«La España que no lee, no piensa y no entiende la libertad que pierde es ya un país que corre detrás del balón mientras pierde la cabeza».
Entre la ignorancia política y la obsesión deportiva. Por Rodolfo Arévalo

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«La España que no lee, no piensa y no entiende la libertad que pierde es ya un país que corre detrás del balón mientras pierde la cabeza».

«Parece como sí desde que empezó la democracia, se hubiera encasillado a los partidos como grupos de ricos y grupos de pobres».

«Los jóvenes de los setenta esperábamos “el cambio” con ilusión. Nos habían prometido que la transición era un paso a la democracia plena».

«No sabemos realmente por qué, cada día, es más difícil contener las ansias de dominación sobre las personas por parte del estado».

«Lo que no puede ser es que día sí, y día también, estemos desayunando con temas de corrupción y me da igual de que partido salga el tema».

«Parece ser que hay datos científicos que demuestran que en algunos grupos étnicos actuales, no existe la envidia».

«Aun recuerdo con pavor aquella asignatura que bajo la denominación de “estadística” me hizo sufrir en mis estudios de profesorado mercantil».

«¿Es la política actual la que hace aguas, o bien por desgracia, es la democracia actual española? Su éxito solo tendrá lugar cuando ésta se haya renovado y mejorado».

«Cómo el bipartidismo convirtió la Constitución en un juego de egos y enriquecimiento: Entre PresiMientes y ListasDeListos, la democracia convertida en dictadura de partidos».

«Entre sueldos congelados, impuestos que ahogan y un futuro laboral amenazado por las máquinas, cada día parece un orto primaveral de nuevos despropósitos».

«Cada vez que un pueblo se creyó autorizado a ignorar el sufragio en nombre de un ideal superior, terminó destruyendo aquello que decía proteger».

«Israel es el primer frente de defensa de la civilización occidental frente a la barbarie islámica que busca imponer una era de oscuridad y fanatismo».

«La verdadera democracia exige una ciudadanía crítica, culta y libre. Y eso, en última instancia, depende de la educación».

«Mientras el ciudadano común lucha por encontrar sombra y refresco, otros se abrasan en sus propias ideas, convencidos de que el idioma es un juguete y el buen juicio, prescindible».