
«La Montero da más vueltas que un perro para acostarse mientras se hace la picha un lío con lo del principio de ordinalidad»
Busco y busco y no encuentro de qué hablar hoy con la cuadrilla, pues no es más cierto angelito mío que los asuntos del politiqueo asoman como culebrillas serpenteando por las cloacas y por eso querido Dimitri, —que hay que explicártelo todo— así te lo cuento, para que me entiendas mejor. ¿Cómo? Qué están de mierda hasta las calandracas. Eso, eso…
Que si la fontanera y su escudero prepararon munición para chantajear nada menos que a la cúpula del BBVA en plena OPA hostil al Sabadell. Que si la Montero da más vueltas que un perro para acostarse mientras se hace la picha un lío con lo del principio de ordinalidad, pues es de tontos o malintencionados no comprender que el sistema tiende a, pero como no se da, se da, se da, porque se tiene mientras no se entiende, pero miente total pa’ ná, que si que tiene gran mérito, sobre todo sin decir ná’.
Igual que “Zapatero el viajante” gracias a las Fuerzas aéreas de Venezuela para según dice la prensa no dejar rastro. ¿Pero qué hay de malo en que fuera custodiado el asociado si de él dependía el negociado del que le acusa Hazte Oír? ¡Oiga que no está probado! ¡Y qué! ¿Desde cuándo hacen falta pruebas para condenar? Desde que a quien se acusa es de izquierdas o moro y de buen yantar.

Pues que yante, que yante, a donde vamos a parar, que yo prefiero que yanten y dejen de robar y violar, no sea que se revuelvan ambas excelencias celestiales, y algún tren querido amigo, aquí vuelva a reventar. ¡Eso tampoco está probado! Pues más a mi favor, pues no hay mayor delito que matar por amor. ¿Amor? Sí, amour, amour, y te lo canto en francés, que no hay más tonto que no entienda a que viene o pa’qué.

Esto va de dinero, con el más bobo y zafio siempre al poder y al trinque que no es lo mismo que darle al trinque por cuatro duros en la barra del bar, del Congreso y del hotel de enfrente, donde me consta se ponen finos decidiendo sobre el mal.
Hablando del mal. En las redes sociales destacaban a Rufián, por decir no sé y qué sé yo sobre Donald Trump, y uno que anda por el mundo de flor en flor porque tiene que haber de todo, no se le ocurrió otra cosa que llamarlo bocachanclas con la pertinente educación, preguntando a una escritora, periodista y tertuliana exdiputada del “Pepe” (al que insultaba el golpista), que si cuando sale a la palestra el susodicho no aprovecha el personal, para poner en orden sus cosas, revisar el móvil, o hablar por WhatsApp, con la familia o los amigos, para hacer planes, la compra, o recordar, aquel maravilloso verano revisando las fotos y tal y tal. Pero salieron los amables y que si soy un hijoputa, un fascista de mierda, que si no valoro al mejor diputado del Congreso. ¡Ridículo, miserable! Una o uno, (a saber), hasta me calificó como “caquilla en la suela del zapato de Trump”, que ya hay que ser hortera y cursi hasta para insultar, pero bueno, como diría el otro, pelillos a la mar, pues es que yo ya a estas alturas, ni me molesto en bloquear.
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Feliz día de San Marcelo.
Españazuela a 16 de enero de 2026

