
«Solo una pequeña parte de los españoles nos podemos considerar protagonistas de los sucesos de aquel 23-F»
Yo me encontraba en el establecimiento de un cliente, al que intentaba venderle prendas de punto. Como música de fondo se escuchaba una especie de cantinela en el Congreso de los Diputados. Se estaba procediendo a una votación nominal con la que designar al próximo presidente del gobierno.
Inopinadamente sonó la voz desaforada del Teniente Coronel Tejero, con la que se pretendía “poner firmes” a todo el parlamento. En Málaga conocíamos a Tejero desde el día 6 de diciembre de 1977. El día 4 de aquél mes, con motivo de la manifestación en la que se solicitaba autonomía plena para Andalucía, se habían producido una serie de disturbios que culminaron con la muerte de Caparrós a manos de la policía.
A partir de ese momento Málaga se convirtió en un hervidero. Rotura de escaparates, incendios, asaltos a supermercados. Todo se calmó en el momento en que el Teniente Coronel Tejero y la Guardia Civil, bajaron desde el cuartel del Arroyo de los Ángeles. Tema solucionado.
Lo del 23-F fue harina de otro costal. Pasamos miedo, mucho miedo. Ver los tanques en la calle y escuchar los disparos en el Congreso nos hicieron recordar momentos pasados que mi generación no había vivido.
Allí dentro se encontraban dos grandes amigos míos, Paco de la Torre y Pepe García. Pepe publicó posteriormente un librito sustancioso bajo el título de “24 horas con Tejero”. Me consta que se hicieron listas de adictos y contrarios al régimen y precipitadas salidas de España. El Rey y José María García dieron la talla.
Aquello quedó bastante bien para lo que pudo haber sido. Unos se comieron el marrón y otros se escaquearon. Como siempre. Han pasado 45 años y unos y otros siguen con la matraca. No tenemos enmienda. Ayer falleció Tejero. Descanse en paz.

