
Según dicen los entendidos, a esa “promoción” se la denomina como “generación Alfa”
Comprende a los nacidos a partir del 2010 que se caracterizan por “una inmersión tecnológica sin precedentes”, (datos de la IA). Los Alfa se distinguen de los Z, nacidos entre 1997-2012 (menudo lío), porque no solo son nativos digitales sino “nativos de la IA”.
Si tienen la curiosidad de seguir “bicheando” por las fuentes proporcionadas por la IA, se encontraran con una serie de características de esta generación que se escapan al común de los mortales. Son hijos de los Millennials, y son los primeros en ser verdaderos nativos digitales: “crecen inmersos en pantallas, inteligencia artificial y redes sociales desde el nacimiento, lo que moldea su educación, comunicación y visión del mundo, enfrentando desafíos como la salud mental y la capacidad de atención, pero también (gozan de) oportunidades únicas en un futuro hiperconectado”.
Parece ser que a los nacidos a mediados del siglo XX, mi generación, se nos denomina como “Boomers”. Engendrados tras la explosión demográfica posterior a la segunda guerra mundial y, en el caso español, tras la guerra civil. Así que ya estamos clasificados unos y otros.
¿En que nos diferenciamos? Amén de las variaciones físicas o mentales evidentes, en la forma de entender la vida y en el modo de afrontar el futuro. Supongo que se trata de unas variaciones cíclicas muy parecidas a lo que sucede con las modas y los modos, incluso con las ideas políticas. Varían totalmente cada cuatro o cinco años y vuelven al principio en una especie de bucle de las ideas y las costumbres.
Aquellos jóvenes de los setenta, teníamos puesto nuestro “ideal” en terminar pronto la mili, finiquitar los estudios, encontrar un trabajo, comprar o alquilar un pisito, hacernos de una Vespa o un Seiscientos, casarnos y tener hijos. La familia se iba engrosando sin renunciar a parientes más o menos lejanos.
A partir de entonces, fueron apareciendo: las vacaciones en la playa, los viajes por Europa, la masificación del acceso al trabajo por las mujeres y el matrimonio a partir de los treinta años. La familia se completó con la parejita de niños. Generaciones posteriores descubrieron la democracia política y familiar, las separaciones, los divorcios, el niño-niña único, la interrupción voluntaria del embarazo, (100.000 este año en España), la fiesta indiscriminada y las adicciones.
Sin darnos cuenta, habíamos pasado de la familia patriarcal, llenas de parientes de todo tipo, a la familia nuclear. Las familias comienzan en adaptarse al tamaño que los pequeños hogares. Se renuncia a los abuelos-abuelas, suegros-suegras y demás familia que no caben en ningún sitio.
Se acaba creando el nuevo tipo de relación familiar: la “pareja” a prueba. (Ahora nadie habla de esposo o esposa, se dice “mi pareja”). Sin ningún tipo de compromiso, ni mucho menos de vínculo documental. Aparecen los nuevos modelos “familiares”: unipersonal, con mascotas, relaciones abiertas, “autocasamientos”, etc. El ser humano evita cualquier tipo de romanticismo y se relaciona a través del “tinder” (43.000,000.000 de citas, cuarenta y tres mil millones de “matches hasta el día de hoy”), o del aquí te pillo… aquí te mato.
La buena noticia de hoy me la proporciona un buen número de los pertenecientes a la generación Alfa. Gozo de una buena información, dado que me relaciono asiduamente con alguno de sus miembros. Están volviendo a otros tiempos y otras costumbres. Su meta actual está en formarse adecuadamente, encontrar un buen trabajo estable, ¡casarse y tener hijos!
Al mismo tiempo veo que se está poniendo de moda lo espiritual, incluyendo la religión. Creo que Rosalía con su disco Lux es una de las abanderadas de ese movimiento, en el que se vuelve a la oración, la contemplación y la meditación. Hemos visto estos días en la televisión un programa sobre la motivación para tomar los hábitos de una chica joven.
Creo que sería muy importante que esta tendencia actual se mantuviera. No es necesario que los jóvenes se conviertan en unos “capillitas”. Lo importante es que conozcan el verdadero sentido de la institución familiar y los valores cristianos y humanos que nos hacen distinguir del resto de los seres. Confío mucho en su capacidad. Después… que ellos elijan.
