
«Poco se imaginaba Pedro Sánchez, tras celebrar sus dos años de investidura Frankenstein, que le esperaba la semanita que iba a tener»
Poco se imaginaba Pedro Sánchez, tras celebrar sus dos años de investidura Frankenstein, que le esperaba la semanita que iba a tener. Así se manifestaba en las redes sociales, en otro video de Producciones Moncloa en el que presumía de gestión: “Hace 2 años que formamos gobierno –es un decir– tras las últimas elecciones –tras el último contubernio, mejor dicho–. Y la verdad –algo que no ha dicho en su vida– es que no hemos dejado de trabajar –ahora llaman trabajar a llevárselo crudo– para mejorar la vida de –la Banda del Peugeot y allegados– la gente de a pie, ahí están los resultados. España tiene hoy más de veintidós millones de personas ocupadas –con tres millones más de habitantes, pero ¿cuántos fijos discontinuos y nuevos funcionarios?–, somos un país que crece más que el resto de las economías avanzadas –¿partiendo de qué base?–, somos uno de los referentes mundiales en políticas progresistas –si por progresista entiende woke, tiene razón–, somos el gobierno que defiende las cosas que realmente le interesan a la gente de a pie –¿cómo la vivienda, la bajada de impuestos o la inflación?–”. No hay más preguntas, señoría, parece que se olvidó usted una referencia a lo que le voy a recordar.
Siguen cerrándose las distintas tramas –cuatro de las cinco pistas de circo que decía en mi artículo anterior– que van cercando implacablemente al presimiente en su más que presunta –que ya se ve posible, si no probable– complicidad en todas ellas. Todas, aparte de la fontanería de la tal Leire Díez, que se presentaba como la mano derecha de Santos Cerdán –la segunda mano derecha de Sánchez, por cierto–: “Pero soy una mano derecha que nunca va a aparecer en la foto”; la trama de los hidrocarburos; la “levitación” por Barajas de la vicepresidente venezolana Delcy Rodríguez y otras ‘cosillas’ que irán saliendo. Pero vamos con lo mollar.

El caso Koldo-Ábalos-Cerdán-¿Número Uno? está ahora un poco peor para los dos primeros, tras la vistilla a la que los cita el magistrado Leopoldo Puente el próximo día 27, que huele a ‘reserva’ en Soto del Real. También se complica para el tercero de la Banda del Peugeot, pese a su salida temporal del ‘resort’ antes citado, al que el segundo informe de la UCO le da un papel organizativo en la que ahora aparece como la trama del 2% y ‘agencia de colocación’ de miembros del PNV en puestos de gobierno. Un santo, este Santos, del que no hace mucho hablaba así la viceprimera del gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero: “Pongo la mano en el fuego por él (no sé si se refría a Ábalos o al fiscal general) y por Santos Cerdán, no hay nada, es mentira, no hay caso, y esto es lo que yo creo que se estará demostrando, porque el señor Aldama, hasta la fecha, no ha entregado nada”. Y, todavía más recientemente, se reafirmaba: “Tengo una magnífica relación con el señor Santos Cerdán, pertenecemos ambos a la dirección de mi partido y, más allá de ello, tengo una relación personal y, creo también, de amistad, con el señor Santos Cerdán, por el que, también, pongo la mano en el fuego”. No va a ganar para pomada Marisú.
Y de comprobarse que estos casos llevan a una posible financiación irregular del PSOE, al número uno se le caerán las interrogantes que le concedía más arriba. Un número uno que reaccionaba así cuando se conocía el citado informe de la UCO: “Desde el primer minuto que se conocieron todo este tipo de situaciones, lo que hemos hecho ha sido: uno, colaborar con la Justicia; dos, actuar con contundencia –¿por eso cesó a José Luis Ábalos en julio de 2021 y lo puso de número dos de la lista por Valencia para las generales de julio de 2023?–. Y, por tanto, eso es lo que estamos haciendo. Y ahora tenemos que dejar a la Justicia trabajar y es el tiempo de la Justicia”. Una Justicia a la que no respeta y unas cuantas mentiras más, su especialidad.
Por otra parte, el caso de las mascarillas apunta ya claramente a su ministro Ángel Víctor Torres y parece que también puede complicar a su chica para casi todo, incluso para presidente marioneta del Congreso (habrá que llamarle ‘presineta’), Paquita Armengol.
Por lo que respecta a su queridísima Begoña Gómez, el Juez Juan Carlos Peinado sigue en la brecha y pide ahora un nuevo informe para comprobar uno de los cinco delitos por los que la investiga, el de intrusismo profesional.
Y completa este póquer el caso del hermanísimo, el ubicuo David “Azagra” Sánchez Pérez-Castejón, más conocido como el Von Karajote de Badajoz, con su colocador y ahora candidato a la Junta de Extremadura, el Speedy Gallardo (Miguel Ángel), también conocido como ‘aforator’ después de su quíntuple salto mortal para conseguir el escaño aforado que lo protegiese, tras hacer que la titular del mismo renunciase a él.

El repóquer lo conformaba su fiscal general, cuyo juicio se cerraba la semana pasada y, para sorpresa de muchos, sólo siete días después, precisamente el 20 de noviembre –se le fastidió el aniversario–, se conocía el adelanto del fallo de la sentencia, aún sin redactar por el presidente de la Sala Segunda, Andrés Martínez Arrieta. Un sentencia que, como también se preveía, se resolvió por un marcador de cinco a dos, los cinco magistrados supuestamente conservadores frente a las dos magistradas progresistas confesas, que presentarán su voto particular, Ana María Ferrer y Susana Polo. El fallo fue de este tenor:
«Que debemos condenar y condenamos a D. Álvaro García Ortiz, fiscal general del Estado, como autor de un delito de revelación de datos reservados, artículo 417.1 del Código Penal, a la pena de multa de 12 meses con una cuota diaria de 20 euros e inhabilitación especial para el cargo de fiscal general del Estado por tiempo de 2 años, y al pago de las costas procesales correspondientes, incluyendo las de la acusación particular. Como responsabilidad civil, se declara que el condenado deberá indemnizar a D. Alberto González Amador a 10.000 euros por daños morales».
Un fallo que, vergonzosamente, no ha llevado a la dimisión ni al cese del condenado, con el pretexto de que no ha salido la sentencia. Pero recordemos las palabras del que llegaba para limpiar la corrupción del Partido Popular, desde una sentencia con morcilla, defendiendo la inocencia de su fiscal, don Alvarone, cuando se conoció su imputación: «Horas y horas de tertulia, ríos de tinta en los medios de comunicación conservadores diciendo que el fiscal general tenía que dimitir y la pregunta es ¿quién va a pedir disculpas? ¿quién va a pedir perdón al fiscal general del Estado? ¿quién lo va a hacer?».
Inocencia sobre la que insistía hace sólo unos días en una intempestiva entrevista que le hacía su diario de cabecera, El País: “El gobierno de España, por supuesto que cree en la inocencia del fiscal general del Estado, y tras lo escuchado y visto esta semana, más aún”. A lo que el periodista se atrevía a decirle: “Sí, pero si se le condena ¿seguirá manteniendo esa opinión de que es inocente?”. Y casi sin dejarlo terminar, lo cortaba “Respeto, respeto su pregunta, pero le digo que, desde luego, creo que la, la –el titubeo lo traicionaba– verdad se acabará imponiendo y la verdad es que el fiscal general del Estado es inocente”. Esto lo decía en el intermedio del juicio, y sólo puede interpretarse como una huida hacia adelante o un intento de presión al Tribunal Supremo, pensando que sus magistrados pudieran ser tan “dúctiles” como los que ha colocado en el Tribunal “…stitucional”, a las órdenes de su otro fiel, Cándido Conde “Podrido”. Y también se atrevía a hablar el mismo día en el Congreso de “defender el privilegio de la democracia”, esa en la que demuestra a diario que no cree después de pervertir unos resultados electorales y forzar mayorías contra natura a base de dádivas y concesiones antidemocráticas con tal de mantenerse en el poder, aunque no pueda gobernar. Y lo hacía así: “¿De qué debemos defenderlo? A mi juicio debemos defenderlo de nostalgias infundadas, de intereses económicos, de ataques que van cambiando su forma. Hoy, son campañas de desinformación –lo dice el rey del bulo– y también abusos de poder –lo que lleva haciendo él más de siete años–. La amenaza, por tanto, sigue ahí, pero también permanece nuestro firme deseo de neutralizar esa amenaza, de defender la soberanía popular y la democracia, frente a aquellos que se creen con la prerrogativa de tutelarla o de amordazarla”. Así que, señor presimiente Felónez, ¿quién va a pedir perdón ahora a la Justicia, a la UCO, a algunos periodistas y a más de la mitad de los españoles?
Veremos lo que dice en su argumentación la sentencia, a lo que se agarrará el condenado para, tal vez, presentar un incidente de nulidad ante el Supremo, que previsiblemente será desestimado, como paso previo a un recurso de amparo ante el Constitucional o ante un posible indulto que, sin duda, ya estará su jefe viendo cómo concedérselo y que visto lo visto con los golpistas nacionalistas catalanes, su Majestad –al que corresponde el derecho de gracia según el artículo 62-i) de la Constitución– no dudará en firmar. Espero que para cuando eso pudiera suceder, ya no esté al frente del gobierno este traidor, sino acompañando en el banquillo al condenado y a los que están en vísperas de serlo.

Termino, a riesgo de alargarme un poco más que de costumbre, transcribiendo las palabras de Isabel Díaz Ayuso en su comparecencia del viernes, en relación con la condena de García Ortiz, clara como de costumbre, aunque no termine de entrar en algunos puntos con los que el PP parece que no se atreve, pero eso no toca ahora, porque me alargaría aún más. Sólo decir que suscribo casi todas sus palabras, excepto lo que subrayo al principio del penúltimo párrafo respecto a la “…maravillosa obra de 1975… y la espléndida monarquía española”, que admite muchos matices desde mi punto de vista:
«El 20 de ene de 2025 pasará a ser un día histórico para la democracia española. La justicia ha condenado a un fiscal general del Estado por cometer un delito con el único objetivo de atacar y dañar a un adversario político. Estos hechos, son propios de una dictadura, por eso se trata de un día importantísimo para nuestra democracia, porque ha quedado demostrado que el Estado de derecho funciona, a pesar de que quienes tenían la obligación de defenderlo y defender la ley, se dedicaron a delinquir.
Ayer, los ciudadanos vieron cómo la justicia española, poder del Estado que defiende y protege sus derechos fundamentales, funcionan incluso frente al uso interesado de las instituciones y el abuso arbitrario del poder por razones políticas. Hemos visto cómo un ciudadano particular puede obtener la protección y la tutela de nuestros tribunales frente a los delitos que el poder del Estado pueda cometer contra él, porque la revelación de secretos de un ciudadano por parte del fiscal general del Estado no solo ha vulnerado derechos fundamentales de un español, es que me muestra la vulnerabilidad de los de todos. Por eso, el Colegio de la Abogacía de Madrid dio un paso adelante en defensa de la abogacía española y del derecho a la defensa de todos los ciudadanos. Se trata de un inadmisible y peligroso atropello, además de un delito que jamás debería haber sucedido en una democracia liberal como la nuestra. Por suerte, el Estado de derecho está aquí, es una buena noticia para todos los españoles, espero y deseo que el poder del Estado jamás vuelva a vulnerar los derechos de ningún otro ciudadano, ningún español debe soportar algo así.
El presidente del Gobierno ha decidido dinamitar la separación de poderes y erigirse en juez y parte, por eso ordenó que la abogacía del Estado se querellase contra el juez que investiga a su mujer y por eso pretendía imponer la sentencia del fiscal al Supremo en mitad del juicio y también por eso se ordenó una maquinaria de fontaneros relacionados con distintas tramas de corrupción para arremeter contra jueces, fiscales y periodistas, para impedir que hicieran su trabajo en libertad, para difamarles y amedrentarles. No es el fiscal general del Estado, sino Pedro Sánchez, quien se ha sentado en el banquillo de los acusados. Él mismo afirmó que el fiscal dependía de él y el fiscal ha sido condenado, él mismo dijo que habría que pedir perdón al fiscal, mientras juntos borraban todo dispositivo digital con el ánimo de obstruir la labor judicial, por eso esta noticia ha dado la vuelta al mundo, porque en ninguna democracia liberal un fiscal depende del presidente del Gobierno y, aún menos, cooperan coordinados en operaciones de Estado, hasta llegar a ser condenados por el Tribunal Supremo. ¿Cómo reparar si no la desconfianza en nuestras instituciones? ¿Cómo explicarle al mundo que España no tolera que su presidente arremeta impunemente contra el Poder Judicial? ¿Desde cuándo una democracia puede normalizar que el presidente del Gobierno utilice el poder del Estado de manera ilegal contra adversarios políticos? Y advertimos, dentro de esta última campaña organizada desde el gobierno se ha pretendido vender que lo que aquí sucede es un choque de trenes de iguales, donde debe haber ganadores y perdedores de relatos, en un caso, quiero recordar, que nada tiene que ver con la Comunidad de Madrid, salvo el ánimo de acabar por vías ilegítimas con quien la preside.
Por eso aquí no gana nadie, todos perdemos, porque todo se rompe, es un paso más hacia el guerracivilismo, el choque frontal contra todo, que venimos denunciando, por cierto, desde este gobierno, desde hace mucho. El presidente va al choque para que parezca que todo está enfrentado a culpas iguales: Moncloa-Sol, Supremo-Constitucional, Supremo-Moncloa, Justicia contra el presidente víctima, es decir, la Justicia contra la democracia, para llevar esta situación hasta las últimas consecuencias, como si todos fuéramos lo mismo y buscáramos lo mismo, para crear dos bandos y que cada uno hable al suyo, como si esto fuera de los míos y los tuyos, es decir, o la democracia populista de Sánchez o el golpe. Por eso pretendió que el fiscal saliera de este juicio absuelto, o como inocente o como víctima, faltando por tanto al respeto a la labor del Tribunal Supremo y a la verdad, y no hay derecho a causar tanto daño a las instituciones y a la convivencia de los ciudadanos.
España no se merece un gobierno que les mienta ni que les parta en dos ni que utilice el Poder Judicial, que le pertenece a todos los españoles, para fines políticos, entre ellos la permanencia en el poder a toda costa. Ni ningún funcionario, fiscal, abogado del Estado, nadie, debe sentir ni de lejos el aliento del poder político en su labor diaria. Este ataque del aparato del Estado a un ciudadano no puede volver a repetirse, ni se puede tolerar un día más que se intente poner al Estado a disposición del Gobierno para protegerle de su corrupción. Corrupción, no se soluciona con más corrupción. Como corrupción es mantenerse en el poder con pactos con partidos minoritarios a través de la compra de voluntades, escaños por asientos en empresas públicas y privadas previamente colonizadas, o tramas de corrupción que han fomentado la coalición de gobierno a través de Navarra, el poder que gracias a ello está adquiriendo Bildu. Como sucede con la mano derecha del presidente, el señor Ábalos, para el que la Fiscalía pide 24 años de cárcel y su mano izquierda, el señor Cerdán, al que se le piden otros tantos. No sabemos qué pretende hacer el presidente en las próximas horas y días, es experto en apagar incendios con más gasolina para tenernos despistados, entretenidos.
Nosotros deseamos que todo esto pare de una vez, deseamos que España comience a replantearse la idea de una nueva transición como consecuencia de la maravillosa obra de 1975 y que ahora celebramos todos con el aniversario de la espléndida monarquía española, todos, menos el presidente del Gobierno, claro, lo que es muy esclarecedor de lo que está pasando. Nuestra nación se encuentra en el momento más delicado desde entonces y llegados a este punto solo pueden ganar o la autocracia o la libertad. Si los españoles, voten lo que voten, de toda idea, procedencia y condición, no se unen en defensa de su democracia liberal, de la asunción de que nada ni nadie está por encima de las reglas que nos dimos, la separación de poderes, la convivencia y el Estado de derecho, la obra de nuestros padres y abuelos estará perdida y el daño que ya está sucediendo será irreparable. Las autocracias destruyen el andamiaje constitucional, la separación de poderes y las instituciones, al servicio del líder, desde dentro, y lo siembran todo de zozobra, sospecha y venganza. Es el proceso por el que nos llevan especialmente desde que los casos de presunta corrupción de la esposa del presidente del Gobierno salieron a la luz. Con o sin parlamento, con o sin presupuestos, sin Senado, sin Poder Judicial, sin explicaciones. Insistimos en el daño que se está causando a España ¿qué herencia le dejamos a las nuevas generaciones, un país dividido de intrigas y bandos, como sucedió en los peores episodios de nuestra historia, que, dependiendo de quién instruya, legisle, juzgue o redacte una noticia, tendrá presunción de veracidad o culpabilidad?
No sabemos qué escenario está preparando ahora Pedro Sánchez, pero nos tememos algo desquiciado de aquí a próximas fechas, es su modus operandi. Apelamos a la cordura de los españoles, la que parece que no asiste a su presidente. Los políticos estamos de ida y vuelta, pero las instituciones, la imagen de España ante el mundo, la convivencia de los españoles, eso es lo que queda. ¿Qué factura dejará el proyecto de Pedro Sánchez de seguir cayendo, unos y otros, en cada una de sus trampas? España es mucho más que eso, España no quiso bandos en su momento y tampoco los quiere ahora. En ese siniestro muro que Pedro Sánchez ha levantado entre los españoles, que se quede él solo. Si quisiera un mínimo a España, lo que debe hacer es asumir, de una vez por todas, que este juego ha llegado muy lejos, España necesita una nueva etapa de cordura convivencia y decoro y reputación institucional. Nos va la nación en ello».

