El quinteto de la angustia, fin de la farsa y aniversarios. Por Antonio de la Torre

El quinteto de la muerte

«¿Alguien duda de que la política socialista actual nos quiere llevar de nuevo a los años 30’s?»

Allá por octubre de 2018, hace ahora siete años, recién desembarcada en el gobierno la banda del Peugeot –una denominación que tardaría unos años en hacerse popular– dejaba en este mismo medio un artículo que ya era premonitorio de lo que vendría después. Aludía entonces a la conocida película The Ladykillers, proyectada en España como El quinteto de la muerte y protagonizada principalmente por Alec Guinnes, cuya trama principal era el intento de robo de dos furgonetas blindadas y en la que, lo que son las cosas en el paralelismo que ahora hago con un título inspirado en la misma banda, se hacían pasar ante la propietaria del piso que alquilaban por un quinteto musical. ¿Les suena lo de músico y vivienda de las fechorías? Pues presten atención porque la historia, en parte, se repite. Lo que no valdría ahora es lo de las dos furgonetas, ya que no cabrían, todos, ni mucho menos todo lo que se va sabiendo que se han podido llevar ni en un par de autobuses de dos pisos.

Aquel quinteto que denominaba entonces de la traición, apelativo no perdido sino complementado siete años más tarde, como ahora diré, lo constituían José Borrell; la entonces delegada del gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera; mi poco ilustre –me atrevería a decir también y poco ilustrada– paisana, Carmen Calvo, y dos de los que años antes formaban parte de la citada banda del Peugeot, José Luis Ábalos y Pedro Sánchez

Como decía, siete años después, vemos que lo del quinteto sigue siendo una constante en el entorno presidencial, si bien ahora podríamos ampliar de forma considerable el grupo si nos vamos a segundos y terceros niveles, pero eso haría casi infinita la sola enumeración y no digamos si entramos en los relatos de lo que se les atribuye o, por qué no decirlo, se les imputa. Ciñéndonos sólo a los principales componentes, lo que ahora denomino “El quinteto de la angustia”, lo constituyen la amada esposa del no menos amado ‘lidl’, Begoña Gómez; el hermanísimo músico David Sánchez, alias ‘Azagra’, conocido ya como el Von Karajote de Badajoz-Elvas y La Moncloa, porque jugaba al despiste con los domicilios para ahorrar impuestos y al final resulta que se escondía en el conocido palacete de La Moncloa, “alquilado” –cual “okupa” de excepción– por su hermano, al sufrido pueblo español, sin coste para él ni para sus realquilados –como los veraneos en La Mareta y Las Marismillas– sino sólo para el pueblo, “pero sin el pueblo”, como casi todo desde que descubrimos en España esta democracia partitocrática; dos de sus acompañantes en el antes citado Peugeot, para más inri, secretarios de Organización de la PSOE, José Luis Ábalos, a la sazón ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, y Santos Cerdán, hoy inquilino de lujo en Villa Candado, en Soto del Real y, por último en este cinquillo tramposo, Álvaro García Ortiz, conocido ya como don Alvarone, el fiscal general de Sánchez, que no del Estado “¿De quién depende la fiscalía?, pues eso”

Sánchez acorralado y sin maquillaje.

Y lo llamaba de la angustia porque es lo que refleja en sus últimas apariciones el aspecto depauperado –parece que ya no necesita maquillaje– y envejecido del número uno que, de momento, sólo aparece mencionado en los últimos autos del juez Juan Carlos Peinado como fundamental nexo de unión de algunas de las tramas, en particular en las de su esposa: «…las acciones llevadas a cabo por la inicial investigada, Begoña Gómez Fernández, derivada de su relación de parentesco con el actual presidente del Gobierno, es la causa que se considera fundamental para poder apreciar la posible concurrencia del delito de tráfico de influencias, y como consecuencia de ellos, los posible restantes delitos». Y añade que “Sin ese vínculo con el jefe del Ejecutivo, difícilmente podría ella y los otros dos investigados –su asesora particular Cristina Álvarez y el delegado del gobierno en Madrid, Francisco Martínponer en práctica esas conductas». Ya veremos si la nueva “invitación” del juez a los tres investigados: «deberán comparecer necesariamente asistidos de su letrado», se traduce en la obligación de comparecer y con esas compañías o en que, si se dignan a comparecer esta vez, lo hagan con sus letrados, porque es que los que no somos juristas necesitamos ver para creer.  

El nexo de unión.

En cualquier caso, no tengo duda de que la losa judicial que está a punto de aplastar a esos cinco presuntos delincuentes tan cercanos a la órbita presidencial debería producir auténtica angustia al que, más pronto que tarde, espero ver salpicado, o algo más, por esas tramas delictuosas que van cercando su entorno familiar y político. Aunque Fray Perico sigue queriéndose escudar en esa masa fanática o ciega que lo aman y adoran o le profesan afecto, simpatía o dependencia, que, cuesta creerlo, no son pocos. Sobre todo, si hacemos caso de las “encuestas” de su Centro de Invenciones Sánchez, que periódicamente le regala su fiel José Félix Tezanos, a la que se une ahora la de Opina 360 dirigida por el que fue su primer jefe de gabinete, Iván Redondo, que dan por ganador claro al PSOE, hunden al PP e impulsan a límites de ensoñación verde a VOX. 

Mientras tanto, el carismático doctor Plagio cum Fraude sigue al pie de la letra uno de los principios que postulaba un tal Paul Joseph Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich y uno de los colaboradores más cercanos del “demócrata” Adolf Hitler: “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan” (nuestro felón hace las dos cosas) o sea, busca cortinas de humo. La última, después de exculpar a los suyos y acusar a los jueces, ha sido la repetición del término “genocidio” para calificar las actuaciones de Israel en Gaza después del terrible atentado terrorista de Hamas del 7 de octubre de 2023, algo que no le ha comprado casi nadie salvo la izquierda universal que no pierde ocasión de hacer gala de su antisemitismo.

Greta Thunberg feliz en la flotilla

Una izquierda antisemita que está detrás, sin duda, de la Flotilla de Gaza, una farsa socialcomunista pijoprogre en toda regla que ha acabado para ellos mucho mejor de lo que se merecían sus cuatrocientos o más integrantes. Después de un mes de travesía y numerosas escalas en diferentes puertos turísticos del Mediterráneo, fue interceptada por una unidad femenina de la Armada israelí y llevada a puerto, para empezar a deportarlos a sus países, algo que era previsible, por supuesto, pero que no debió hacerse sin antes dejarlos una semanita al menos gozando de la compañía de esos gazatíes a los que supuestamente iban a socorrer, compartiendo sus miserias y penuria. Sólo había que fijarse en algunos nombres de sus tripulantes para darse cuenta del verdadero objetivo de la flotilla. Quizás la más conocida fuera Greta Tintin Eleonora Ernman Thunberg (que así se llama ‘la niña del exorcista’ versión Siglo XXI), que destacó con apenas 15 años por su activismo climático que la llevó a faltar a clase para presionar al gobierno sueco a fin de que cumpliera el acuerdo de París 2015 –uno de los intentos fallidos en esos objetivos del milenio, primero, y de la Agenda 2030, después–.

Ada Colau en la flotilla

Recuerdo que cuando tuve conocimiento de aquel comportamiento de la niña sueca escribí que lo que debió haber hecho el gobierno sueco fue detener a sus padres por secundar ese comportamiento en lugar de llevarla de la oreja al colegio, pero es que yo soy un poco exagerado. Otra conocida nuestra que iba encabezando la excursión ha sido la que fuera alcaldesa de Barcelona y defensora antes de la ‘okupación’, con k, de viviendas, Ada Colau –ya repatriada–, desde cuya plataforma saltó a la fama y llegó al consistorio. Junto a ellas, dos destacados exmiembros de ETA, José Javier Osés Carrasco, condenado por colaborar en el suministro de armas y explosivos e Itziar Moreno Martínez, condenada tras intentar asesinar a varios gendarmes franceses. Con ellos, hemos sabido que estaba Saif Abukeshek, responsable de Hamás en el exterior, administrador único de la empresa Cyber Neptune, entidad a la que parece que pertenecían los buques de la ‘flotilla humanitaria’, y cuyo apoderado, el abogado Jaime Rodrigo de Larrucea, ejerció, según OKdiario, “como asesor jurídico de Open Arms, la ONG –de George Soros, añado– que se dedica al rescate marítimo de irregulares”. Dejo el enlace de este artículo de El Mundo  en el que está la lista completa de españoles “flotilleros”. 

Termino con un recuerdo de la memoria histórica que no interesa recordar y es que este último fin de semana, los días 4 y 5 de octubre, han sido fechas en las que se cumplía el nonagésimo primer aniversario –91º, para víctimas de la LOGSE y siguientes intentos adoctrinadores, que no educativos– de la convocatoria e inicio de una huelga general revolucionaria en 1934 en Asturias, un intento de golpe de Estado fallido del PSOE contra el gobierno de la II República, que ocasionó más de 1.000 muertos, continuado un día después por otro intento similar en Cataluña, a cargo de Luis Companys, que duró seis horas.

Lluis Companys

Se puede leer más exhaustivamente, entre otros documentos, en el libro “Franco sin adjetivos”. Y es que no se puede esperar otra cosa de un partido que nació de la mano de un líder, Pablo Iglesias, que en su estreno parlamentario en 1910 hacía su declaración de intenciones “El partido que yo represento aspira a concluir con los antagonismos sociales,… esta aspiración lleva consigo la supresión de la Magistratura, la supresión de la Iglesia, la supresión del Ejército… Este partido estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones”.

Un propósito que se ajusta bastante al que practica la réplica actual de Francisco Largo Caballero que preside nuestro consejo de ministros, que tal vez se guíe por los pensamientos del original: “La transformación total de la sociedad no se hará por medio de reformas sino con la violencia revolucionaria”, que también decía que “La democracia, no es un fin, sino un medio para ir hacia la revolución socialista”. Y fue el precursor del muro para apartar a la derecha: “Si triunfan las derechas, tendremos que ir a la guerra civil declarada y si triunfamos nosotros, haremos la revolución socialista”.

Y en eso está su sanchidad, que parece que sigue también a pie juntillas lo que adelantaron otros de sus antecesores socialistas como Luis Araquistain, ideólogo de la radicalización del PSOE durante la Segunda República: “La democracia es un estorbo, lo que España necesita es la dictadura del proletariado” o Margarita Nelken: “Las derechas no deben llegar jamás al poder, aunque lo obtengan por medio de las urnas”.

¿Alguien duda de que la política socialista actual nos quiere llevar de nuevo a los años 30’s? Y el Partido Popular, si se da la circunstancia, no debería olvidar lo que adelantaba el diario conservador La Época en 1934: “Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo, preferimos la anarquía y el caos”.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

Artículos recomendados

Deja un comentario