Conversaciones en el andamio: La fábula del «Puto Amo». Por Francisco Gómez Valencia

La fábula del «Puto Amo»

«Todos hemos comprobado como el «Gran Señor», «El puto amo de turno» jamás llegó para actuar por y para nosotros»

«El Puto Amo» llamó de urgencia a su séquito de peones y les dijo:

  • Llevamos más de un siglo intentando destruirlos. Para ello hemos creado conflictos, contratado a sicarios, pactado con ellos, intercambiado su clemencia a cambio de cuotas de poder político, hemos robado, asesinado, violado, secuestrado, mentido, utilizado y por supuesto usurpado, y cuando parece que vamos a conseguir aquello que tanto anhelamos aparece él. A veces lo hace disfrazado de sonrisa, otras con la forma de una mano amiga e incluso a veces, de una simple palabra de consuelo y sin embargo a nosotros nunca nos engañó, porque siempre supimos que tras los 1000 disfraces, lo que se ocultaba es nuestro más temible enemigo, el Amor.

¡Entregaré la mitad de mi reino a quien me traiga el cadáver del Amor entre sus brazos!

Murmullos y aullidos se escucharon en aquel salón oscuro, de repente, uno de aquellos siniestros personajes se abrió paso a golpes entre los presentes, se postró ante su amo y gritó.

  • ¡Gran Señor, yo soy quien te traerá el cadáver del Amor entre mis brazos. Yo soy su enemigo natural porque yo soy el Odio.

 Al oír aquellas palabras el gran Señor respondió entusiasmado.

  • Ve amigo mío y haz mi sueño realidad y gozarás de la mitad de todo mi reino.

En una esquina de aquel salón oculto tras una columna, un personaje vestido de negro y con un gran sombrero que le tapaba el rostro, esbozó una extraña sonrisa. El Odio partió ante la envidia de muchos, los años pasaron y el Odio regresó cabizbajo y ante su amo y señor manifestó su incomprensible derrota.

  • ¡No lo entiendo Gran Señor! He creado desavenencias malas entendidos y todo tipo de agravios, y cuando parecía que mi triunfo estaba cercano, aparecía él y al final, todo lo suavizaba todo lo arreglaba.

Tras el Odio fueron la Pereza, la Rutina, la Desesperanza y muchos de los peores enemigos del hombre y sin embargo, todos ellos al final fracasaron. «El puto Amo», al ver que ninguno de aquellos seres era capaz de lograr lo que él tanto anhelaba, cayó en una depresión profunda hasta que súbitamente se abrió paso entre la multitud, aquel silencioso personaje que vestía de negro y que tenía un gran sombrero que le tapaba el rostro y con gesto altivo, se dirigió a «Su Persona».

  • Yo soy quien te traerá el cadáver del Amor entre mis brazos.

El Gran Señor lo miró con desprecio y se dirigió a él con desagrado.

  • ¿Todos antes que tú y tú mismo a quien ni tan siquiera conozco pretendes triunfar? No me importunes, todo está perdido.

Aquel extraño personaje partió, pasaron varios años y de repente se presentó ante los pies del Gran Señor con el cadáver del Amor. «El puto amo» pegó un salto y se incorporó incrédulo ante lo que contemplaban sus ojos.

  • Lo has logrado, has conseguido lo imposible, tuya es la mitad de mi reino pero  amigo mío por favor, antes de partir, dime quien eres.

Aquel personaje, se quitó lentamente su gran sombrero, y con un susurro que, sin embargo, hizo temblar a todos los presentes dijo:

  • Yo soy El Miedo.

Fin.

La naturaleza del miedo

 

Queridos míos os veo pelín cabizbajos, cansados y hasta hastiados por el largo peregrinar. Duro es el camino que nos está tocando transitar pero hay luz al final del túnel, lo sé, lo veo. Porque si no, ¿qué sentido tiene la vida?

Cuando el miedo nos domina se desboca nuestro corazón, se tensan nuestros músculos y no pensamos con claridad. En estos momentos tan críticos para España, sentimos como nuestra forma de vida peligra, y eso provoca que a veces nos aislemos e incluso huyamos hacia adelante perdiendo hasta la razón. Estas reacciones son absolutamente lícitas y obviamente no nos permite tratar a los demás como si nos importaran, porque nadie quiere a quien teme y nadie debiera temer a quien de verdad se supone que trabaja o se preocupa por nosotros. 

Todos hemos comprobado como el «Gran Señor», «El puto amo de turno» jamás llegó para actuar por y para nosotros. De hecho, se ha alejado tanto de los demás, que se ha alejado de sí mismo. Por eso en vez de generar amor y confianza ha generado temor y desconfianza.

Aprender a comprender la naturaleza del miedo que mueve a la otra parte del país que habita detrás del muro que levantó aquel que no sabe querer, es primordial para experimentar el verdadero amor y aunque lo que digo no parezca razonable, en eso consiste la reconciliación. 

Esta es posible y late dentro de cada uno de nosotros. La posibilidad de decidir qué es lo que va a triunfar está en nosotros. ¡Quien va a triunfar en nuestras vidas es el amor y no el miedo hostia ya!

Feliz día de San Jerónimo.

Españazuela a 30 de septiembre de 2025

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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