Menuda fiesta. Por Javier Moreno López 

Menuda fiesta. En la imagen Sabrina en el especial Nochevieja. TVE- 1987

En esta esta poesía, puedes encontrar 52 títulos de canciones españolas de los años 80 y 90, que nos han acompañado a más de una generación, ya durante varias décadas.

En cada estrofa podrás encontrar al menos uno, y en una de ellas hasta 6.

Aprovecho para desearos unas Felices Fiestas y un Feliz Año Nuevo.

«Menuda fiesta»

Por las noches vivía, era el año ochenta y nueve.

Los sábados y domingos, siempre caía una siesta.

Me da igual si hace frío, me da igual si truena o llueve.

Recuerdo bien que aquel viernes, yo me colé en una fiesta.

Solo me había quedado, a este lado de la carretera.

Mis amigos a las once, se tenían hoy que marchar.

Menuda fiesta, además, jarrea de mala manera.

Así que entré allí buscando, el calor del amor en un bar.

Me sentía entre dos tierras, intranquilo, observado.

Agachando la cabeza, yo no era un tipo valiente.

Como si todos supieran, que allí me había colado.

Me decía asustado, “no mires a los ojos de la gente”.

Luego pensé, a quién le importa, que haya aquí uno de más.

Litros de alcohol, poca luz, cada uno con su plan.

No controles, baila y salta, pues es cierto que además,

nadie va a fijarse en ti, no es que seas el rey del glam.

Esos ojos negros, que iluminaban la pista.

Esa chica que vi sola, y que bailaba embrujada.

Me acerqué y entre la gente, temía perderla de vista,

y pronto estaba a tu lado, nos cruzamos la mirada.

No sabía bien que decirle, los nervios me presionaban.

En mi libreto de frases, no encontraba nada nuevo,

así que hablé de su pelo, de lo mucho que brillaba.

Con poco interés me dijo, “será mi champú de huevo”.

Maldito duende aquel que, me dejó a mí sin ideas.

Nada original había, en algún lugar de mi cabeza.

Déjame un segundo intento y espero que así tú veas,

que puedo no ser tan torpe, después de un par de cervezas.

¿Qué hace una chica como tú, en un sitio como este?

¡Adiós papá! La liamos. Vaya una frase más típica.

Debo de reconocer, por mucho que ello me cueste,

que ese día me mostraba, malos tiempos para la lírica.

El límite hubiera sido, no sé, llamarle chiquilla,

o decirle de primeras, algo como “estoy por ti”.

Serán cosas de la edad, pero vaya pesadilla.

Dulce condena que hoy, la noche no es para mí.

“Lo estás haciendo muy bien”, me dijiste sonriendo.

Yo suspiré agradecido, por tu sonrisa tan bella.

Pensé que mi torpe verbo, le haría salir corriendo.

Yo le dije, soy Manuel, Raquel me contestó ella.

Sentí que ese era el destino. Mil calles llevan hacia ti.

Esos ojos, ese pelo, esa voz, ese bailar.

Fiesta de los maniquíes, el resto eran para mí.

Me sentía en un barco a Venus, me dije, “ella es un volcán”.

Bailamos sin descansar, por mucho más de una hora,

y salimos de la mano, a las calles de Madrid.

Habrá que pillar un taxi, cualquiera se marcha ahora,

cuando aparentamos ser, una pareja feliz.

Vaya carro hemos pillado, a las 3 de la mañana.

En un Mercedes blanco, caminito hacia Pachá.

Muertecitos de calor, bajamos las 2 ventanas,

exhaustos de tanto baile, la culpa fue del cha cha cha.

Y es que la noche de Julio, había salido de fuego.

Tras la tormenta, el calor, la humedad inoportuna.

No dudaría si dijera, exagero, desde luego,

que hacía 37 grados, bajo la luz de la luna.

Pero tú me demostraste, que las chicas son guerreras,

y otra vez allí bailando, sin querer ver el final.

Se notaba que tú eras, una mujer de bandera.

No te conformas con ver, el mundo tras el cristal.

Cuando volví con las copas, sonaba la negra flor,

y un abejorro avispado, que volaba a ver que pica,

te molestaba borracho, y empapadito en sudor.

Yo pensaba en mi interior, “tú, devuélveme a mi chica”.

No dudaría en confesar, que se me fue la cabeza.

Que pensé que acabaríamos, como un par de pandilleros.

Más si tenía alguna duda, ya me diste la certeza,

de que podías tú solita, con todo aquel avispero.

Te acompañé hasta tu casa, nada podía ir mejor.

Y de verdad que más suerte, no se podía tener.

Pues al subir nos quedamos, atrapados en el ascensor.

Ya era mañana y me besaba, por fin la chica de ayer.

Los 52 títulos

  • Frío 
  • Chica de ayer
  • Una mujer de bandera
  • Déjame
  • Bailando
  • 37 grados
  • El calor del amor en un bar
  • Devuélveme a mi chica
  • El límite
  • En algún lugar
  • Embrujada
  • No controles
  • Salta
  • Adiós papá 
  • Me colé en una fiesta
  • Chiquilla
  • El mundo tras el cristal 
  • La culpa fue del cha cha cha 
  • Mil calles llevan hacia ti
  • No dudaría 
  • Atrapados en el ascensor
  • Entre 2 tierras
  • A este lado de la carretera
  • Por las noches
  • Pandilleros
  • No mires a los ojos de la gente 
  • Manuel Raquel
  • Esos ojos negros
  • Bajo la luz de la luna
  • Estoy por ti
  • La noche no es para mí 
  • Cosas de la edad
  • Agradecido
  • Litros de alcohol
  • En un Mercedes blanco
  • Fiesta de los maniquíes 
  • Lo estás haciendo muy bien 
  • Champú de huevo
  • Maldito duende
  • Menuda fiesta
  • Barco a Venus
  • Mis amigos
  • La negra flor
  • Las chicas son guerreras
  • Dulce condena
  • Qué hace una chica como tú en un sitio como este
  • A quien le importa
  • Rey del glam
  • A tu lado
  • Una pareja feliz
  • Ella es un volcán
  • Malos tiempos para la lírica 

Javier Moreno L.

Madrileño de la cosecha del 73. Licenciado en Ciencias Empresariales por la Universidad San Pablo CEU en el año 1996 y con un par de másters en el mundo de la Comunicación. Dedico mi vida profesional, desde hace más de veinte años, a la publicidad en Televisión y mi vida “corazonal” a la poesía, desde hace más de 30. Autor del libro “Vidas asonantes” y gran aficionado al padel y sobre todo a mi familia. Orgulloso de formar parte de esta publicación.

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