiofónica a la que se nos somete a diario mediante una pléyade orquestada de comunicadores e «influencers», todos ellos con un punto en común que es la ideología y la manipulación más miserable.

Según la RAE, el genocidio se define como el exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad. Es un término que implica la destrucción de la identidad de un grupo, no solo de sus individuos, con el fin último de eliminarlo por completo.

Si leemos con atención vemos las características clave de la definición:

Un exterminio sistemático: No se trata de un acto aislado, sino de una eliminación organizada y continuada.

Un grupo humano: La acción se dirige hacia un colectivo de personas.

Unos motivos específicos: Los motivos del exterminio son la raza, etnia, religión, política o nacionalidad del grupo.

Un objetivo: El objetivo es la destrucción del grupo como tal.

En España, el genocidio es un delito tipificado expresamente desde el año 1971 en el Código Penal. Está basado en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, adoptada por la resolución 260 de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948. La competencia para juzgar este tipo de delitos corresponde a los tribunales del orden penal.

Si estudiamos la posible aplicación de ese delito a Israel, no me cabe la menor duda que es inaplicable además de falsa y torticera tal acusación.
Golda Meir
En Israel juntamente con judíos conviven árabes musulmanes, beduinos, drusos, cristianos católicos y ortodoxos. Israel tiene un parlamento democrático, partidos políticos, es un estado de derecho con tribunales. El Poder Judicial de Israel es una rama independiente del gobierno que incluye tanto a las cortes civiles como a las cortes religiosas judías(Beth Din), cortes religiosas no judías para musulmanes, drusos y cristianos. Con una Corte Suprema, tribunales de primera instancia, tribunales laborales, mercantiles y militares, y tribunales de apelación como en cualquier democracia.
No existe ninguna ley, principio ni enunciado político o religioso en Israel sobre Palestina y los palestinos que hable del exterminio de nadie y en concreto de Gaza o Cisjordania.
No podemos decir lo mismo sobre Hamás en cuya carta fundacional sí existe un objetivo definido que es la destrucción de Israel habiendo rechazado desde 1947 la posibilidad de crear un estado soberano, algo que sí aceptó Israel.
La Carta Fundacional de Hamás, también conocida como el Pacto de Hamás, fue publicada el 18 de agosto de 1988 en la cual Hamás delineó la identidad del movimiento, sus objetivos y sus fines. Esta organización palestina se creó durante la primera Intifada para acabar con los judíos en Oriente Medio, con artículos como: «Israel existirá y continuará existiendo hasta que el islam lo destruya, tal como ha borrado a otros antes».
Si repasamos el texto leemos:
«Preámbulo: Israel existirá y continuará existiendo hasta que el islam lo destruya, tal como ha borrado a otros antes»…
Artículo 7: No vendrá el Día del Juicio hasta que los musulmanes combatan a los judíos. Hasta que los judíos se escondan tras las montañas y los árboles, los cuales gritarán: “¡Oh, musulmán! Un judío se esconde detrás mío, ¡ven y mátalo!”…
Artículo 13: Las llamadas soluciones pacíficas y conferencias internacionales contradicen los principios del Movimiento de Resistencia Islámica […]. Estas conferencias no son más que un medio para designar infieles como árbitros en las tierras del Islam. No existe ninguna solución al problema palestino que no sea la Yihad».
En esa carrera, Gaza y Cisjordania llevan más de setenta años de retraso en crear un estado en paz con sus vecinos. Lejos de ello han dedicado perversamente todas las ayudas recibidas, no para su pueblo, sino para hacer la guerra.
Desde 2023, miles de misiles se han dirigido sobre Israel desde Gaza, Siria, Irán y Yemen, ataques que pudieron ser repelidos gracias a su extraordinario y eficaz sistema de defensa antiaéreo.
Con su aviación ha podido contraatacar eficazmente sobre Irán y Yemen con un mínimo de bajas civiles.
La Franja de Gaza tiene una dimensión de 41 kilómetros de largo y entre 6 y 12 kilómetros de ancho, con un total de 360 km², similar a la que tiene la ciudad, no provincia, de Málaga.
¿Alguien alberga la más mínima duda de que si el gobierno de Israel hubiese querido o tuviese la intención de destruir y acabar físicamente con Gaza y los gazatíes, con su potencia militar podría haberlo hecho en 24 horas sin dejar piedra sobre piedra y sin ningún superviviente?
Muy lejos de ello Israel ha facilitado pasillos humanitarios desde el emplazamiento con los depósitos con miles de toneladas de ayuda, ayuda que Hamas se queda y con la que trafica.
Al otro lado de la franja Egipto mantiene la puerta cerrada e impide que los civiles puedan salir. Civiles palestinos que en países limítrofes lejos de incorporarlos como ciudadanos más, los mantienen en campos de refugiados como arma contra Israel y caldo de cultivo de nuevas generaciones de terroristas educados en el odio a Israel.
Se está librando una dura guerra, muy dura que nadie quiere, guerra de supervivencia de Israel contra el terrorismo, guerra que deseamos cese, cuando quienes la han provocado devuelvan los rehenes restantes y con la derrota se proceda a la entrega de los cabecillas terroristas. Es similar, opiniones aparte, aunque en otra escala, a la guerra de Rusia y Ucrania en el Donbass. Si Rusia hubiese querido en una semana habría tomado Ucrania, pero se limitó a defender los territorios rusófonos atacados y masacrados y la región históricamente rusa de Crimea.

En definitiva guerra sí, pero en ningún caso genocidio, no me cabe duda. Más les valdría a esos «expertos» y comunicadores mirar en Sudán, Yemen o Nigeria, y con carácter general examinar la persecución a la que se somete a los cristianos en los países islámicos, bajo esa ideología, de control individual y social, incompatible con la democracia, la Libertad y la Igualdad.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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