
«Sin seguridad ciudadana en las calles, obstruyendo desde el poder las facultades que otorgan las leyes a la Policía Nacional y la Guardia Civil, la ciudadanía española está a merced de la delincuencia»
Quién nos iba a decir a los españoles que siete años después de la ocupación del poder a manos de Pedro Sánchez, la libertad de opinión iba a estar amenazada, la justicia vilipendiada, la Guardia Civil acosada, y la corrupción del sanchismo campando a sus anchas.
Estercolero zurdo donde el gobierno se levanta en masa contra la justicia, sus pocilgas mediáticas le jalean, y la basura que le respalda brama contra el estado de derecho. Los mismos, exactamente los mismos chequistas del 36, con diferentes getas, mismos principios y misma ideología golpista.
Escombrera hedionda donde el comunismo criminal amenaza a la derecha con reventarla, espero que esos valientes vayan en primera fila, más que nada por saber a quién le tocará recibir la primera patada en los cojones, o en su defecto, en el feo pandero de alguna mostrenca resabiada.
Seamos claros, este fantoche nos ha puesto en la tesitura de escoger bando, el suyo, o el que él denomina la ultraderecha. Ante esta disyuntiva la elección está clara, la basura sanchista, no.
En un estado de estas características al gobierno que ostenta el poder lo que menos le importa es la seguridad ciudadana, lo que más, seguir usurpando el estado como único punto de su programa de gobierno amparado en la impunidad.
La seguridad y el orden público es la acción integrada del Estado y la propia ciudadanía para proteger el derecho a la vida y la integridad personal, garantizando la convivencia pacífica y el pleno ejercicio de los derechos cívicos. Esto incluye la actuación de las fuerzas del orden público para prevenir el delito, hacerle frente, responder a las emergencias y promover la cohesión social, garantizando la acción de la justicia.
Así debería ser, pero para nuestra desgracia en España no es así. Sin seguridad ciudadana en las calles, obstruyendo desde el poder las facultades que otorgan las leyes a la Policía Nacional y la Guardia Civil, la ciudadanía española está a merced de la delincuencia común, ilegales incluidos, y otra no menos peligrosa y dañina, la delincuencia política organizada, que en gran parte viene del propio gobierno. Lo que debería ser normal en democracia, en España es un desiderátum.
No digo nada que no se sepa, ni que no haya sido denunciado en otros medios libres, entendiendo por libres los que no están a sueldo del actual gobierno. Emplear finura con estos sinvergüenzas, sería como dar de comer caviar a los cerdos. Emplear circunloquios para definirles, tampoco sirve, estos miserables nos encaran con un cuchillo jamonero, yo prefiero una “pica seca” como las que usaban nuestros tercios en Flandes. Mis palabras no hieren, la acción de este gobierno indigno, e irresponsable, sí.
Desde que Pedro Sánchez es presidente, las violaciones se han multiplicado por cien, las ocupaciones de viviendas por mil, las agresiones en manada por diez mil, los robos con dolo por veinte mil, y la corrupción de la izquierda extrema personificada en el sanchismo, por un millón.
Estas son sus credenciales, las de sus aliados no andan muy lejos, es más, acabamos de saber que algunos también han metido cuchara. Que gran fiesta no sería, sin la actuación del orfeón peneuvetarra y la escoria supremacista catalana, fiel reflejo ambas de la falta de escrúpulos y su añorada desorganización organizada.
Son más fiables mis cifras, que las que Marlasca ofrece en el congreso. Si las mías riman, las del ministro desentonan como un violín oxidado, por falsas retocadas y retorcidas. Hace unos días oí las estadísticas dadas por Samuel Sánchez en el parlamento canario, nada que ver con las de Marlasca, aunque en ambas la fuente es la misma. Mientras Samuel Sánchez las lee tal y como las tomó de Interior, las de Marlasca están tan pintarrajeadas que parecen la paleta de un demente idiotizado.
Enumerar las acciones de Marlasca desde que es ministro son tan largas y prolijas, como sus incumplimientos y sus falacias. Qué pensar de un ministro que prefiere condecorar ataúdes, a proporcionar medios a la Guardia Civil para que hechos como los de Barbate nunca vuelvan a suceder. ¡Qué más da! mientras las muertes sean las de españoles uniformados y no las de alguno de sus acólitos enmerdados.
Como en toda autocracia conocida, este gobierno prefiere otorgar medallas a los altos mandos, que hacerlo con los uniformados de a pie que se juegan la vida enfrentándose a narcos y criminales con una pistola que se encasquilla y una defensa ridícula. Ordenar hacer frente a narcos y bandas criminales sin medios adecuados, es el método más infame que un gobierno supuestamente responsable podría cometer.
Por qué será que a la extrema izquierda no le gusta el orden y la ley, sino el caos y el enfrentamiento. ¿Reminiscencias añejas? ¿Costumbres adquiridas de los etarras? O simplemente la versión de su falso progresismo, obtuso enfangado y criminal, mamotreto. Código de malas costumbres diseñado por una banda de mazámpulas y un ramito de estúpidas descerebradas.
Estos crápulas están llenando nuestras calles de chusma, también llamados ilegales. Vaya por delante mi respeto al que viene a trabajar honradamente que son muchos, pero más son los que vienen a vivir a costa de los demás, robando, violando, apalizando ancianos, u ocupando nuestras casas, haciéndonos la vida imposible. Los de la felación sincronizada me llamarán racista, si es así, España está llena de ellos.
Son de dominio público las amnistías, en los últimos años tres, que el rey de Marruecos ha venido otorgando a su población carcelaria. Como también es de dominio público que la mayoría de ellos, prácticamente todos, han recalado en España. La teoría de los vasos comunicantes ha vuelto a hacer magia, mientras la delincuencia ha bajado en Marruecos, en España ha subido exponencialmente. ¡Gran hazaña Marlasca!
España paraíso de mafias del este, balneario delincuencial de todas partes, zona de confort de la basura carcelaria mundial. ¿Por qué motivo este maldito gobierno llena nuestras calles de gentes que no saben convivir civilizadamente? ¿Quiénes se están forrando con ello? La respuesta siempre apunta a los mismos, los que viven del dolor y la desgracia ajena, los amigos del sanchismo.
Mientras la izquierda caviar niega la cruel realidad, nuestros barrios retroceden en libertades y seguridad. Mientras estos deleznables añorantes del pasado abrevan en el erario público, nuestros mayores son agredidos para robarles un anillo, una cadenita, o la cartera. Mientras estos golfos hablan de gilipolleces, la ciudadanía sufre el embate de una delincuencia a la que este gobierno de inútiles y sectarios abre las fronteras, incapaz de cortar el medio de vida de las mafias negreras, o magrebíes, o argelinas, u otras, o las suyas propias.
Un solo ejemplo de cómo este gobierno dice que lucha contra el narcotráfico. Desmantelar la mejor unidad de la Guardia Civil en la lucha contra el narcotráfico, OCON-Sur, sin dar ninguna explicación creíble. Balance de OCON-Sur: 350 operaciones, 13.411 detenciones y más de 1.300 toneladas de drogas incautadas, principalmente hachís. ¿A quién benefició esta acción del ministerio de Marlasca? Piensen mal y acertarán, las casualidades no existen, las obviedades sí.
Estos tipos ya robaban antes de ostentar el poder, imaginen lo que habrán hecho desde que ocuparon la Moncloa. Me reitero, para este gobierno la seguridad de todos ustedes es tan irrelevante como la muerte de cualquier español, guardia o policía, anciano o mujer, niño o adulto. No es opinión, de sobra lo hemos comprobado.
Somos rehenes de la peor basura “política” de todos los tiempos, que nadie venga después diciendo que no lo sabía.
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡VIVA ESPAÑA!
