El segmento de plata: La tribu. Por Manuel Montes Cleries

La tribu

 

«Me da igual como se la denomine. Tribu, clan, o pueblo. Definitivamente me quiero referir a los vecinos que hará piña para ayudar al que sufre»

 

Ese grupo humano que hace una piña alrededor del cercano que sufre. Que se identifica con sus tristezas y alegrías. Que se olvida del yo para creer en el nosotros. Desde tiempos ancestrales todos lo logros que se han conseguido en las pequeñas sociedades, se han sustentado en el esfuerzo del grupo, que se involucra en la ayuda en virtud de su parentesco, amistad o vecindad.

El clan o la tribu han existido desde siempre. Su empeño consiguió convertir a los cazadores primitivos en ganaderos, a los recolectores en agricultores, hacerlos pasar de nómadas a sedentarios. La creación de poblados, la invasión de otras zonas en búsqueda de nuevas tierras, la llegada de nuevas civilizaciones, etc., se ha basado en la unión del clan a fin de lograr un futuro mejor a través del esfuerzo común.

El ejemplo más cercano lo tenemos en los desgraciados momentos por los que están pasando distintos pueblos españoles. En especial los de las serranías gaditanas y malagueñas. Me consta que algunos capitostes políticos han luchado extraordinariamente contra la adversidad. Han puesto al servicio de los pueblos todos sus medios, que han sido muchos, para combatir los desgraciados acontecimientos.

Otros, sin embargo, se han conformado con ponerse las botas de agua, el peto, el casco… y salir en la foto. A ponerse detrás de las cámaras para comentarnos lo que ya sabíamos y, rápidamente, volver a sus cuarteles de invierno a esperar tiempos mejores.

Llegará un momento en que se vayan los miembros del ejército, los bomberos, los cuerpos de seguridad del estado. Etc., entonces, los sufridos vecinos, encabezados por sus alcaldes, continuarán con la lucha para restablecer una situación muy precaria y que, al paso de los días, va a ir empeorando por la degradación de las viviendas y de las estructuras.

Es encomiable la labor de los vecinos armados de fregonas, picos y palas, que intentan volver a hacer habitables sus viviendas, a rehacer sus huertos y tierras de labor, a recoger el ganado desperdigado y depauperado por el hambre y la inundación. Es admirable la callada contribución de hoteles, albergues, tiendas de alimentación, etc., que siguen manteniendo calientes y bien alimentados, a las víctimas de estos continuos temporales.

La tribu, el clan, el pueblo, los vecinos, volverán a sacar en procesión a sus imágenes en las próximas romerías, volverán a bailar y reír. Aunque con dificultad, olvidarán este principio del 2026 que tanto les ha hecho sufrir. Y contemplarán como los políticos volverán a hacer campaña con motivo de las nuevas elecciones o cuando surja otra desgracia.

Mientras, siempre, siempre, ahí estará el clan, la tribu, el pueblo, los vecinos, que hará piña para ayudar al que sufre. Así ha sido siempre y así siempre lo será.

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

Artículos recomendados

Deja un comentario