
«Nada ni nadie se sitúa por encima de la nación española, titular de la soberanía nacional y, por tanto, depositaria de su destino común e indivisible»
Consciente de la situación política que vivimos, en manos de una minoría de partidos políticos que pretenden desintegrar la unidad de nuestra patria común e indivisible que no reside en el poder ejecutivo -Gobierno- ni en el poder legislativo -Cortes Generales-, la cual va más allá de los intereses de colores y siglas políticas, quiero recordar que la soberanía nacional se residencia en el conjunto del pueblo español, sin división alguna, del que emanan los poderes del Estado.
Nada ni nadie se sitúa por encima de la nación española, titular de la soberanía nacional y, por tanto, depositaria de su destino común e indivisible. Por ello, el 12 de octubre es el día de la Fiesta Nacional de España y de la Hispanidad. No tiene sentido la celebración de un país o estado español: la nación española está por encima de todos y de todo, porque ella es más antigua que el propio Estado y la historia lo demuestra.
España y la Hispanidad constituyen un binomio inseparable porque el descubrimiento de América no llevó a una colonización, sino, por el contrario, a una unión que sembró prosperidad en torno de la cristiandad. Con las Leyes de Burgos se reconocieron los primeros derechos humanos del orbe, promoviendo la igualdad y el mestizaje entre los primeros españoles y los indígenas, porque el pueblo español nunca fue racista y, a diferencia de otros, nos hermanamos haciendo grande Hispanoamérica, no creando colonias y comerciando con esclavos. España no se entiende sin la fe cristiana y la cultura grecorromana.
El pueblo español se levantó el dos de mayo 1808 contra las tropas de Napoleón, frente a la inacción de Fernando VII.
El pueblo español en su gran mayoría se siente español, ama a su bandera y expresa muestras de cariño a la Corona, la cual como símbolo de su unidad y permanencia, dirigió un mensaje el 7 de octubre de 2017, apelando la legalidad y unidad del conjunto de la nación española el 7 de octubre de 2017, frente al golpe de Estado perpetrado por Puigdemont y apoyado por los independentistas catalanes.
Art. 56. 1. de la Constitución Española: “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…”.
El 27 de octubre de 2017, el Parlament, en ausencia de la oposición, declara la independencia de Catalunya.
Por todo ello, interpelo a aquellos españoles que masivamente colgaron sus banderas de España en sus balcones, sin distinción de siglas políticas, ha celebrar y reivindicar una vez más, todos unidos, que España no se negocia por siete votos, ni se vende, que seguimos unidos por lazos de hermandad y que proclamamos la cooperación con los pueblos que conforman la Hispanidad, bajo el manto de la Cristiandad.
¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Hispanidad!

