
«Un gobierno corrupto no puede luchar contra su propia corrupción, iría contra sus principios, pero lo que sí puede hacer es retorcer la ley a gusto de sus intereses»
En España hemos sufrido el embate del terrorismo más cruel, el de ETA, sabiendo desde el principio quienes eran sus autores, sus instigadores, y sus beneficiarios. Hoy día damos como cierto lo que el poder quiere que sepamos, que no mostremos interés por lo que ellos ocultan subrepticiamente, e incluso que juguemos a adivinar lo que va a suceder, aún antes de que ellos lo perpetren. El socialismo “científico” existe desde su fundación, lo único que necesitan para llevarlo a cabo es conseguir el poder.
Los expertos dicen que es como una vacuna que te hace inmune a la tragedia, que una vez sucedida, no te afecta tanto. Es como si conocieras con antelación lo que va a suceder en un futuro cercano, cuando sucede lo que esperabas, en tu mente solo hay sitio para el terror, y ninguno para la protesta.
Que a nadie le extrañe que ocurra lo que ellos quieren que pase, cuando consideren que las circunstancias les sean propicias, y cuando la oposición menos se lo espere. Goebbels vive entre nosotros, solo que esta vez está multitudinariamente asesorado, sabiendo que miles de voceros están a su entera disposición. Que nadie lo olvide.
Tomemos un claro ejemplo. Del atentado del 11-M sacamos tres conclusiones, a cada cual más desesperante:
Nunca supimos quiénes fueron los instigadores.
Ni quienes lo cometieron realmente.
Pero sí sabemos quién se benefició de la muerte de doscientas personas, dejó mutiladas a otras tantas, y heridas de diversa consideración a más de dos mil. Si hablamos de la nación española, esta quedó en estado vegetativo hasta nuestros días, en los que Sánchez solo gobierna para desenchufarnos de lo único que nos mantiene vivos, la Constitución.
Desde aquella masacre, España cambió a peor. Todo tiene relación, nada escapa al que desde la oscuridad maneja las riendas, todo cobrará sentido cuando sea demasiado tarde. Se puede ser cobarde una vez, serlo dos veces sería demasiado, los españoles transitamos por el décimo escalón, de doce, en la escala de la inanidad compulsiva.
Lo que iba a ser un claro triunfo de la derecha, pasó a serlo de un sujeto cuya aversión por la democracia pudimos comprobarlo desde el principio, tan claro y rotundo como lo estamos viendo hoy día con su testaferro Pedro Sánchez.
Zapatero príncipe de las tinieblas, esperpento glauco de la inconsistencia moral, despreciable sujeto adicto a cualquier poder que le rente pasta. Esos son sus principios, similares a los de Sánchez con una sola diferencia, la zafiedad mental de uno y la estupidez repulsiva del otro.
También recuerdo haber visto imágenes de Gaza y otros países musulmanes. Oír los vítores de sus poblaciones al saber el gran número de muertos que causaron las explosiones en los trenes madrileños, nunca podremos olvidarlo. Como tampoco podemos olvidar las imágenes de aquella infame farsa en que los gerifaltes socialistas cambiaron de moral, como una de sus putas de braguita, cuando la lleva puesta.
Nunca clamé venganza hacia unas gentes desinformadas, prisioneras de sus propios jefes, los terroristas de Hamás. La masa amorfa no cuenta, quiénes les apuntan con sus Kalasnikov, sí. Y en esas estamos.
Fuimos muchos los que esperábamos que, tal y como dijo Rubalcaba, se investigaría hasta el final la autoría del atentado, llevando a los culpables ante la justicia. De toneladas de hierros retorcidos, solo se analizó un kilo escaso. ¿Estábamos aún bajo la influencia del terror colectivo? O tal vez los maestros de la desinformación comenzaron su labor de zapa. Tensar la situación hasta que la tensión de paso a actos irreparables. Tensar, tensar.
Vana espera, el gobierno de Zapatero cercenó las investigaciones, ascendió a los que ocultaron y fabricaron pruebas, echando toneladas de cieno sobre las tumbas de los españoles asesinados. Lo único que lograron fue que las sospechas por la autoría de la masacre aumentasen entre los que nunca creyeron en la versión “oficial”.
¿Alguien recuerda cómo días después cambiaron los presumibles resultados de las elecciones del 14-M? Pues recuérdenlo, no les hará ningún daño, quizá les convenga hacerlo antes de que vuelvan a convocarlas, si es que algún día las convocan. Por cierto, un gobierno corrupto no puede luchar contra su propia corrupción, iría contra sus principios, pero lo que sí puede hacer es retorcer la ley a gusto de sus intereses y salir como siempre, proclamando a voces ser los defensores de la moralidad
Si hay algo que odio en la izquierda es a los idiotas con ínfulas de cretinos, facción federal, donde los mejores situados fueron escogidos para ser los más estúpidos. El resto solo pueden aspirar a ser los que más bobadas dicen, o como mucho a ser aclamados por su facilidad para mentir y tergiversar sobre su sectaria realidad.
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡VIVA ESPAÑA!

