Conversaciones en el andamio: Sobre las vacaciones del presidente. Por Francisco Gómez Valencia

Sobre las vacaciones del presidente.

«Desde luego a mí lo que me toca la fibra sensible es que los políticos se critiquen por las vacaciones y directamente después se las tomen»

Me he enterado que Sánchez se coge vacaciones desde el 23 de diciembre hasta el 7 de enero gracias a Santiago Abascal

En una de esas ruedas de prensa itinerantes que realiza por los caminos de la España vaciada a través de las que Santiago cabalga mientras centraliza su cortijo a base de bien, uno de los periodistas habituales que le acompañan le preguntaba por la nimia cuestión de las vacaciones presidenciales.

Abascal contestaba desde las Hurdes, al norte de Cáceres, según él: “tierras abandonadas de la mano de Dios” (él sabrá a qué viene semejante gilipollez), y como hace habitualmente y de forma categórica sentenció sobre lo de Sánchez, que bien, que mejor para los españoles que esté de vacaciones aunque lo que nos interesaría a todos es que las vacaciones fueran permanentes y a ser posible en la cárcel de Soto del Real es más, es que el mismo Abascal calificaba este tipo de vacaciones como escolares y es curioso porque precisamente quien acusa es uno de los mayores disfrutones de permisos remunerados al año y especialmente de este tipo es decir, de las escolares. De casta le viene al galgo pues ya me contaban mis buenos amigos y anteriores gestores al propio Abascal en VOX, que suele hacerlo normalmente es decir, que desaparece largas temporadas como si fuera un profesor de primaria.

Sánchez y sus «desconocidos» cumpliendo.

En fin, ciertas cosas parece que no han cambiado aunque ahora le toque dar el callo y aproveche el momento tras provocar las elecciones extremeñas gracias a su habitual intransigencia y odio al PP y de paso, se acuerde de criticar al felón y con razón, puesto que este con el último mitin del domingo previo a las elecciones extremeñas y la «charocharla» que nos dedicó desde su propia casa es decir, La Moncloa, parece haber despachado a los españoles cumpliendo eso sí, antes del previsible descalabro electoral previo a su descanso y eso mismo, precisamente nos viene como anillo al dedo para desparramar sobre este tremendo bucle el cual sin duda, no le hará gracia a los lectores más sensibles a la crítica constructiva que hoy, se nos ha ocurrido hacer desde aquí arriba.

¡Menudo dilema! El bucle atemporal sobre la crítica abierta al disfrute de las vacaciones escolares y a su vez, la cerrada y dura crítica recurrente al disfrute de las vacaciones de los políticos los cuales,  —oye como todo el mundo —tienen derecho a ellas aunque es verdad que tal y como está Españazuela, pues queda bastante feo tanto que uno las disfrute y hablo del presidente, como que el otro critique que el «Número 1» las vaya a coger y hablo de Abascal, teniendo en cuenta que como he comentado al principio, él es el primero en apuntarse a unas buenas vacaciones siendo el mejor (o de los mejores) escaqueándose de su trabajo en el Congreso, aunque él se defienda diciendo que no es un diputado al uso sino la cabeza visible del partido que preside y que por lo tanto, es el grupo parlamentario (que tampoco dicen serlo al uso) quien tiene que estar dando el callo en el Congreso. En fin, que cada uno saque sus propias conclusiones. Desde luego a mí lo que me toca la fibra sensible es que los políticos (se consideren o no profesionales del ramo) se critiquen por las vacaciones y directamente después se las tomen.

Feliz día de San Lázaro de Betania.

Españazuela a 17 de diciembre de 2025

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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