Nördlingen: Del cráter estelar a las murallas históricas. Historisches Stadtmauerfest. Por Susana del Pino

Nördlingen

«Las fiestas de Nördlingen nos muestran como nuestras tradiciones no son una reliquia, son un recordatorio de lo que somos, de nuestro origen y de nuestra historia»

Varias y poderosas son las razones que me unen a esta bonita localidad bávara donde acudo siempre que me es posible y donde vivo nuevas experiencias y descubro nuevas sensaciones, en esta ocasión una de las fiestas medievales más sugerentes de Alemania, la Historisches Stadtmauerfest, Fiesta Histórica de las Murallas de la Ciudad. 

 Nördlingen, podríamos decir que no es una ciudad cualquiera, ya que no se fundó en una simple llanura, valle o montaña sino en un cráter que los primeros pobladores pensaron que era algo natural, sin embargo, su origen era otro.

Hace quince millones de años impactó en el lugar un meteorito que originó una cavidad de veinticinco kilómetros de diámetro, en una parte de él está asentada la ciudad. El gran impacto del meteorito generó, debido a la presión y las altísimas temperaturas aproximadamente setenta mil toneladas de diamantes microscópicos conocidas como suevita (roca formada con material derretido que al fusionarse con la del suelo del impacto posee unas características especiales). Estos microdiamantes están no solo en el terreno, sino también integrados en los muros de muchos edificios de la ciudad.

El Rieskrater-Museum

Entre otros museos a los que visitar en Nördlingen, el Rieskrater-Museum es un espacio interesante para conocer la historia del meteorito, un museo de ciencias naturales dedicado a la formación e impacto de los cráteres formados por estos en la Tierra. El Museo alberga exposición de meteoritos, fósiles y simulaciones de impactos, sin duda una visita interesante.

En la década de 1970, astronautas de la NASA, pertenecientes a las misiones Apolo 14 y 17 acudieron a Nördlingen para estudiar la suevita y realizar entrenamientos guiados por científicos alemanes, dada la similitud del terreno con las tierras altas lunares. Como agradecimiento la NASA hizo un préstamo permanente al museo de una roca lunar recogida por el astronauta Charles Duke (1935) en la misión Apolo 16 aquel famoso 20 de julio de 1969.

Los primeros asentamientos en Nördlingen se remontan a la época prehistórica con descubrimientos de restos humanos en las cuevas de Ofnet, donde se encontraron elementos para realizar rituales que datan del VIII milenio; durante la época romana fue poblada como atestiguan restos hallados en Baldigen y Holheim. 

La Plaza del Mercado

Sin embargo, su fundación aparece documentada en el siglo IX, año 898, donde se menciona la ciudad con el nombre de Nordlingia. Será en el siglo XIII cuando a la ciudad se le otorga la autonomía, considerándose como Ciudad Imperial Libre, dentro del Sacro Imperio Romano Germánico. Será bajo el mandato de Luis IV “El Bávaro” (1282-1347) cuando se erigió la muralla que aún se conserva y circunda la ciudad con un recorrido de casi tres kilómetros, con cinco puertas y once torres, completamente transitable e intacta, una de las mejores conservadas en Alemania.

Estas murallas fueron muy necesarias ya que Nördlingen sufrió como otras ciudades alemanas y del resto de Europa las consecuencias de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) así como los continuos ataques de poblaciones vecinas anteriormente. Durante los siglos XIV y XV la ciudad fue prosperando debido a su posición entre Munich y Nuremberg, convirtiéndose en un importante centro comercial al que acudían mercaderes de toda la zona, haciendo de Nördlingen una ciudad próspera y con creciente población; sin embargo, fue también escenario de batallas feroces como la famosa Batalla de Nördlingen, una de las más decisivas en la citada Guerra de los Treinta Años.

Batalla de Nördlingen

En esta contienda, el ejército sueco al mando del comandante Gustav Hom (1592-1657), tras algunos episodios sangrientos y el asesinato de uno de sus mejores oficiales pasó a la ofensiva dirigiéndose hacia 1634 a la zona del sur de Alemania, Baviera, con la intención de atacar al ejército imperial en Nördlingen, ocupando varias colinas circundantes. 

La batalla ha sido considerada por algunos autores como un triunfo de los tercios españoles, aliados del Sacro Imperio Romano Germánico y al mando del Cardenal Infante Fernando de Austria (1609-1641), que llegaría a los Países Bajos Españoles rindiéndole todos los honores por la victoria en Nördlingen tras vencer a los protestantes, aunque dando paso a la entrada de Francia en el conflicto.

Tras dos grandes asedios, la ciudad quedó muy perjudicada, con una importante perdida de población y una difícil situación económica, no obstante, el admirable espíritu alemán, su situación y la fuerte querencia a su tierra fueron decisivos para renacer y convertirse en un foco importante en la comarca, volviendo a recuperar el esplendor perdido.

La Muralla de Nördlingen.

Siglos más tarde, para celebrar el 650º aniversario de la construcción de la muralla, Nördlingen celebró en 1977 un festival ciudadano llamado Bürgerfest en el que los vecinos vistieron trajes históricos para conmemorar la identidad de la ciudad y su legado. 

La gran aceptación de las fiestas hizo que se repitieran en años posteriores con un éxito cada vez mayor; en 1984, cuando de nuevo se cumplía otro aniversario, en este caso trescientos cincuenta años tras la Batalla de Nördlingen, se pensó añadir al acontecimiento conmemorativo desfiles militares, representaciones teatrales que evocaban el suceso y otras atracciones para el público en las que mostrar las tradiciones y la singularidad de los ciudadanos de Nördlingen, las fiestas se conocieron con el nombre de “Nördlingen 1634-1984: una ciudad que revive su historia”. 

Actualmente este festival es conocido como Historisches Stadtmauerfest, Las Fiestas de las Murallas de la Ciudad, nombre  que se adoptó en 1987, estableciendo su celebración cada tres años, en el mes de septiembre y con muchas más actividades, demostraciones y actuaciones; unos días en los que la ciudad se transforma evocando su historia, viviéndola intensamente con unidad, orgullo e identidad. La ciudad se cierra al tráfico y la entrada por las puertas de las murallas con los bonitos trajes históricos nos introduce en otra época; los ciudadanos se vuelcan por completo en esta celebración y la ciudad se transforma en un portal que se abre a la Edad Media. 

Las Fiestas de las Murallas de la Ciudad

Canteros, artesanos de orfebrería, herreros, perfumistas y mercaderes con carros adornados llenan las calles mezclándose  campesinos, mercaderes, jóvenes doncellas y una nobleza ataviada con los mejores trajes; ciudadanos que se convierten en actores para dar vida a un festival que cada año crece en popularidad y que atrae a más de ochenta mil personas por el esmero que los nördligüenses ponen en su preparación, llevados por el orgullo de sentirse bávaros, alemanes y de su propia cultura, un auténtico festival germano, en espíritu y en asistencia.

Tras un acto religioso en la Catedral de San George, característica con la famosa Torre Daniel, dese donde se contemplan unas bonitas vistas de la ciudad y el cráter, se inauguran las fiestas con músicos que deleitan con piezas medievales y grupos de danza que se mueven al son del himno oficial de las fiestas “So G´sell So”, en dialecto bávaro.  Un himno muy popular en la ciudad. 

Como curiosidad, este himno tiene un origen singular. Data del siglo XV, y su historia ha sido transmitida de generación en generación durante siglos. Narra el hecho que tuvo lugar aproximadamente en 1440 cuando tras el incesante deseo del conde de una localidad vecina, Hans de Ottingen (c. 1375-1440), de conquistar la ciudad amurallada, muy codiciada por el gran auge comercial, ideó un plan que no pudo llevar a cabo.

El astuto conde sobornó a uno de los guardias vigilantes de la muralla para no cerrar una de las puertas, con el fin de poder entrar en la ciudad y comenzar el asalto por sorpresa; sin embargo, una cerdita despistada se escapó del corral de un destacado curtidor de la ciudad,  y comenzó a deambular por las calles, al llegar a la puerta Löpsinger la empujó y se abrió; una vecina cercana a la muralla que salía a buscar vino vio como el animal intentaba salir y dio la voz de alarma, sus gritos junto a los del dueño de la pequeña cerdita que la buscaba, alarmaron a los vecinos y a los vigías que con rapidez se pusieron en activo levantándose en armas, ante el temor de un asalto, frustrando así los planes del conde de Ottingen, y comprobando que la situación estaba en orden gritaban el So G´sell So, que significa ¡Todo en orden, amigo!

Imagen de Mis zapatos viajeros

La imagen de la cerdita es muy popular en Nördlingen, ella salvó a la ciudad y los ciudadanos celebraron hasta el siglo XVIII una misa en la catedral de San George en honor a este episodio donde se narraba la historia. Un orgullo para la comunidad por su unidad y valor. Hoy en día la tradición sigue viva y cada noche un vigía sube a la Torre Daniel para pronunciar las famosas palabras audibles en la ciudad. Una forma poética de conectar con el pasado. 

Tras esta breve historia sobre la curiosa cerdita protagonista del citado suceso y siguiendo con las Fiestas de la Muralla, tras la misa en la catedral, tiene lugar el desfile inaugural con salvas de cañón. El sábado se representan escenas campesinas, desfilan carros cargados de heno o barriles de cerveza, tirados por bueyes o caballos, un espectáculo que sorprende en el que se pueden aprender trabajos artesanales como tejer el cuero, trabajar el hierro o girar la rueda del alfarero, así como los más pequeños pueden aprender juegos antiguos, un ritual vivo que educa y emociona. 

Nördlingen: Del cráter estelar a las murallas históricas.

Falconeros que liberan aves rapaces, pitonisas que leen las manos a la luz de las velas, malabaristas y otras muchas actividades, que hacen de estas fiestas un espectáculo vistoso, interesante y divertido cuya visita bien se puede encajar en un bonito viaje por una de las rutas turísticas más atractivas de Alemania, la conocida como Ruta Romántica que abarca desde la ciudad de Würzburg al norte hasta Füssen al sur de Alemania, en la que está incluida Nördlingen.

La autora del artículo celebra las fiestas medievales de Nördlingen

Una fiesta auténtica alemana que se celebra cada tres años y que precede a otro de los eventos más conocidos internacionalmente, el Oktoberfest en la también bávara ciudad de Munich.

El cierre de las fiestas se celebra el domingo con las luces de la ciudad apagadas, a la luz de las antorchas y el canto del himno nacional. Todos cantan y bailan para despedir unos días de evocación al pasado, un espectáculo emocionante y una tradición transmitida por generaciones y que al igual que en otras ciudades alemanas y europeas, merece la pena conocer, en un país amante de sus tradiciones, castillos e historias caballerescas.

Historisches Stadtmauerfest

En 2027, coincidiendo con el 700º aniversario de la construcción de las murallas, se celebrará una edición especial de Hstorisches Stadtmauerfst, sin duda una buena ocasión para visitar Nördlingen. Una joya bávara que despierta el alma de Europa en tiempos difíciles

En definitiva, estas fiestas nos muestran como nuestras tradiciones no son una reliquia, son un recordatorio de lo que somos, de nuestro origen y de nuestra historia, una historia que se celebra para no olvidarla, evocando el pasado e inspirando el futuro. Algo más para no olvidar que nuestra cultura europea debe ser preservada y por supuesto ensalzada en tiempos que se presentan difíciles.

«Nördlingen, del cráter estelar a las murallas medievales.»

 

                                                                               Nördlongen, 2025

                                                                               

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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