
«Aun recuerdo con pavor aquella asignatura que bajo la denominación de “estadística” me hizo sufrir en mis estudios de profesorado mercantil»
Se trataba de una materia a la que se le daba poca importancia, en medio de unos conocimientos más centrados en las matemáticas, la contabilidad o la gestión de las empresas. Le cogí ojeriza desde el principio y me costó trabajo superarla.
A lo largo de mi vida profesional he tenido que estar muy pendiente de las estadísticas de ventas realizadas por las distintas firmas que he representado. Gracias a Dios nunca me han agobiado demasiado y las utilizaba más como información que como advertencia. Ahora recurro a observar datos estadísticos por diversión.
Desde la llegada de la democracia se han puesto de moda las estadísticas y sondeos sobre preferencias de todo tipo. Especialmente las de intención de voto, que se realizan de vez en cuando y, con más frecuencia, en las fechas cercanas a las elecciones. Esta circunstancia ha traído consigo la proliferación de empresas y gabinetes dedicados a la elaboración de dichos trabajos. A diario nos encontramos con datos estadísticos sobre los bienes de consumo, lectores de prensa, audiencias de radio y de televisión, coste de la vida, etc.
Las más llamativas se centran en el sondeo de las intenciones de voto. Normalmente fallan un poco… mucho… o demasiado. Quizás se “equivocan” más las realizadas por empresas “del seguro” que las de “pago”. Me explico: las encargadas por el gobierno o las encargadas por partidos o empresas de forma particular.
El Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS, es una institución que, según dice en su página Web, “desde el año 1963 ofrece al público un extenso Catálogo de estudios cuantitativos y cualitativos, brindando acceso a décadas de investigación rigurosa y datos valiosos”.
Está dirigido por el Sr. Tezanos. Un importante sociólogo español, que por su edad, podía haber asistido conmigo a clase de Estadística. La verdad es que parece que le ha sacado más rendimiento que yo. Es el jefazo del CIS y firma cada una de sus aseveraciones. A cual más insospechada.
Espero que alguien le corrija los deberes. De hecho, la gran mayoría de los medios le ponen como “chupa de domine”. En especial tras los últimos datos de intención de voto publicados, que no se asemejan en nada a los resultados obtenidos en las últimas elecciones en las diversas comunidades autonómicas.
Yo le entiendo. La estadística es una ciencia bastante aleatoria. Cada maestrillo tiene su librillo. Me quedo con la clasificación jocosa de las mentiras: mentirijillas, trolas, mentiras, grandes mentiras y estadísticas. Todo depende del color del cristal con que se mire.
