Conversaciones en el andamio: Absurdos S.A. Por Francisco Gómez Valencia

Absurdos S.A.

«Si en España hay algún tertuliano sensato, al verse rodeado de tanto indigente intelectual, optará por permanecer callado la mayor parte de las ocasiones»

Hace más de un año que no veo ni escucho ninguna tertulia. Ninguna. Y aún así hoy me atrevo a desparramar sobre el asunto. Ya sé, alguien se preguntará, ¿pues si no las hace ni caso como está al tanto? Pues gracias al inestimable servicio que nos ofrecen las redes sociales, donde siempre se destacan las mejores estupideces. 

En el top 1 está: «Cuantos menos autónomos haya en España, mejor para la economía». En el top 2 tenemos: «los autónomos sólo recaudan el IVA, nunca lo pagan». Y en el top 3 encontramos: «¡La sanidad privada, fuera! ¡La educación privada, fuera! Los servicios sociales, fuera! Y la vivienda privada fuera, a ver si te enteras de la película ya, hombre. Como despojos o escombro, otorgo dos diplomas de honor a modo de «consolador» para que se lo introduzcan por el …: el primero, el del «po, po, po, po» gallináceo de un sanchista en la SER para intimidar a otra que se atrevió a cuestionar el régimen autocrático que padecemos. Y el segundo (el quinto en general) la falacia de que «la interrupción voluntaria del embarazo es un derecho que tiene que estar protegido en la Constitución».

Sinceramente, las tertulias son un fiel reflejo de la política española donde «hunos y hotros» como dijo Unamuno, se afanan por pronunciarse. «El pronunciamiento» en sí mismo consiste en tratar de imponer cierta ideología, generalmente elevando el tono de la voz para callar al adversario o mintiendo para tratar de ridiculizarlo. Para ellos la cuestión ya no radica ni consiste en ejercer la batalla del intelecto (también conocida como la de las ideas o cultural), se basa en vender solo a su público la victoria del tirón dando por hecho que ya está ganada, sin efectuarla manifestando eso sí nada de respeto por el adversario. 

Llegado a estos términos afirmo que entre los primeros, todavía algunos respetan a regañadientes la manera de pensar del contrincante, mientras que los del ejército de menoscabados formado por los eternos segundones, confían y hasta se llegan a creer que hablan por boca de la mayoría, aunque esto sea completamente falso. El mejor ejemplo de esto mismo lo representó Pedro Sánchez, cuando tomó posesión del poder público (subido a un andamio improvisado delante de la fachada de la sede de Ferraz), supuestamente sin contar con el PNV o Juntos Por Cataluña, anunciando que los integraba en una mayoría progresista liderada por «Su Persona», cuando lo que realmente son una mayoría particularista.

Si en España hay algún tertuliano sensato, al verse rodeado de tanto indigente intelectual, optará por permanecer callado la mayor parte de las ocasiones pues teniendo en cuenta como ladra la perrita, el más cuerdo y locuaz sería catalogado como loco o absurdo por el ejército de bots.

Los demás hemos sido excluidos de la ecuación gracias al famoso muro, ejecutándose desde el Gobierno más débil de la democracia el distanciamiento y la eliminación del de enfrente. Ya no consiste en convencer  sino en minimizar las otras opciones. ¿Cómo? Utilizando argumentos grandilocuentes y buscando enemigos extraordinarios, que les sirvan como pegamento para mantener unidos a los diversos parroquianos. Qué lastima, así solo se empequeñecen los grupos de opinión resultando cada vez más canijos. Así pues, mientras no se excluya a la exclusión (como planteó Renan), lo más sensato parece mantenerse al margen  yendo por libre, aunque eso significa renunciar a la soberbia, la arrogancia, la altanería o la vanidad. 

Casi nada.

Feliz día de San Honorio y Santa Irene.

Españazuela a 20 de octubre de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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