¡MUY BUENOS DÍAS!
Náufrago, olas
deriva y gran pena
oscuro cielo
Comenzamos la mañana de este viernes en La Paseata con una obra de pintura cargadita de agua y de necesidad. Ya sé que diréis… ¿Necesidad? Sí, porque cuantas veces necesitamos lanzar «trastos viejos», esos que nos asfixian o simplemente olvidarlos y empezar con algo nuevo. También está la necesidad de sobrevivir al infortunio o incluso y sencillamente necesitar ser alguien, porque tal y como me contó un náufrago superviviente, aquel que no llega a ver qué es, tan solo tocándose el rostro lo comprobará, confiando en él, después ya le darán los palos y aprenderá a salir ileso.
Del artista os contaré: Su nombre es Jean Antoine Théodore Gudin, más conocido como Thédore Gudin. Nació en París (Francia) en 1802 y falleció en Boulogne Billancourt (Francia) en 1880. Durante el reinado de Felipe I, fue nombrado barón y pintor de la armada Real, durante el gobierno de Napoleón III. Pinturas marinas. Óleo.

«El náufrago»
Fueron tantos, tantos los días
en los que quise parar el tiempo
y fue éste el que decidió
detenerse, sin pensar en mí ¡Oh! Cielo.
Comienzas a darte cuenta, del valor de unas manillas
que giran sin el esfuerzo, haciéndome náufrago aquí
en este mar, a la deriva, no soy dueño ni de mi cuerpo.
Pueden ser las gaviotas libres entre un mar de hielo
ahora mi libertad pende de un mástil, agua y sal, lloro, ruego
y un entender que la vida te descompone, aún componiendo.
***
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso viernes y os recuerdo que todos, en algún momento, hemos sido náufragos de nuestro mar interno.
MMB

